miércoles, noviembre 22, 2017

Capitalismo digital y estado policiaco global

¿La próxima crisis económica?

La clase capitalista transnacional esta invirtiendo miles de millones de dólares en la rápida digitalización del capitalismo global como salida para el excedente de su capital acumulado, a la vez que busca nuevas oportunidades de inversión en la construcción de un Estado policiaco global. ¿Pero será suficiente la rápida expansión de estos dos sectores de la economía global para evitar otra crisis catastrófica?
Los datos económicos internacionales señalan, mas bien, que la economía global esta al borde de otro colapso. Las condiciones estructurales subyacentes que desataron la Gran Recesión de 2008 siguen vigentes mientras la nueva ronda de reestructuración de la economía global ya en marcha tenderá a agravar las mismas. Estas condiciones incluyen niveles sin precedente de desigualdad, de endeudamiento público y privado, y de especulación financiera. El detonante de una nueva crisis podría ser el estallido de la burbuja bursátil, sobre todo en el sector tecnológico, el impago de la deuda publica o de los hogares, o el estallido de una nueva conflagración militar internacional.
El débil crecimiento económico se ha mantenido desde 2008 gracias a los instrumentos monetarios tales como la “facilitación cuantitativa” y los rescates financieros, junto con una escalada de deuda de consumo, una oleada de inversión especulativa –sobre todo en el sector tecnológico– y niveles cada vez mayores de especulación financiera en el casino global. Sin embargo, ahora los bancos centrales están llegando a los limites de los instrumentos monetarios.
En Estados Unidos, que desde hace tiempo ha servido de “mercado de ultima instancia” para la economía global, la deuda de los hogares esta en su nivel mas alto de su historia desde la postguerra. Los hogares estadounidenses en 2016 debían casi $13 billones de dólares en prestamos estudiantiles, deuda de tarjetas de crédito, prestamos automovilísticos, y hipotecas. En casi todos los países de la OCDE la relación de ingresos a la deuda de los hogares se mantiene en niveles históricos y ha seguido en franco deterioro desde 2008. El mercado global de bonos –un indicador de la deuda total gubernamental a nivel mundial– ha disparado desde 2008 y ahora rebasa los $100 billones.
Mientras tanto, la brecha en la economía real y el “capital ficticio” se ensancha cada vez más mientras las especulación financiera se convierte en un espiral fuera de control. El producto mundial bruto, es decir, el valor total de los bienes y servicios producidos a nivel mundial, era de $75 billones en 2015, mientras la especulación en monedas ascendió ese año a $5.3 billones al día y el mercado global de derivados se estimó en un alucinante $1.2 trillones. Los más previsores entre la élite transnacional han expresado una creciente preocupación sobre la fragilidad de la economía global y el espectro del estancamiento crónico a largo plazo. El exfuncionario del Banco Mundial y de la Tesorería estadounidense, Lawrence Summers, advirtió el año pasado del “estancamiento secular” en la economía global, la que “ha entrado en territorio desconocido y peligroso”. Sin embargo, estas élites no están dispuestos a reconocer el telón de fondo del malestar económico, como es el problema insoluble del capitalismo, la sobre-acumulación.

La sobreacumulación: Talón de Aquiles del capitalismo

La economía global sigue adoleciendo del talón de Aquiles del capitalismo, la sobreacumulación. La polarización de los ingresos y la riqueza es endémica al capitalismo ya que la clase capitalista posee los medios de producir la riqueza y por ende se apropia en forma de ganancia la mayor cuota de la riqueza que produce colectivamente la sociedad. Si los capitalistas no pueden vender (o “descargar”) los productos de sus plantaciones, fábricas, y oficinas, no puede sacar ganancia. Esta polarización, si no se controla, resulta en crisis –en estancamiento, recesiones, depresiones y convulsiones sociales.
Al lanzarse a la globalización desde los 1970 y en adelante, la emergente clase capitalista transnacional, o CCT, logró eludir la intervención estatal en el mercado capitalista y socavar los programas redistributivos que habían sido establecidos a raíz de la Gran Depresión de los 1930. La CCT promovió una vasta reestructuración neo-liberal, la liberalización comercial, y la integración a la economía mundial. Las políticas públicas han sido reconfiguradas mediante la austeridad, los rescates, los subsidios corporativos, el endeudamiento gubernamental y el mercado global de bonos, todo lo que permite al Estado efectuar el traslado directo o indirecto de la riqueza de las clases trabajadoras a la CCT.
El resultado ha sido niveles sin precedente de desigualdad global que, lejos de disminuirse, se han disparado a un ritmo asombroso desde 2008. De acuerdo con la agencia prodesarrollo Oxfam, el un por ciento de la humanidad controla más de la mitad de la riqueza del mundo y el 20 por ciento mas rico posee el 94.5 por ciento de esa riqueza, mientras el restante 80 por ciento tiene que conformarse con tan solo el 5.5 por ciento. Dada esta extrema concentración de la riqueza, el mercado global no pueden absorber la producción de la economía global. La Gran Recesión de 2008 marcó el inicio de una nueva crisis estructural de la sobre-acumulación. Las corporaciones están inundadas de efectivo pero no tienen oportunidades de invertir ese efectivo rentablemente. Las ganancias corporativas se dispararon a raíz de la crisis del 2008 y han llegado a niveles casi record al mismo tiempo que los niveles de inversión corporativa se han disminuido.
En la medida que se va acumulando este capital no invertido, crecen enormes presiones para encontrar salidas para descargar el excedente. El Trumpismo en Estados Unidos refleja una respuesta ultraderechista a la crisis mundial que abarca un neo-liberalismo autoritario al lado de una movilización neofascista de los sectores descontentos, y a menudo nativistas, de la clase obrera. Sin embargo, este neo-liberalismo represivo termina con restringir aún más el mercado y por lo tanto agrava la crisis subyacente de la sobreacumulación.
La CCT se ha dirigido a dos salidas para descargar el excedente. Una es la acumulación militarizada. Las guerras contra las drogas y el terrorismo, la construcción de los muros fronterizos, la expansión de los complejos prisión-industrial, los regímenes de deportación, los aparatos policiacos, militares y de seguridad, se convierten en mayores fuentes de generación de ganancias promovidas por el Estado. El presupuesto del Pentágono se incrementó en un 91 por ciento en términos reales entre 1998 y 2011, mientras las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron durante este período.
He aquí una convergencia alrededor de la necesidad política que tiene el capitalismo global para el control social y la represión, y su necesidad económica de perpetuar la acumulación frente al estancamiento. Poniendo al lado la cada vez mayor retórica guerrerista de Trump, existe un impulso intrínseco hacia la guerra del rumbo actual de la globalización capitalista. Históricamente las guerras tienden a sacar al sistema capitalista de la crisis mientras también sirven para desviar la atención de las tensiones políticas y de los problemas de la legitimidad.

La digitalización del capitalismo global

La otra salida ha sido una nueva oleada de especulación financiera en los años recientes, sobre todo en el sobrevalorado sector tecnológico. El sector tecnológico esta ahora en la vanguardia de la globalización capitalista e impulsa la digitalización de la economía global en su conjunto. Karl Marx declaró famosamente en El Manifiesto Comunista que “todo lo sólido se esfuma al aire” frente al ritmo vertiginoso de cambio causado por el capitalismo. La economía mundial ahora esta en el umbral de otro período de reestructuración masiva. En el núcleo de esta reestructuración esta la economía digital basado en una tecnología informática mas avanzada, en la recogida, el procesamiento y el análisis de los datos, y en la aplicación de la digitalización a todos los aspectos de la sociedad global, incluyendo la guerra y la represión.
La tecnología de la computación y la informática introducida por primera vez en los años 1980 proporcionó la base tecnológica original para la globalización. La primera generación de la globalización desde esa década y en adelante consistió en la creación de un sistema globalmente integrado de producción y finanzas, mientras la digitalización mas reciente y el surgimiento de las “plataformas” han facilitado una muy rápida transnacionalización de los servicios. Ya para 2017, los servicios representaron el 70 por ciento del total producto bruto mundial. Las plataformas se refieren a las infraestructuras digitales que posibilitan la interacción entre dos o mas grupos. En la medida que la actividad económica depende cada vez mas de las plataformas, el sector tecnológico se vuelve cada vez mas estratégico al capitalismo global. La digitalización y la transnacionalización de los servicios ahora pasan a ocupar el centro de la agenda capitalista global.
En años recientes ha habido otra oleada del desarrollo tecnológico que nos ha llevado al umbral de la “4ra revolución industrial”, basada en la robótica, la impresión en 3D, el Internet de los Objetos, la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático, la bio- y nanotecnología, la computación cuántica y en nube, nuevas formas de almacenamiento de energía, y los vehículos autónomos. Si bien el sector tecnológico que impulsa esta nueva revolución constituye solamente un pequeño porcentaje del producto bruto mundial, la digitalización abarca la economía global en su totalidad, desde la manufacturera y las finanzas a los servicios, y tanto en el sector formal como en el informal. Esta en el mero eje de todos los procesos relacionados con la economía global, desde el control y la subcontratación de los trabajadores y la flexibilización de los procesos productivos, hasta los flujos financieros globales, la coordinación de las cadenas de subministro, subcontratación y outsourcing, mantenimiento de registros, comercialización (“marketing”) y ventas.
En su estudio Platform Capitalism, el politólogo Nick Srnicek muestra como los inversionistas institucionales, sobre todo los muy especulativos fondos de cobertura y mutuos, colocaron miles de millones de dólares en el sector tecnológico desde la Gran Recesión del 2008. El sector tecnológico se convirtió en una enorme salida para el capital no invertido frente al estancamiento. La inversión en este sector pasó de $17 mil millones en 1970, a $65 mil millones en 1980, y luego a $175 mil millones en 1990, a $496 mil millones en 2000, y a $654 mil millones en 2016. Un puñado de compañías norteamericanas de tecnología absorbieron enormes cantidades de efectivo por parte de los financieros desesperados por encontrar nuevas oportunidades de inversión rentable. En 2017, Apple había acumulado $262 mil millones de dólares de reserva, mientras Microsoft registró un total de $133 mil millones de reserva, Alphabet (la sociedad matriz de Google) tuvo $95 mil millones, Oracle tuvo $66 mil millones, etcétera.
Los defensores del actual orden dominante aducen que la economía digital generará trabajos altamente adiestrados y bien pagados y que resolverá los problemas de la polarización social y el estancamiento. Pero todo indica todo lo contrario: la economía digital acelerará la tendencia hacia un cada vez mayor des- y subempleo junto con una mayor ampliación del empleo precario y casual. Estamos a punto de ver la aniquilación digital de mayores sectores de la economía global. Cualquier cosa puede ser digitalizada y toda cosa será sometida a la misma. La automación se extiende actualmente de la industria y las finanzas a todas las ramas de los servicios, aun a la comida rápida y a la agricultura, en la medida que los miembros de la CCT buscan bajar los salarios y ganarle a la competencia. Se espera que la automación hasta reemplazará a mucho trabajo profesional, tales como los abogados, los analistas financieros, los médicos, periodistas, contadores, evaluadores de riesgos, y los bibliotecarios.
En Estados Unidos el incremento neto de puestos de trabajo desde 2008 ha sido casi exclusivamente en arreglos laborales inestables y mal remunerados. En Las Filipinas un ejercito de 100,000 trabajadores subcontratados ganan unos cientos de dólares mensuales para revisar el contenido de los medios sociales tales como Google y Facebook y en almacenamiento en la nube para borrar imágenes ofensivos. Pero aun ellos serán reemplazados por la tecnología digital, al igual que millones de trabajadores que laboran alrededor del mundo en los centros de llamadas, en la entrada de datos, y en software.

La guerra digital y el estado policiaco global

La digitalización hace posible la creación de un Estado policiaco global. En la medida que dicha digitalización resulta en una mayor concentración de capital y agudiza la polarización, los grupos dominantes recurren a la aplicación de las nuevas tecnologías de control social de masas frente a la resistencia entre los precariatizados y los marginados. La función dual de acumulación y del control social se realiza en la militarización de la sociedad civil y la mezcla entre la aplicación militar y civil del armamento avanzado, sistemas de rastreo, de vigilancia, y de seguridad. El resultado es una permanente guerra de baja intensidad contra las comunidades en rebelión mientras los teatros de conflicto se extienden de las zonas activas de guerra hacia las localidades urbanas y rurales en todo el mundo.
Los nuevos sistemas de guerra y de represión hechos posibles por una digitalización mas avanzada incluyen armamento automático impulsado por la IA, tales como los vehículos no tripulados de ataque y transporte, los soldados robot, una nueva generación de super-dronos (aviones no tripulados), fusiles microondas que inmovilizan, ataque cibernética y guerra informática, identificación biométrica, extracción estatal de datos, y la vigilancia electrónica global que permite el rastreo y control de cada movimiento. La acumulación militarizada y acumulación por represión –desde ya un eje mayor del capitalismo global– podría llegar a ser cada vez mas importante en la medida que se fusiona con las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial, no solo como un medio para mantener el control sino también como salida ampliada para el excedente acumulado que permite aplazar el colapso económico.
En este contexto, el surgimiento de la economía digital parece fusionar tres fracciones de capital alrededor de un proceso integral de especulación financiera y acumulación militarizada en el cual la CCT esta descargando miles de millones de dólares en excedente de capital acumulado mientras apuestan en las oportunidades de inversión que ofrece un Estado policiaco global.
El capital financiero proporciona el crédito para la inversión en el sector tecnológico y en la tecnologías del Estado policiaco global. Las empresas de tecnología desarrollan y proporcionan las nuevas tecnologías que ahora constituyen el eje de la economía global. Desde que el soplón de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos Edward Snowden se presentó en 2013, ha salido a la luz un torrente de revelaciones acerca de la colusión entre las empresas gigantescas de tecnología y el gobierno norteamericano y otros gobiernos en pos de la construcción de un Estado policiaco global. Y el complejo militar-industrial-seguridad aplica esta tecnología mientras se vuelve salida para descargar el excedente y hacer ganancia mediante el control y la represión de las poblaciones rebeldes.
La crisis estructural del capitalismo en los 1970 lanzó el mundo al camino de la globalización neoliberal. El reventón de la burbuja dot-com en 2000 arrojó al mundo a una recesión. El estallido de la burbuja hipotecaria en 2008 desató la peor crisis económica desde los 1930. Todo indica ahora que el actual boom en el sector tecnológico esta generando una nueva burbuja que podría resultar en otra crisis que se reventará, quizás de manera conjunta con impagos de la deuda. La próxima Gran Recesión probablemente cementará esta fusión de la economía digital con el Estado policiaco global, sin es que no hay un cambio de rumbo impuesto sobre el sistema por la movilización de masa y la lucha popular desde abajo.

William I. Robinson. Profesor de Sociología, Universidad de California-Santa Bárbara.

Chile: primer balance de la elección presidencial 2017



La derrota electoral de la Nueva Mayoría, con Alejandro Guillier a la cabeza (22,7%) frente al derechista Sebastián Piñera (36,6%), en esta primera vuelta presidencial, plantean una nueva transición política en el país, la cual se desarrolla en el marco de una aguda fractura económica, social y política.
El régimen político que buscó darle una salida pactada a la dictadura y planteó una política de protección de la herencia pinochetista, basada en el uso de los planes de asistencia social en un cuadro de confiscación extrema del salario, se ha comenzado a venir abajo. Este proceso se inscribe en el marco de un agotamiento más general del concertacionismo y de sus recursos políticos. Esta política “subsidiaria” ha jugado un rol de contención de la iniciativa de lucha independiente de las masas que se han movilizado frente al derrumbe de sus condiciones de vida, la que contó con la participación de la burocracia sindical del PC y el PS.
El derrumbe del concertacionismo quedó a la vista en que la coalición gobernante se ha presentado a la primera vuelta de esta contienda electoral con dos candidatos [Guillier y la democristiana Carolina Goic].
La descomposición de la Concertación-Nueva Mayoría ha dado como resultado la emergencia tanto de variantes derechistas como izquierdistas. Piñera aparece como la primera opción para relevar a la actual mandataria Michelle Bachelet, como un beneficio circunstancial de una extrema volatilidad electoral, y tendrá que probar de cara a la segunda vuelta su capacidad de poner en marcha un nuevo rescate capitalista, con una orientación económica y política muy similar a la que venía desarrollando la Nueva Mayoría, y que exigirá una confiscación social de más largo alcance.
Pero, contrariando las encuestas, la explotación electoral que ha logrado la derecha fue menor que lo que se pronosticaba. La gran “sorpresa”, como lo destacan los diarios fue la elección del Frente Amplio. Su candidata, Beatriz Sánchez, cosechó más del 20,3% de los votos [quedó tercera] y le pisó los talones al candidato oficialista.

El Frente Amplio

Con nueve meses de existencia, y su primera candidatura presidencial, este frente electoral de cuño reformista y democratizante ha logrado canalizar una parte importante de los votos históricos de la concertación, al colocarse en el discurso como “los representantes de los movimiento sociales”, como candidatos “con manos limpias” en el contexto de los casos de corrupción, como lo contrario a la “vieja política”, en donde además, cuajó un rechazo al oficialismo unido a un movimiento “anti-Piñera” muy marcado por la experiencia vivida por su pasado gobierno.
Todo indica que el FA ensanchará su representación parlamentaria a más 15 de diputados. De ocurrir esto, estaremos frente a un viraje a la izquierda en la elección parlamentaria, canalizado por la izquierda democratizante.
Esta volatilidad da cuenta de la precariedad e instabilidad sobre la que se asienta el conjunto de la transición política. Hasta el momento, la abstención llega al 54% (más de 8 millones) y de cara a la segunda vuelta estará en juego el 46% de votos totales que se reparten en los candidatos que quedaron fuera del balotaje.
Las agrupaciones del Frente Amplio, más allá de polémicas frente a cuestiones superficiales, han hecho pública su adhesión a las “reformas” del gobierno catalogándolas de “progresistas”, como lo hizo con la “beca de gratuidad”, la reforma laboral antihuelgas y hasta con aspectos de la reforma que busca rescatar a las AFP, al mismo tiempo que juraron fidelidad al programa del movimiento NO+AFP. Donde los reclamos del Frente Amplio no han estado, ha sido frente a políticas antiobreras como lo son el salario mínimo de miseria que el gobierno negoció con la burocracia del PC en la CUT, la criminalización de las huelgas y el incremento de la deuda pública. Los parlamentarios del Frente Amplio no han presentado ni una media en contra de estas medidas en contra del pueblo.
El fuerte carácter populista y democratizante de este frente “policlasista” ha marcado que su programa se presente como un “rejunte” de reivindicaciones “ecologistas”, “feministas”, “laborales”, “estudiantiles”, “animalistas”, “regionalistas” como una metodología que apunta a sustituir el antagonismo de clase y la lucha por un gobierno de los trabajadores por la lucha “contra el neoliberalismo” y por la “democracia”.
Se pronuncian contra la “casta política” y plantean su sustitución por sus candidatos que vienen “con las manos limpias” y que están dispuestos a cobrar “como un docente universitario”, o sea, una depuración del personal político dentro del marco del orden social vigente.
En momentos donde la descomposición capitalista se profundiza, proponen convertir en “bienes públicos” a la salud, la vivienda y la educación sin tocar al capitalismo. Se han preocupado de sostener que todas sus medidas programáticas se ajustan a la legalidad vigente y hasta han calculado cuánto le costaría al Estado aplicarlas.
Es necesario que cuestionemos las recetas populistas basadas en múltiples estatizaciones, pero que no abordan la cuestión sobre el sujeto que está llamado a realizarlas. Aquellas, dentro de los marcos del orden social burgués, operan como una forma de rescate del capital. En la lucha “contra el neoliberalismo” buscan esconder los vasos comunicantes que mantienen con la Nueva Mayoría y su política de rescate de la herencia pinochetista. Las estatizaciones y reformas solo podrán trascender y representar un paso progresivo si las lleva adelante el proletariado en el marco de una planificación generalizada.
El Frente Amplio, como furgón de cola del concertacionismo, ha demostrado en su corta vida, tener en su ADN la misma tendencia a tomar reclamos populares de forma testimonial, vaciándolos de un contenido clasista y de combate, como ha sucedido con el programa de la Coordinadora NO+AFP donde no han movido un dedo para garantizar la continuidad de la movilización. Han hecho lo mismo con el apoyo a la “beca de gratuidad” y la condonación de los créditos CAE [de Aval Estudiantil] donde para esto último han llegado, incluso, más lejos que los otros dos candidatos capitalistas, planteando que están dispuestos a negociar con los bancos formas de pago íntegro de todos los créditos en mora de los deudores educativos, que suman casi la mitad de la cartera.
De esta forma, con pocos meses de existencia, el Frente Amplio ya se perfila como una adaptación de las formas de contención de las masas y acuerdos con los privatizadores en el marco de la nueva realidad. La mayoría de sus partidos integrantes ya han planteado una confluencia del Frente Amplio con el ala “progresista” de la Concertación, en especial en un futuro balotaje del candidato oficialista, en nombre de la lucha contra la derecha. También veremos una corriente de rechazo al interior del FA, por parte de honestos luchadores que reclaman un camino propio.
La tendencia mayoritaria al interior del FA es colocarse como el reforzamiento del “flanco izquierdo” de la Nueva Mayoría, después del fracaso del PC en cumplir esa tarea cabalmente. Sin marcar un camino independiente, obrero y socialista, invocarán el “fantasma de la derecha” no para oponerles una orientación antagónica, sino como extorsión contra los trabajadores donde les plantearán que deben estrechar lazos con el concertacionismo del cual se han comenzado a desprenderse por ellos mismos, cerrando filas con el corrupto PS y el entreguista PC detrás de una segunda vuelta con Guillier.
Esto, de todos modos, no ha pasado inadvertido para un sector no menor de adherentes del FA que han sido protagonistas de las últimas luchas sociales, que se resisten y se oponen a este apoyo al candidato oficialista y que reivindican y defienden la existencia de una fuerza política independiente de la concertación.

La tarea del momento

En los próximos días es necesario hacer del debate sobre estos planteamientos una primera tarea de reagrupamiento político, discutiendo con luchadores y con los activistas y simpatizantes del Frente Amplio. Guillier planteará que el “mundo progresista” debe unirse detrás de su campaña y esto debe ser parte de la discusión en las asambleas y plenarios de las diferentes expresiones políticas que se plantean como parte de la izquierda revolucionaria en el país, para politizar con conclusiones claras y enlazar con una perspectiva de lucha contra la política de ajuste que se viene, sea Piñera o Guillier el próximo presidente.
La segunda vuelta que se viene va ser un recuento de fuerzas entre dos variantes capitalistas y un enorme intento de estas candidaturas de cooptación de las diferentes expresiones de votos que fueron tendenciados por la fractura del régimen. Pero cualquiera sea el ganador, va a tener que pasar por la prueba de pilotear la crisis, cuyo alcance y magnitud excede holgadamente las posibilidades políticas de los dos contendientes. Tanto Guillier como Piñera no reúnen los recursos ni tienen las condiciones para dar una salida a los problemas de fondo de los trabajadores.
El desarrollo de la izquierda revolucionaria dependerá decisivamente de la comprensión de fondo de la etapa política que se abre, donde es necesario que se presente en el terreno del programa y las iniciativas de lucha política con una delimitación política implacable respecto al concertacionismo en descomposición y las variantes patronales. Después de cuatro décadas, estamos frente a una nueva etapa política que reclama desde sus entrañas una transformación social de fondo con un programa y un plan de lucha parido en las calles al calor de la crisis, o sea, una alternativa obrera y socialista.

Vitoco La Rosa

Pretextos y manipulaciones contra Cuba

Durante la guerra revolucionaria de 1952 a 1959, la tiranía de Batista dispuso de amplio apoyo del gobierno de Estados Unidos que contaba con consejeros militares en cada arma y cada rama de las fuerzas armadas y la policía de Cuba. La base militar de Guantánamo fue suministrador de combustible y municiones para los aviones del dictador, que bombardeaban indiscriminadamente las áreas rurales y los poblados indefensos.
Poco después del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, la Administración estadounidense de Dwight Eisenhower comenzó a fomentar acciones de subversión contra Cuba negada a admitir el advenimiento al poder en Cuba de un gobierno sin la venia de Washington. A fines del primer mes del primer año del período analizado, la CIA empezó a introducir saboteadores en Cuba, una práctica que se repitió durante mucho tiempo.
El 6 de julio de 1960, el gobierno de Estados Unidos suspendió la cuota azucarera asignada a las exportaciones de Cuba y la isla respondió con la nacionalización de los centrales azucareros que eran de propiedad norteamericana. Seguidamente, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos recomendó al Presidente que autorizara una invasión de la Isla.
El 15 de abril de 1961, cuando la fuerza invasora estaba en camino hacia Cuba, varios aeropuertos cubanos fueron atacados por bombarderos procedentes de Estados Unidos y al día siguiente Fidel Castro anunció al mundo el carácter socialista de la revolución cubana.
Horas después, una fuerza interventora de 1 500 mercenarios reclutados, armados y dirigidos por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), desembarcó en Cuba por la bahía de Cochinos, integrada por una tropa de policías torturadores y pistoleros paramilitares de la tiranía batistiana y otros exilados contrarrevolucionarios radicados principalmente en Miami.
La invasión de la bahía de Cochinos constituyó un humillante fracaso para Estados Unidos porque fue derrotada en tan sólo 72 horas. Ciertamente, los defensores sufrieron más bajas que los invasores derrotados, estos últimos mejor equipados y entrenados pero sin los recursos morales necesarios para el enfrentamiento.
Los prisioneros fueron devueltos a Estados Unidos a cambio de alimentos para los niños cubanos. Ni un solo prisionero fue asesinado, torturado o vio menoscabado sus derechos humanos, como confirmación de fidelidad de la revolución cubana a principios éticos que ya la habían caracterizado durante la etapa de la lucha insurreccional y en la guerrillera.
Doce sucesivos gobiernos estadounidenses, desde entonces, han intentado acabar con a la revolución cubana por todos los medios a su disposición. Sólo se ha visto excluida la agresión militar directa de las fuerzas armadas regulares de Estados Unidos.
Durante los primeros años de la revolución, varios presidentes norteamericanos comprometieron la seguridad de EEUU reclutando servicios del crimen organizado para acciones contra Cuba.
Con acciones terroristas de Estado, Washington ha provocado la muerte de 3 500 cubanos y dejado imborrables huellas físicas o mentales en al menos otras dos mil 500 personas más.
Los actos terroristas han incluido la explosión de un avión de pasajeros en pleno vuelo en el que perecieron sus 73 pasajeros; el asesinato de diplomáticos cubanos en varios países, incluyendo las Naciones Unidas en Nueva York; la explosión de bombas en fábricas, hoteles y objetivos económicos; el hundimiento en aguas internacionales y jurisdiccionales cubanas de buques con banderas de varias naciones; acciones de guerra bacteriológica, y repetidos atentados (más de 600) contra la vida de Fidel Castro.
El bloqueo económico, que se ha ejecutado contra Cuba durante más de medio siglo, eufemísticamente llamado “embargo” en los medios estadounidenses, ha tenido para Cuba un costo en casi seis décadas de 822 280 millones de dólares estadounidenses, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. Sólo de abril de 2016 a junio de 2017, ha causado a la isla pérdidas por 4 305,4 millones de dólares, según el informe presentado por Cuba a la Asamblea General de las Naciones Unidas el primer día de noviembre actual.
A fin de justificar una agresión militar directa, los estrategas estadounidenses han recurrido a los más diabólicos esquemas dirigidos a proporcionar pretextos para una invasión que solo han sido revelados muchos años más tarde, al ser desclasificados los documentos correspondientes de sus servicios secretos.
Comoquiera que quienes manipulan y controlan los medios de prensa a escala global responden a idénticos intereses que los diseñadores de las políticas y estrategias que generan esas engañosas acciones oficiales estadounidenses, la opinión pública mundial debería considerarlas a la luz de las manipulaciones y pretextos relacionados con los recientes supuestos ataques sónicos contra funcionarios de la Embajada de EEUU en La Habana.

Manuel E. Yepe

Fragua en el modelo académico de la medicina

Victoria de Girón, símbolo de la enseñanza de medicina al erigirse en rectora de la atención metodológica de las diferentes asignaturas del modelo académico cubano

La Universidad de Ciencias Médicas de la Habana actualmente presenta vigente 9 Proyectos con 7 países y 3 Universidades implicadas, además de llevar a cabo 22 convenios con 14 países y 22 universidades

«Y la Revolución tiene hoy fuerzas y tiene recursos y tiene organización y tiene hombres —¡hombres!, que es lo más importante— para comenzar un plan de formación de médicos en las cantidades que sean necesarias», Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al dejar inaugurado el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, el 17 de octubre de 1962.
La dermatóloga Fernanda Pastrana Fundora, recuerda muy bien el 17 de octubre de 1962 y la presencia del Comandante en Jefe en el acto inaugural del Victoria de Girón. Ella estudió en ese primer curso al responder a un llamado formulado por el gobierno revolucionario ante la carencia de profesionales para dar cobertura asistencial al ciento por ciento de la población.
Antes del 1ro. de enero de 1959, Cuba contaba con 6286 médicos y en los años posteriores emigraron más de 3000, alentados por el gobierno de Estados Unidos para tratar de destruir el justo sistema político naciente.
Al proceder del municipio matancero de Cárdenas, la doctora se acogió al sistema de becas creado en aquel momento con un internamiento total para los estudiantes, en una de las lujosas mansiones abandonadas por la burguesía criolla. Por tales razones en varias ocasiones compartió con Fidel, asiduo visitante al Instituto.
«Un día le dijeron al Comandante que yo estaba muy mal en los estudios porque me ausenté a las clases de educación física, una asignatura obligatoria dentro del currículo docente. Él se sentó conmigo y me dio una explicación de lo necesario del ejercicio físico para la salud. Cuando concluyó, con mucha pena le dije que lo entendía pero que no me gustaba la materia. Entonces me pidió ir donde el profesor y decirle que la Revolución no podía darse el lujo de perder a un médico por la falta de asistencia a la educación física y por tanto, yo debía convencer al docente para recuperar las clases en el menor tiempo posible. Así mismo hice hasta que aprobé y me gradué.
«Creo que Fidel me ayudó dos veces, primero con la facilidad de estudiar medicina y luego por darme un consejo necesario para la vida. Me enseñó que debemos asumir tareas aunque no sean totalmente de nuestro agrado en aras de construir un proyecto social humanista», cuenta Fernanda.
El doctor Ernesto Bravo Matarazo, integró el claustro docente fundacional y también relata otra anécdota: «La asignatura de bioquímica siempre fue muy compleja para su aprendizaje y los estudiantes la rechazaban. En realidad se necesitaba de un conocimiento previo en química para entenderla. En una de las visitas de Fidel, los estudiantes trataron de que él intercediera con los profesores para que fueran más flexibles. Él les preguntó por la fecha del examen y en los días previos se puso a estudiar junto a los alumnos. Los profesores pensamos que él nos iba a decir que bajáramos la presión académica, pero él sólo dijo: “¡Qué hermosa es la bioquímica!”. Elogió los contenidos de la asignatura como un conocimiento muy necesario para la sociedad. Esas palabras le dio más entusiasmo a los muchachos, ellos estudiaron con seriedad y nunca se bajó el rigor académico en los exámenes».
El profesor, oriundo de Argentina, piensa que Victoria de Girón nació en un momento muy convulso de la Revolución, después de derrotar a mercenarios enviados por Estados Unidos a las arenas de Playa Girón en abril de 1961 y luego de finalizada la campaña de alfabetización. Además, el país estaba viviendo los días de lo que fuera conocido como la crisis de los misiles.
El también profesor consultante agrega: «Pusimos en práctica varias premisas de la Reforma Universitaria aprobada en la ciudad argentina de Córdoba en 1918 en cuanto a formar círculos científicos y alumnos ayudantes para que los jóvenes se integraran a las investigaciones y a la docencia. Nuestra principal tarea ha sido fomentar hábitos de estudio a partir de bibliografía actualizada para responder a las exigencias académicas y elevar el conocimiento».
Considera que Victoria de Girón compone un laboratorio para ensayar los programas docentes a generalizar en todo el país y asegura que en aquellos años 60 del siglo pasado, nunca pudo imaginar que contarían con un claustro docente, altamente formado a través de cursos de maestrías y doctorados.
Hoy conoce a directivos de prestigiosas universidades médicas del mundo que se asombran ante la existencia en Cuba de una facultad dedicada a las ciencias básicas y preclínicas, porque la carrera se concibe internacionalmente como una formación teórica desde el primero hasta el quinto año, con poco margen para la práctica con el paciente.

Atención académica internacional

De esa primera etapa, Bravo Matarazo recuerda la llegada de los estudiantes vietnamitas, víctimas de la guerra con Estados Unidos y de la partida del primer grupo de médicos internacionalistas que prestaron servicios en Argelia. «Hoy enseñamos a centenares de estudiantes extranjeros dentro de la institución y en facultades radicadas en otros países», puntualizó.
Este tema lo corrobora la máster en ciencias de la salud María Elena Fernández Roque, Directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, y señala que en estos momentos más de 6000 jóvenes de otras naciones cursan las carreras de medicina, estomatología, licenciatura en enfermería y tecnología de la salud. Además, algunos estudian en el nivel medio de estas profesiones.
Ellos acceden a los estudios por diferentes vías de ingreso, como son autofinanciados (pagando su carrera), financiados por el gobierno (convenio entre países) y por becas gratuitas otorgadas por Cuba. «A todos se les aplica un mismo plan de estudio, se acogen a los mismos deberes y derechos que los estudiantes cubanos e incluso visten igual uniforme», señaló la también profesora asistente.
«Estos estudiantes se sienten muy a gusto con nosotros» y rememoró las palabras de Fidel cuando vaticinó que Victoria de Girón formaría a médicos para Cuba y para el mundo. «En nuestras aulas convergen estudiantes de decenas de naciones y ello ayuda a la integración, prestándose ayuda entre ellos mismos. Decimos que con nosotros está representada desde la A de Angola hasta la Z de Zimbabue», acotó.
Ella comenta que los estudiantes extranjeros llevan una atención especializada y esmerada, pero nunca privilegiada por encima de los cubanos. Son atendidos por profesores guías, que los ayudan a incorporar el modo de vida de la Isla caribeña. Los jóvenes no hispanohablantes cursan la facultad preparatoria para aprender español y nivelar su conocimiento para que puedan asimilar un contenido académico universitario.
«Estos estudiantes se vinculan a los proyectos de investigación aprobados en nuestro país, concurren a las jornadas científicas, pueden optar por la condición de alumnos ayudantes, e incluso participar en las competencias deportivas de la universidad y en el festival de artistas aficionados. Igualmente se integran voluntariamente a la Federación Estudiantil Universitaria y asumen cargos dentro de la organización», añadió.
La doctora Nidia Márquez Morales, vicerrectora de la Universidad de Ciencias Médicas, especificó que esos estudiantes mantienen sus costumbres y tradiciones culturales. «Varios están asociados a la Unión Africana y realizan encuentros interculturales donde se visten con sus trajes típicos, hacen comidas y exhiben su arte nacional. Ahí se mezclan todos, incluso los cubanos».

Particularidades de las ciencias médicas

Victoria de Girón constituye la facultad insigne en la enseñanza de las ciencias médicas porque se erige en rectora de la atención metodológica y de conducción de las diferentes asignaturas del modelo académico cubano, aseguró la doctora Nidia.
Esta facultad se incluye dentro de las trece que integra la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana con una matrícula de casi 17 000 estudiantes y 21 perfil de la enseñanza técnica, con dos vías de ingreso: al concluir la secundaria básica o el 12 grado, por tanto existe un politécnico de la salud.
Ello se complementa con postgrados de amplio espectro, la formación de más de 4000 residentes en 62 especialidades y 37 programas de maestría. «Esta universidad está insertada en la certificación de la calidad, un proceso que conduce y dirige el Ministerio de Educación Superior mediante su agencia reguladora que es la Junta de Acreditación Nacional», explicó la vicerrectora.
«Nuestra universidad tiene acreditado todas las carreras de medicinas y de ellas un 50 % de excelencia. Aquí se incluyen 17 programas de maestría, de ellos, once son de excelencia. Ahora estamos inmersos en el proceso de acreditación de las especialidades», agregó.
El principal escenario docente de la universidad son los 54 hospitales con que cuenta la capital y se vinculan a la docencia 7443 profesionales, un 80 % de ellos prestan servicios a los pacientes, es decir son médicos, enfermeros, tecnólogos que laboran en las instituciones y desde ahí, participan en el proceso docente-educativo.
En los últimos dos cursos se ha hecho una revitalización de las edificaciones y sus áreas interiores. En las 13 facultades se cuentan con laboratorios de ciencias básicas, algunos de ellos con espacios más desarrollados como las aulas multipropósito. Además se abastecieron con microscopios, laminarios y piezas frescas para el estudio de la anatomía.
«Exigimos –advirtió la directiva- el uso del uniforme para el porte y el aspecto personal como premisa para prestar servicios médicos. Se insiste mucho en la actividad ética de nuestros estudiantes porque desde el primer año se relacionan con los pacientes, en los consultorios, policlínicos y hospitales. Ellos interactúan con las familias y la sociedad para adquirir las habilidades y competencias para el buen desempeño en la profesión».
Así lo atestigua el residente en bioquímica clínica Javier González Argote, mejor graduado en docencia, investigaciones e historia del año 2017 con varios premios científicos e investigador de las neurociencias, principalmente en los trastornos causados por la diabetes mellitus en el embarazo.
Estudios similares los realiza Alexis Alejandro García Rivero, estudiante de quinto año de medicina, quien se desempeña como alumno ayudante en la asignatura de Fisiología. Él asegura: «Ser estudiante de ciencias médicas, y en específico de la facultad Victoria de Girón es un privilegio. Siento mucho orgullo por estudiar en este recinto universitario».

Nuria Barbosa León

martes, noviembre 21, 2017

El combate de Vuelta de Obligado, ¿un hito en la soberanía nacional?



El 20 de noviembre se conmemora el “Día de la Soberanía Nacional”. El verdadero trasfondo del combate de Vuelta de Obligado.

Entre las múltiples facetas que los conflictos bélicos suelen exponer, la dimensión política es una fundamental. Como asunto de Estado, pueden actuar para legitimar poderes públicos, afianzar identidades o agudizar controversias. El combate de Vuelta de Obligado pertenece a este género de eventos. Su importancia en la historia nacional no se debe a la magnitud ni al volumen de recursos que puso en juego, sino al sentido histórico con el que ha sido interpretado y reconstruído en distintos momentos políticos.

¿De qué hablamos?

Situemos los eventos históricamente. En noviembre de 1845 dos de las principales potencias europeas de la época, Francia e Inglaterra, con flotas de guerra secundadas por casi un centenar de barcos mercantes, deciden avanzar sobre las costas del territorio del Río de la Plata, más precisamente sobre el río Paraná.
El nombre con el que se recuerda esta avanzada y el combate emprendido se debe al lugar donde el cauce del río se angosta y gira (Vuelta de Obligado), sitio en el que las tropas de la Confederación rosista, al mando del general Lucio N. Mansilla, intentaron bloquear con audacia y firmeza el paso de esas fuerzas extranjeras. Este hecho se recuerda como “Día de la Soberanía” instaurado como feriado nacional por el kirchnerismo, reivindicando la figura de Rosas.
Las potencias extranjeras apelaron a pretextos varios para llevar adelante esta avanzada. Alegaron buscar “pacificar” la Banda Oriental. Esa ciudad estaba atravesada por un prolongado conflicto interno que definía reagrupamientos de distintos actores de la región. Brasil había abandonado su prescindencia inicial, una vez alejado el peligro sublevacionista de Río Grande del Sur, y junto a Francia, Inglaterra y los porteños exiliados, apoyaban al caudillo oriental Rivera (el ala burguesa mercantil vinculada al comercio exterior) enfrentado al bando oribista que con apoyo de Rosas mantenía el sitio de Montevideo. Años antes Oribe se había negado a colaborar con Francia en el bloqueo a Buenos Aires. Las potencias alegaban también actuar en defensa del comercio en la región y la libre circulación de los ríos Paraná y Uruguay, que habían sido clausurados a la navegación de toda flota extranjera por Rosas.
Si bien las fuerzas de la Confederación no lograron su propósito militar en el combate y son superadas rápidamente, las potencias extranjeras tampoco consiguen todos sus objetivos. Victoriosas en los enfrentamientos, descubrieron que los mercados internos del litoral no poseían el dinamismo económico con el que especulaban y la presión del gobierno británico para normalizar los negocios hizo lo suyo para iniciar su retirada.

Objetivos británicos

Entonces... ¿había sido Inglaterra doblegada en sus ambiciones? La respuesta es contradictoria. Revolución industrial mediante, la crisis económica que hacia finales de la década del 1830 impacta en ese país, puso en evidencia que su adelantado desarrollo industrial había saturado de productos sus mercados y necesitaba ampliar sus áreas de influencia, acorde a la potencia económica en que se había transformado. Mejorar su situación en el sur del continente se presentaba como una opción viable de negocios y prometedora de una nueva etapa en el histórico vínculo con la región.
Por otro lado, la cuenca del Río de la Plata fue durante décadas uno de los ejes más dinámicos para la producción pecuaria y el comercio, área en la que los ríos Paraguay y el generoso Paraná actuaban como vías de integración de ese territorio, cuyo destino de ultramar, tanto para la importación, como la exportación se realizaba a través de los puertos de Buenos Aires y Montevideo. Sin dudas, el control del litoral y la libre navegación de sus ríos era vital para cualquier Estado por los recursos públicos que generaban. Según J. A. Ramos, “los ingleses planeaban en su correspondencia diplomática la balcanización, como lo demuestran las investigaciones contemporáneas en los archivos del Foreing Office. Un agente británico escribía a Londres: El reconocimiento del Paraguay; conjuntamente con el posible reconocimiento de Corrientes y Entre Ríos, y su erección en estados independientes aseguraría la navegación del Paraná y del Uruguay. Podría así evitarse la dificultad de insistir sobre la libre navegación que nosotros hemos rechazado en el caso del río San Lorenzo”.
Ante la posible rendición de la Banda Oriental a Buenos Aires, que parecía cada vez más cercana en noviembre de 1845, agotadas las negociaciones y ultimátum presentados a Rosas, las potencias decidieron romper por la fuerza las amarras que imponían los hacendados porteños. La superioridad militar, técnica y de recursos alentaron a la corona británica a emprender esa aventura que finalmente no ofreció todas las perspectivas esperadas. ¿Este revés supuso para Inglaterra pérdidas irrecuperables? De ninguna manera. Lo mejor sería definirla como un fracaso táctico, pues su política colonialista no desapareció, adoptó un nuevo ropaje: abandonaba la intervención armada, “la política de las cañoneras” como se la llamó, para reemplazarla por la diplomática.
Hacia 1846 Lord Palmerston, el nuevo ministro a cargo de las relaciones, impone finalmente una línea de negociación que culminó en los acuerdos de 1849 (tratado Arana-Southern) en los que Gran Bretaña no resigna el que era su objetivo primario, la liberación de Montevideo (y con ella su estratégico puerto), pues Rosas se comprometía a retirar sus fuerzas de esa ciudad. A cambio Inglaterra asumía el compromiso de evacuar la isla Martín García, poner fin al bloqueo y el reconocimiento de la navegación del Paraná como un asunto interno de la Confederación. Negociación que le permitía, resignando el interior, continuar los negocios con Buenos Aires y evitar la estratégica incorporación de la Banda Oriental a la Confederación, conservando también esa base naval estratégica. Se preservaba un antiguo propósito de la diplomacia británica desde la época de lord Ponsonby, evitar que los negocios en las costas orientales del Río de la Plata quedaran en manos de dos estados (Brasil y Argentina), otorgando protección a la Banda Oriental para lograrlo. Un año después se sellaría el tratado Arana-Leprèdour con Francia, bajo términos similares.

¿Y Rosas?

En este punto comienza el debate. ¿Encabezó Rosas la resistencia a un nuevo capítulo de la opresión nacional inglesa? Desde el punto de vista de los objetivos británicos es claro que Rosas, sin cuestionar los vínculos estratégicos, no estaba dispuesto a permitir la intervención militar de las potencias extranjeras y obligó a Inglaterra a replantear su táctica. Pero... ¿es posible reducir la epopeya a la osadía? ¿Reivindicar el gesto excluyente de la batalla? Claramente no.
Como engranajes de las guerras las batallas pueden considerarse sus instrumentos, formas de continuar relaciones y motivaciones políticas con otros medios. ¿Cuáles eran los de Rosas? ¿Qué propósitos tuvo? Si bien las rivalidades y conflictos entre los dos puertos se extendieron por varias décadas (al menos desde la creación de la Aduana oriental en 1778), la intervención directa extranjera amenazó en otros términos la privilegiada situación de Buenos Aires. Los límites que Rosas impuso a la política militar colonialista británica y francesa no tenían una pizca de defensa del interés “nacional”. Al presentar batalla, Rosas se propuso asegurar el control absoluto de los recursos de la Confederación, más precisamente los intereses vitales de Buenos Aires; buscó consolidar y preservar la inicial acumulación de capital de los hacendados porteños y sus saladeros, que desde la década de 1820 con la expansión de la frontera productiva y el aumento del stock ganadero, sin grandes inversiones de capital, habían logrado elevar el nivel general de la producción de la campaña y la producción para la exportación. Como señala agudamente Peña “es indiscutible que defendió la independencia del país – de su país, el país de los estancieros porteños, contra todos los intentos de colonización”.
En ese sentido más que un ideario nacionalista, el rosismo supo resolver, en la diversidad de coyunturas, los problemas que enfrentaron los sectores hacendados vinculados a la estancia y al saladero (“la pequeña industria del cuero, la sal y el tasajo”), a costa de las potencialidades relegadas del resto de las provincias.
Rosas impuso a los sectores comerciales porteños, dependientes e intermediarios del capitalismo europeo y favorables al libre comercio, los intereses del sector terrateniente vinculado más directamente a las fuerzas productivas del país (asentados en la gran propiedad de la tierra), sostén principal de la producción y fuente genuina de la centralización política durante sus mandatos. Sus intereses (los de la elite comercial y terrateniente) confluirán, luego de la derrota de Rosas en Caseros (1852), en los años siguientes ante la oportunidad de negocios que ofrecía el refinamiento del ganado ovino asociado a la “fiebre del lanar” en el mercado mundial, casualmente el inglés.
El combate de Vuelta de Obligado puede recuperarse como un acto de reafirmación política contra la injerencia extranjera. Pero como señala Peña la única “bandera” que Rosas defendió se llamaba puerto de Buenos Aires. Su política buscó preservar las bases económicas fundamentales de la precaria hegemonía política de una clase en formación, que no estaba interesada en desarrollar ningún camino autónomo o nacional como demostró en 1852 el proyecto secesionista de Buenos Aires.
Vuelta de Obligado dejó un legado menos recordado, el de la pax rosista. Rosas logró utilizar los conflictos externos para construir su poder y liderazgo, apelando al respaldo de los sectores populares y el establecimiento del orden interno que incluía el control de los conflictos civiles, la persecución indígena y la transformación del gaucho/peón, condiciones necesarias para favorecer la expansión de la campaña ganadera y los intereses de clase de un capitalismo atrasado y semicolonial en formación.

Liliana O. Caló
@LilianaOgCa

Fuentes

Peña, Milcíades, Historia del pueblo argentino, Buenos Aires, Planeta.
Jorge Abelardo Ramos, Revolución y Contra Revolución en la Argentina. Las Masas y las Lanzas.
(https://issuu.com/movidorrego/docs/ramos_jorge_abelardo._las_masas_y_l/160)

Educación y Revolución rusa: ellos se atrevieron



Enseñanza mixta, un gran proceso de alfabetización, la abolición de los exámenes y los premios, creación y construcción de jardines, entre otras medidas, fueron la política de la dirección del Partido Bolchevique durante los primeros años de la primera revolución triunfante.

En 1925, el educador T. E. Segalov escribió, “La forma en que una sociedad dada protege a la niñez refleja su nivel económico y cultural existente”. A 100 años de la magnífica revolución que llevó a la clase obrera en Rusia a construir su propio estado, y la visión avanzada de los dirigentes del Partido Bolchevique, tuvo su repercusión directa en la organización de la educación en una nueva sociedad basada en la expropiación de los medios de producción.
Muchas las medidas más inmediatas fueron pensadas en los primeros años de la revolución, los años más creativos, y eran tomadas como medidas transicionales hacia una nueva sociedad por construir (y sobre los estivos de una vieja sociedad por sepultar), que era el comunismo y la liquidación de las clases sociales.

Los primeros pasos de la revolución

El primer paso es la creación, en noviembre de 1917 del Narkompros, el Comisariado Popular de Educación que como primer medida nacionaliza todas las instituciones educativas y decreta la separación Iglesia – Escuela (Estado) y la unificación del sistema escolar. Anatoli Vasílevich Lunacharski, fue nombrado el primer Comisario del Pueblo para la Educación y la tarea organizativa central que afrontaba era la administración del sistema escolar.
Aquí se formularon los principios básicos de la reforma de la enseñanza y creó gran cantidad de guarderías como educación pre escolar (muy avanzado para la época), y una incipiente construcción de jardines de infancia llevando la educación obligatoria a partir de los 3 años de edad combinado con colonias infantiles.
En las primeras medidas del Partido Bolchevique, se preparaba una inmensa revolución política y pedagógica. Como primera medida, se construyó desde el estado obrero un gran plan de alfabetización. Esto se entiende con los datos sobre analfabetismo del régimen Zarista, que a finales del siglo XIX supera el 78% de la población.
Para los bolcheviques, el problema del analfabetismo como uno de sus principales retos a superar. Por lo tanto, todos los jóvenes y trabajadores que supieran leer y escribir fueron movilizados en un gigantesco plan de alfabetización (mayormente al campo), junto con la publicación de colecciones populares de los clásicos para ser vendidos a precio de costo. Los obreros que sabían leer y escribir jugaron un rol clave.
Otra de las medidas más importantes ni bien la toma del poder, es el establecimiento de la escolaridad mixta y se le dio a la educación un carácter politécnico y colectivo.
La revolución abolió los exámenes y decretó que las escuelas fueran regidas por un consejo del que formaban parte los trabajadores del establecimiento, los representantes de las organizaciones obreras locales y los estudiantes mayores de doce años. Bastaron pocos meses de poder obrero, para que se proclamara la gratuidad de la enseñanza universitaria. También se anularon los deberes y los exámenes así como las gratificaciones en forma de medallas de oro y plata.
El Narkomprós sostuvo que el sistema educativo debería hacer posible que el hijo de un obrero industrial fuera obrero en una fábrica, o director de una industria, o miembro de la Academia de Ciencias, sin que la elección profesional quedara restringida desde una edad temprana. Esto significaba educación general universal tanto a nivel de primaria como de secundaria. Descartaba la posibilidad de la temprana especialización profesional en las escuelas y del aprendizaje de oficios por los niños en edad escolar.
De este modo, la Escuela única de Trabajo, de acuerdo con el programa del Narkomprós, era politécnica, pero no profesional, enseñaba una diversidad de oficios manuales sin especializar en ninguno de ellos ni proporcionar una preparación profesional ni comercial.
Los niveles educativos se distribuían desde los tres a los ocho años como educación preescolar en los jardines de infancia (que incluía también para los más pequeños guarderías, ya que la mujer trabajaba igual que un hombre y no podía dedicarse en exclusividad al cuidado de los hijos). El siguiente escalón sería la escuela primaria, que en este periodo se hace obligatoria, desde los ocho a los quince años (lo que se denominó “educación escolar de siete años” en comparación con los planes quinquenales del gobierno para la economía).
Cuando los bolcheviques llegaron al poder en 1917 estaban convencidos de que bajo el socialismo la familia “se extinguiría”. Imaginaron una sociedad en la que los comedores comunales, las guarderías y lavanderías públicas reemplazarían el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar, a sabiendas que son las mujeres las que cargan principalmente con la tareas domesticas, y con la crianza de los niños. Esta eliminación de la carga del trabajo doméstico sería un aspecto clave de la liberación de la mujer en la revolución. El problema de la infancia y de la educación, tenía como punta de lanza la emancipación de la mujer de las tareas domésticas y entre ellas, de la crianza de los hijos.
Según León Trotsky, la intención integral de los revolucionarios era el de crear “…un sistema acabado de servicios sociales: maternidades, casas cuna, jardines de infancia, restaurantes, lavanderías, dispensarios, hospitales, sanatorios, organizaciones deportivas, cines, teatros, etc. La absorción completa de las funciones económicas de la familia por la sociedad socialista, al unir a toda una generación por la solidaridad y la asistencia mutua, debía proporcionar a la mujer, y en consecuencia, a la pareja, una verdadera emancipación del yugo secular.” [1]
A 100 años de la Revolución Rusa, vemos lo avanzado de las ideas socialistas de los dirigentes del Partido Bolchevique en los primeros años, encarnados en las figuras de Lenin y Trotsky y de tantos otros que dieron su vida por estos ideales. Sabemos que no se trata de repetir mecánicamente en nuestros tiempos esta experiencia, sino de poner en valor su herencia para las revoluciones que tarde o temprano vendrán [2]. Quedará para otro artículo los retrocesos en este terreno en el período Stalinista, y el análisis de las diferentes corrientes pedagógicas en puga en la Rusia Revolucionaria.
En Argentina, son 715.484 los chicos de 5 a 15 años realizan trabajo infantil y el 47,7 por ciento de los hogares con niños y adolescentes no cubren la canasta básica y que 5,6 millones de niños son pobres y, de ellos, 1,3 millón está en la indigencia. Mientras que más tres millones de chicos y chicas de entre 45 días y 5 años que no van al jardín. Un gran flagelo a la infancia.
Queremos cambiar de verdad el mundo tal como hicieron los Bolcheviques, expropiando a los expropiadores y rompiendo las cadenas del capital. Esta pelea no puede darse sino a través del mismo proceso mediante el cual la clave obrera se organiza y toma conciencia, y construye su propio partido. Por ello mientras luchamos por la transformación de la educación, al mismo tiempo luchamos por la emancipación de la clase trabajadora. Queremos transformar la sociedad para cambiar la escuela, y transformar la escuela para aportar en la lucha por otra sociedad.

Federico Puy
Docente, Congresal UTE-CTERA

La República Socialista Soviética de Irán

Entre los impactos de la Revolución de Octubre de Rusia en Oriente Próximo destaca la proclamación de Jomhuri-e Sosialisti-e Shouravi-e Irán «República Socialista Soviética de Irán» (RSSI) en 1921 a la orillas del mar Caspio, en Guilán, la región boscosa del norte de Irán.
El primer gobierno de los trabajadores en Irán y también de Asia fue el resultado de dos décadas de lucha de las fuerzas progresistas que empezó en 1905 con la Revolución Constitucional, y cuyo objetivo fue limitar el poder absolutista de los monarcas, mediante el parlamento y la constitución. Es el mismo año que en el país vecino se estalla la Revolución Rusa contra el zar Nicolás II. Irán, después de los seis años que duró la revolución, consiguió sus objetivos aunque la “Santa Alianza” entre el clérigo reaccionario, la aristocracia y el colonialismo británico los desvirtuaron. Pero, la lucha continua: los revolucionarios se trasladaron a Guilán, convirtiéndole en una plataforma para ir a liberar el resto de aquel inmenso y estratégico país.

El Movimiento de la Selva

En 1915 un grupo de trescientos guerrilleros, liderado por Mirza Kuchek Khan, se lanzó a liberar pueblo a pueblo de Guilán hasta tomar el control de toda la región en 1916. Así empieza la leyenda de Yonbesh-e Yangal «Movimiento de la Selva» para expulsar al imperialismo ruso del norte de Irán, que se había apoderado de las tierras fértiles, matando de hambre y explotación a los lugareños.
Transcurrida la Primera Guerra Mundial, y mientras las tropas zaristas habían ocupado el norte de Irán, las británicas se habían hecho con el control del sur petrolífero y de la propia Teherán. Mirza, un joven patriota que simpatizaba con el islamismo y el imperio otomano “musulmán”, dirigía un movimiento de naturaleza heterogénea, compuesto por jornaleros, campesinos y artesanos. Carecía de un programa político-económico para transformar la situación y se financiaba con el rescate que cobraba por la liberación de los terratenientes que previamente secuestraba. Su peculiar método de chantaje cruzó las fronteras de la región: En 1916, cuando el líder comunista Soleiman Eskandari fue arrestado en Teherán por los británicos, los yangalíes se llevaron al vicecónsul británico Charles Maclaren, y varios militares y los canjearon semanas después.
En febrero del 1917 la Revolución de Febrero en Rusia sacudió Irán y especialmente el norte: el ejército zarista se desintegró, dejando el camino libre para que los yangalíes salieran de la selva y tomaran el poder en toda la región. Eran conscientes de que sin el apoyo del resto de Irán y también de una gran potencia, mantenerlo sería tarea difícil. Por lo que Mirza decidió buscar el respaldo de los comunistas iraníes y los bolcheviques rusos, y una vez conseguido, el 5 de junio de 1920 proclama la República Socialista Soviética de Irán» (RSSI).
Sin embargo Mirza no era socialista y no tenía ninguna intención de poner en marcha reformas de ésta índole, por lo que su oposición al reparto de tierras entre los campesinos fue el motivo de que cientos de republicanos, incluido su número dos, Ehsanolá Dustdar (1883-1939) se “convirtieran” al marxismo. En una carta dirigida a Lenin, Mirza le había recordado al líder bolchevique la santidad de la propiedad en el Islam: “ la nación iraní no está dispuesta de aplicar el programa bolchevique “. De modo que, respaldada por la Revolución de Febrero rusa, el ala de extrema izquierda comunista dirigida por Ehsanolá (apodado “Camarada Rojo”) organiza un golpe de estado contra Mirza con el visto bueno de Moscú, y proclama la República Socialista Soviética de Irán (RSSI), poniendo en marcha la desamortización y la expropiación de las propiedades de los terratenientes, acompañadas por una fuerte propaganda antirreligiosa. El resultado fue la resistencia armada de los señores feudales, el desplazamiento de miles de personas, y una hambruna generalizada a causa de la quema de los cultivos por los contrarrevolucionarios.
Proteger la RSSI se convierte para León Trotsky en una prioridad, por lo que envía en mayo de 1920 la Flota Soviética del Caspio a las costas de la ciudad iraní de Anzali, para perseguir oficialmente a los rusos “blancos” del general Denikin refugiados en Irán, aunque su objetivo real fue proporcionar a la republica iraní asesores, financiación y 15.000 soldados y voluntarios del Ejército Rojo.
En medio de esta tensión Ehsanolá decide que es hora de liberar el resto del país, y envía al Ejército Rojo de Irán, formado por tan sólo 5.000 soldados y voluntarios poco equipados, a la conquista de Teherán. Obviamente, nada más salir de Guilán son derrotados por las tropas gubernamentales.

Tercera y última etapa

El sentido común llegará de la mano del Partido Socialdemócrata (comunista) de Irán, y su destacada figura Heidar Amu Oghli (1880-1921), un veterano revolucionario, hombre culto que había estudiado ingeniería eléctrica y dominaba ocho idiomas (entre ellos inglés, francés, ruso e italiano).
Oghli, que había conocido a Lenin en su exilio en Suiza y fue representante de Irán en la Internacional Comunista del 1919, aplica la decisión tomada por el Congreso de los Pueblos de Oriente de formar amplias alianzas para formar gobiernos democráticos, como paso previo a construir el socialismo.
Heydar Khan creía que las condiciones de Irán no estaban preparadas para una república socialista e intentó promover un gobierno democrático de las fuerzas progresistas, creando un gobierno de coalición, integrando a Mirza y Ehsanolá en el “Comité Bolchevique”, impidiendo la caída de la RSSI. Mientras, con la Revolución de Octubre soviética las reformas sociales se aceleran: se forman “concejos” populares en el campo y la ciudad; los jornaleros y los campesinos pobres reciben tierras, y estarán eximidos del pago de impuestos, y por primera vez se celebró el 8 de marzo y las mujeres. Las reformas darán resultados: aumentó la productividad y paró la hambruna que sufría la población; se desmanteló los tribunales religiosos; y la educación y sanidad se declararon universales y gratuitas.
Entre los partisanos también había numerosas mujeres: Blur Khanom, por ejemplo, dirigía el comando de asalto a los camiones británicos, confiscando sus armas, para luego enviarlas al bosque. La película Guil Dokhtar «La muchacha de Guilán», rodada en 1928 en el Azerbaiyán soviético, lleva el nombre de una mujer partisana que tras la muerte de su marido en la batalla se une con su hijo pequeño a las filas de la guerrilla.

La caída de la República Socialista

La RSSI duró tan sólo seis meses, a causa de la división en el seno del movimiento entre los anticolonialistas y los socialistas.
No contar con el apoyo del resto de los trabajadores del país. Durante la Revolución Constitucional, Kurdistán y Azerbaiyán habían sido duramente reprimidos.
El balance de las fuerzas no estaba en favor de los socialistas: los Británicos enviaron un destacamento militar para aplastar la RSSI, y los señores feudales , que se opusieron a la colectivización de la tierra resistirán con armada.
La retirada del apoyo de la URSS a la RSSI, al no producirse la Revolución Mundial que se habían imaginado. Por lo que, tras el fin de la guerra mundial la URSS retira sus tropas de Irán en virtud de lo acordado el 9 de marzo de 1921, así como por el tratado de paz de Brest-Litovsk firmado con Alemania para evacuar sus tropas de Irán. La RSSI queda desprotegida
La traición de de los Yangalíes a los comunistas: mataron a Haidar Khan; provocaron un conflicto armado en el seno del movimiento, propiciando el asalto del ejército del gobierno central, dirigido Gran Bretaña y encabezado por el oficial Reza Khan Mirpany, el futuro fundador de la dinastía de Pahlavi.
El 2 de noviembre de 1921 la “República” es derrotada tras seis meses históricos. El fin de la RSSI fue una catástrofe humanitaria, con miles de muertos, heridos, desplazados que murieron de hambre. Algunos dirigentes comunistas se exilian en Bakú mientras Mirza se retiró a la selva donde murió congelado en el diciembre del 1921 en la falda de una montaña.
Los ingleses siguieron con la estrategia de estrangulamiento de la URSS, y organizaron en 1923 un golpe de estado en Turquía a través de Kemal Atatürk, y otro en Irán en 1924 mediante Reza Khan, ambos de fuertes sentimientos anti comunistas.

***

A pesar de la caída de la RSSI, el peso y la popularidad de los comunistas iraníes en la sociedad eran tal que Irán se convirtió en el primer estado de Asia con un ministro comunista: en 1924 Soleymna Eskandari ocupa el cargo de ministro de cultura. Dos décadas después, en 1946 las fuerzas marxistas vuelven al poder y esta vez en Azerbaiyán y Kurdistán, gracias a la presencia del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Y esta historia tendrá nuevos capítulos.

Nazanín Armanian
Público.es

Segundo aviso de la comunidad científica mundial a la humanidad



Más de 15.000 científicos han publicado en la revista “BioScience” un manifiesto de «Advertencia a la Humanidad» que GARA reproduce en estas páginas. Es el segundo aviso mundial después del de 1992. Remarcan que «pronto será demasiado tarde para desviarnos de nuestra trayectoria condenada al fracaso, y el tiempo apremia».

Hace 25 años la asociación norteamericana Union of Concerned Scientists y más de 1.500 científicos independientes, incluyendo la mayoría de los Premios Nobel en Ciencias que vivían entonces, escribieron “La Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”, 1992. Estos profesionales preocupados, reclamaron a la humanidad que frenase la destrucción ambiental y avisaron de que “sería necesario un gran cambio en nuestra forma de cuidar la Tierra y la vida sobre ella, si quería evitarse una enorme miseria humana...”. En su manifiesto, mostraban que los seres humanos estaban en rumbo de colisión con el mundo natural. Expresaron preocupación acerca de daños actuales, inminentes y potenciales sobre el planeta Tierra por: La destrucción de la capa de ozono, la disponibilidad de agua dulce, el colapso de la pesca marina, el incremento de zonas muertas en los océanos, la pérdida de masa forestal, la destrucción de biodiversidad, el cambio climático y el crecimiento continuado de la población. Proclamaron que cambios fundamentales eran urgentes y necesarios para evitar las consecuencias que nuestro actual rumbo podrían acarrearnos.
Los autores de la declaración de 1992 temían que la humanidad estaba empujando a los ecosistemas de la Tierra más allá de su capacidad de soportar la red de la vida. Describieron cuán rápido nos estábamos aproximando a muchos de los límites de lo que el planeta puede tolerar sin daños serios e irreversibles. Los científicos alegaron que deberíamos estabilizar la población, describiendo como la enorme cifra - que ha crecido en 2000 millones desde 1992, un incremento del 35 % - ejerce una presión sobre la Tierra que puede aplastar otros esfuerzos para conseguir un futuro sostenible (Crist et al. 2017). Imploraron que redujéramos las emisiones de gases efecto invernadero (en adelante, GEI) y eliminásemos los combustibles fósiles, redujéramos la deforestación y revirtiéramos la tendencia de extinción de la biodiversidad.
En el 25º aniversario de su llamada de atención, miramos hacia atrás a su alarma y evaluamos la respuesta humana, analizando la evolución en el tiempo de los indicadores disponibles. Desde 1992, con la excepción de que se ha estabilizado la capa de ozono, la humanidad ha fracasado en hacer suficientes progresos para resolver esos retos ambientales previstos y, de manera muy alarmante, en la mayoría de ellos, estamos mucho peor que entonces. Especialmente preocupante es la trayectoria actual del catastrófico cambio climático de origen humano debido a las crecientes emisiones de GEI procedentes de la quema de combustibles fósiles (Hansen et al. 2013), la deforestación (Keenan et al. 2015) y la producción agrícola - principalmente por la ganadería de rumiantes y el consumo de carne (Ripple et al. 2014). Además, hemos desatado un evento de extinción masiva de especies, la sexta en unos 540 millones de años, mediante la cual muchos de las actuales formas de vida podrían ser aniquiladas o, como poco, comprometidas a la extinción hacia el final de este siglo.
Por la presente, damos un Segundo Aviso a la Humanidad (...). Estamos poniendo en peligro nuestro futuro por nuestro desproporcionado consumo material y por no darnos cuenta de que el alocado crecimiento de la población mundial es el principal impulsor detrás de la mayoría de amenazas ecológicas e, incluso, societales (Crist et al. 2017). Con su fracaso en limitar adecuadamente el crecimiento de la población, en reevaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento permanente, en reducir la emisión de GEI, en incentivar la energía renovable, en proteger el hábitat, en restaurar los ecosistemas, en parar la extinción de fauna, en frenar las especies invasivas, la humanidad no está tomando los pasos urgentes que necesitamos para salvaguardar nuestra muy amenazada biosfera.
Puesto que la mayoría de líderes políticos responde a la presión, los científicos, los medios de comunicación y los ciudadanos deben insistir en que sus gobiernos pasen a la acción inmediata, como un imperativo moral hacia las actuales y futuras generaciones, humanas y de otras formas de vida. Con una marejada de esfuerzos desde organizaciones surgidas desde el pueblo, la obstinada oposición puede ser superada y los líderes políticos se verán obligados a hacer lo correcto. Es también el momento de reexaminar y modificar nuestros comportamientos individuales, incluyendo nuestra propia reproducción (idealmente, al nivel de reemplazo, 2 hijos por mujer, como máximo) y reducir drásticamente nuestro nivel de consumo per-cápita de combustibles fósiles, carne y otros recursos.
La rápida reducción mundial de las sustancias que destruían la capa de ozono nos muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de manera decidida. También hemos hecho avances importantes para reducir la pobreza extrema y el hambre (www.worldbank.org). Otros progresos notables incluyen: rápida reducción de las tasas de fertilidad en muchas regiones mediante políticas educativas entre mujeres y jóvenes (www.un.org/esa/population), la prometedora reducción de la tasa de deforestación en algunas regiones y el rápido despliegue de energías renovables. Hemos aprendido mucho desde 1992, pero el progreso de los cambios necesarios y urgentes en políticas ambientales, comportamiento humano y reducción de las inequidades globales está, todavía, lejos de ser suficiente.
Las transiciones hacia la sostenibilidad se pueden producir de diferentes maneras, pero todas requieren presión de la sociedad civil y argumentaciones basadas en evidencias, liderazgo político, políticas adecuadas, mercados y otras consideraciones. Ejemplos de acciones diferentes y efectivas que la humanidad puede tomar para la transición a la sostenibilidad incluyen (sin presumir orden de importancia o urgencia):

Priorizando la promulgación de grandes reservas protegidas de una proporción significativa de los hábitats terrestres, marinos, de agua dulce y aéreos de todo el mundo;

Mantenimiento de los servicios ecosistémicos de la naturaleza parando la conversión de selvas, bosques, pastizales y otros hábitats naturales;

Restaurar comunidades con plantas autóctonas a gran escala, principalmente, bosques;

Devolver a la naturaleza salvaje zonas con especies nativas, especialmente con depredadores ápice, para recuperar procesos y dinámicas ecológicos;

Implementar políticas adecuadas para remediar la extinción de especies animales, la caza furtiva y la explotación y comercio de especies amenazadas;

Reducir el desperdicio de alimentos mediante educación y mejores infraestructuras;

Promover un cambio hacia dietas más vegetales y menos animales;

Promover la reducción adicional de los índices de fertilidad procurando que mujeres y hombres tengan acceso a la educación reproductiva y a los servicios voluntarios de planificación familiar, especialmente, en lugares donde falten tales recursos;

Aumentar la educación ambiental para niños y fomentar un mayor aprecio por la naturaleza por parte de la sociedad.

Desinvertir en inversiones monetarias e invertir en iniciativas que promuevan cambio ambiental

Idear y promover tecnologías no contaminantes y adoptar masivamente energías renovables y, simultéaneamente, eliminar subvenciones a la producción de energía con combustibles fósiles.

Revisar nuestra economía para reducir desigualdades y asegurarse que precios, impuestos y sistemas de incentivos tengan en cuenta los costes reales que nuestro patrón de consumo imponen en nuestro medio ambiente; y

Evaluar de manera científica el tamaño de población humana sostenible a largo plazo y pedir a las naciones y a sus líderes que apoyen ese objetivo vital.

Para prevenir pérdidas catastróficas de biodiversidad y un deterioro generalizado de las condiciones de vida humana, la humanidad debe poner en práctica una forma de vida más sostenible ambientalmente que la actual (“business as usual”). Esta receta ya fue bien articulada hace 25 años por los científicos del mundo, pero en la mayoría de los temas, no hemos escuchado su llamada de atención.

Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva al fracaso y nos estamos quedando sin tiempo. Debemos reconocer, en nuestras vidas diarias y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar.

Manifiesto firmado por 15.364 científicos de 184 países.

Autores: William J. Ripple, Christopher Wolf, Mauro Galetti, Thomas M Newsome, Mohammed Alamgir, Eileen Crist, Mahmoud I. Mahmoud, William F. Laurance

VV.AA.
Viento Sur

"La Revolución Rusa y la Mujer" // Vanina Biasi, Olga Viglieca, Soledad Sosa, Lucía Sciola y Tulunay

lunes, noviembre 20, 2017

"La naturaleza histórica de la revolución rusa" // Jorge Altamira y Miguel Del Plá

Los juicios de Nüremberg: la falsa justicia de los vencedores



Los Juicios de Nüremberg fueron una serie de 13 procesos judiciales realizados por un Tribunal Militar Internacional acordado entre Estados Unidos, Gran Bretaña, la URSS y Francia contra jerarcas y otros implicados en la maquinaria del nazismo.

El 20 de noviembre de 1945 comenzaba, en el Palacio de Justicia de una ciudad de Nüremberg devastada por los bombardeos aliados durante la guerra, el primer juicio contra los principales líderes de la Alemania nazi.
Lejos de estar destinados a encarcelar a todos los responsables del genocidio nazi, los juicios fueron una enorme puesta en escena donde los vencedores buscaron legitimarse como los nuevos amos del mundo que reivindicaban su derecho a imponer el orden de la postguerra. Sugestivamente, el estatuto de este Tribunal Militar Internacional, que introdujo la noción jurídica de “crimen contra la humanidad”(1), había sido hecho público en agosto de 1945, simultáneo al brutal bombardeo en Hiroshima y Nagasaki por parte de Estados Unidos que masacró a cientos de miles de japoneses; cuestión que llevó a Hannah Arendt a denunciar que el juzgamiento de unos cuantos criminales nazis obedecía a una política de prudencia por parte de las potencias occidentales, evitando “el caso de crímenes a propósito de los cuales se habría podido invocar el tu quoque” (tu también).
Así, en los 13 procesos conjuntos englobados en los juicios fueron sometidos a procesamiento 611 figuras emblemáticas de diferentes esferas: jerarcas políticos y militares nazis, médicos, jueces, etc., de las casi 5 mil peticiones de procesamientos individuales que se habían elevado al tribunal. En el primer juicio, el más emblemático por tratarse del juzgamiento de las altas jerarquías, fueron llevados al banquillo 24 líderes nazis. Luego de 216 sesiones, el 1 de octubre de 1946 se emitió el veredicto por el que fueron condenados a muerte a 12 acusados (Goering, Ribbentrop, Keitel, Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Sauckel, Jodl, Seyss­-Inquart y Bormann), tres fueron condenados a cadena perpetua (Hess, el ministro de economía Walther Funk y Raeder) y cuatro recibieron sentencias de 10 a 20 años (Doenitz, Schirach, Speer y Neurath). Fueron absueltos Hjalmar Schacht, presidente del Reichsbank, Franz von Papen, ministro y vicecanciller, Hans Fritzsche, ayudante de Joseph Goebels en el Ministerio de Propaganda y no recibieron condena Gustav Krupp, industrial que amasó su fortuna a costa del trabajo esclavo y Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo que organizaba y planificaba la explotación de este trabajo forzado.

La impunidad de la burguesía alemana

No sólo quedaron sin juzgar decenas de miles de nazis, sino que los grandes industriales alemanes que se enriquecieron a costa del masivo trabajo esclavo de judíos, gitanos, obreros deportados compulsivamente de los países ocupados, partisanos, homosexuales, que fueron obligados a trabajar hasta morir de agotamiento y enfermedad, gozaron de la más absoluta impunidad. Tal fue el caso, por citar sólo un ejemplo reconocido, de la actual Bayer, en aquellos tiempos IG Farben, una de las mayores empresas del sector químico y farmacéutico que, sirviéndose del trabajo forzado, fabricó el gas Zyklon B que usaba el régimen nazi para aniquilar judíos en los campos de concentración. Así lo testimonia el gran Primo Levi, químico y escritor italiano en sus obras Si esto es un Hombre y Así fue Auschwitz donde reconstruye su terrible experiencia en la Buna, fábrica donde los prisioneros de Auschwitz Monowitz eran brutalmente esclavizados para producir caucho para la IG Farben.
Tampoco fueron encarcelados los grandes banqueros que se enriquecieron gracias al nazismo, como sucedió con el Dresdner Bank que transfirió todos los bienes y riquezas de los judíos a manos de los burgueses ligados al régimen. El único gran emblema de la burguesía alemana que fue sometido a juicio en Nüremberg, Gustav Krupp, dueño de la Krupp AG (compañía del sector armamentístico que abasteció la maquinaria de guerra nazi), no recibió allí ninguna condena debido a ser declarado incapacitado para enfrentar un juicio. Así, los grandes burgueses y financistas que amasaron sus fortunas a base de la sangre y el genocidio de millones, gozaron a la salida de la guerra de la más completa impunidad garantizada por las democracias imperialistas.

La justicia de las masas

Lo juicios de Nüremberg deben ser entendidos como un intento de lograr un proceso emblemático a nivel internacional que cierre “por arriba” el proceso que se extendió por abajo a la salida de la guerra, donde amplias masas mostraron sus aspiraciones democráticas. Esto fue clave en aquellos países que experimentaron ascensos de la lucha de clases o procesos revolucionarios a la salida de la guerra como Francia e Italia. En Francia, minoritariamente desde antes de la liberación (cuando era llevada a cabo por distintos grupos de la resistencia en la clandestinidad) pero de manera generalizada después de agosto del año 1944, se desplegó un proceso popular de juzgamiento a los colaboracionistas, conocido como la “depuración”, que expresaba las profundas aspiraciones de las masas a que fueran condenados los cómplices de la ocupación alemana que sostuvieron el régimen colaboracionista de Vichy. Como cuentan Herbert Lottman en su libro La depuración y Enzo Traverso en A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), allí miles de funcionarios, miembros de grupos paramilitares que perseguían ferozmente a la resistencia, delatores, torturadores y comerciantes enriquecidos gracias a la especulación, fueron juzgados, condenados y ejecutados por tribunales obreros y populares espontáneos que surgían por todas partes buscando imponer justicia.
Para contener la radicalización de este proceso que amenazaba con volverse contra el conjunto de la burguesía francesa –cuya mayor parte había sido colaboracionista de los nazis-, De Gaulle promovió el “modelo Nüremberg” de juicios amañados donde fueron juzgados sólo unos pocos cientos mientras miles de genocidas fueron amnistiados en varias oleadas entre 1947 y 1953, y muchos de estos se integraron posteriormente a la función pública durante la Cuarta y la Quinta República. El propio Mariscal Pétain, presidente del gobierno de Vichy y personaje ampliamente repudiado por las masas francesas, fue dejado en libertad en el año 1951.
Lo mismo sucedió en Italia, donde la resistencia partisana ejecutó en el año 1945 entre 10 y 15 mil fascistas miembros de la República de Saló, entre ellos el propio Mussolini, linchado en la plaza Loreto durante la liberación de Milán. Este proceso de justicia popular, enormemente extendido debido a la existencia de una resistencia armada de masas contra la ocupación nazi, fue contenido desde arriba una vez que la burguesía italiana pudo, con ayuda de los aliados y del Partido Comunista –entregado a la política de “unidad nacional” de contención de la revolución-, reconstruir el Estado. De tal manera, como plantea Enzo Traverso, “en nombre de la continuidad del Estado –y gracias a la complicidad de las fuerzas de ocupación aliadas, que percibían cada vez más a la resistencia como una amenaza de subversión social y política- el gobierno italiano impidió toda investigación sobre las grandes empresas que habían apoyado al fascismo y se negó a entregar a los principales responsables de los crímenes perpetrados por el ejército fascista en Yugoslavia, Grecia y Albania.”(2)
Muchos de estos criminales fascistas y nazis fueron ayudados por la Iglesia católica, que les facilitó la tarea de fugarse a distintos países sudamericanos a través del llamado “pasillo Vaticano”, es decir la influencia de la diplomacia papal3() que consiguió pasaportes, visados, etc., como relata magistralmente Robert Katz en su libro La batalla de Roma. Los nazis, los aliados, los partisanos y el papa. Esta nefasta tarea de impunidad contó asimismo con el activo protagonismo del Partido Comunista Italiano, cuyo máximo dirigente, Palmiro Togliatti, siendo ministro de Justicia amnistió en el año 1946 a 219.481 genocidas, reduciéndole las condenas a unos 3 mil fascistas acusados de crímenes graves. Y esto, apenas un año después de la expulsión de los nazis a manos de las masas obreras y campesinas que habían conquistado con sus propias fuerzas la liberación de todo el norte italiano. Gracias a estas amnistías, una gran parte de los miembros de la elite dirigente y la burguesía italiana que habían sostenido el fascismo, se reincorporaron a su profesión e incluso a la función pública, reciclándose en el aparato represivo. De hecho, para el año 1960, 62 prefectos sobre un total de 64 habían sido funcionarios de alto rango bajo el régimen fascista.

Los genocidios “democráticos” que no fueron al banquillo

Una de las grandes falacias que logró instalar el triunfalismo ideológico liberal a la salida de la guerra es que esta fue un enfrentamiento entre la democracia y el fascismo, donde las potencias “democráticas” habrían cumplido un rol progresivo en su lucha contra el fascismo, defendiendo los valores de la libertad y la democracia. Este relato no sólo oculta los verdaderos objetivos de reparto del mundo que llevaron a los distintos imperialismos a la guerra entre sí –cuestión que ha sido abordada por Andrea Robles y Gabriela Liszt en los ensayos introductorios al tomo I del libro Guerra y Revolución. Una interpretación alternativa de la Segunda Guerra Mundial(4)-, sino también los propios genocidios perpetrados por las potencias occidentales “democráticas”, tales como las masacres a la población civil de Dresden, Hiroshima y Nagasaki. En Dresden, Alemania, se estima que en febrero de 1945 más de 500 mil personas murieron por efecto de las más de 700 mil bombas de fósforo lanzadas por los aviones ingleses sobre una población total de 1 millón de personas. Como han reiterado numerosos historiadores y analistas, Dresden no poseía interés militar alguno, ya que era una ciudad utilizada como centro de refugiados, y su bombardeo fue realizado bajo el estricto objetivo de hacer una demostración de fuerza por parte de Inglaterra que reclamaba un papel importante en el orden de post-guerra. Lo mismo sucedió con los bombardeos perpetrados por Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki, que fueron realizados cuando la victoria en la guerra ya estaba asegurada con el único fin de demostrar quién era el nuevo amo del mundo –demostración que estaba dirigida centralmente a la Unión Soviética, siendo realizados los bombardeos precisamente un día antes del inicio de la conferencia de Potsdam en que los imperialismos se dividieron las zonas de influencia del mundo con la URSS-. Se estima que entre ambas ciudades murieron en total cerca de 500 mil personas. ¿Fueron juzgados los militares y funcionarios norteamericanos e ingleses por cometer estos genocidios? Muy por el contrario, pasaron a erigirse en los supuestos defensores de la democracia internacional.

Paula Schaller
Licenciada en Historia - Conductora del programa Giro a la Izquierda

Notas:

1.“Asesinato, exterminio, esclavitud, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra cualquier población civil, antes o durante la guerra; o persecución por razones políticas, raciales o religiosas en ejecución de o en conexión con cualquier crimen dentro de la jurisdicción del Tribunal, ya sea que violen o no las leyes nacionales del país donde son perpetrados”.
2. Traverso, Enzo, A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), PUV, Valencia, 2009, pp. 121-122.
3. Se estima que en la postguerra unos 60 mil criminales de guerra ingresaron a la Argentina mediante el pasillo vaticano. Ver: Katz, Robert, La batalla de Roma. Los nazis, los aliados, los partisanos y el papa, Turner, España, p. 426.
4. Hoy se pueden leer estos ensayos en León Trotsky, La Segunda Guerra Mundial y la revolución, Obras Escogidas 8, Bs. As., Ediciones IPS-CEIP.

La experiencia de la democracia Corinthiana



Sólo para hinchas (III)

Bajo la dictadura de Figueredo en el Brasil de los ´80, ante una enorme crisis del club Corinthians, los jugadores se organizaron, tomaron las riendas del club y constituyeron el mayor movimiento ideológico de la historia del fútbol de ese país.

En 1981,Corinthians venía de una pésima campaña, tanto en el campeonato brasileño, como en el paulista. En abril de 1982 culmina la pésima gestión de Vicente Matheus en la presidencia del Club y es electo Waldemar Pires para sucederlo.
Pires designa a cargo del fútbol del club a un sociólogo, Adílson Monteiro, un joven con ideas revolucionarias para la administración deportiva. Adílson defendía la idea de escuchar las opiniones de los jugadores y de otros miembros del equipo.
Sumado a este factor, la presencia de jugadores con cierta militancia política y de una enorme personalidad como era el caso de Sócrates, dio comienzo a una verdadera revolución dentro del Corintians.
A partir de entonces, se implementó un sistema de autogestión en el que jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y empleados, decidían sobre diferentes tópicos de la administración del Club, sobre la base de votaciones.
Un aspecto fundamental era que todos los votos tenían el mismo peso, sin importar la función de la persona ni el peso dentro de la institución. La experiencia autogestionaria fue derivando en una conclusión política: el posicionamiento de los jugadores frente a la dictadura militar.
Corintians fue el primer Club de Brasil en utilizar una camiseta con mensajes propagandísticos. Por iniciativa del publicista Washington Olivetto se estampó en forma permanente la consigna democracia Corinthiana en su vestimenta, pero también fueron alternando consignas a favor de la democracia, como "diretas-já" ("elecciones ya") o "eu quero votar para presidente" ("quiero votar para presidente"); “Ganar o perder pero en democracia”.
Sócrates, el jugador símbolo de ese movimiento, además de ser un enorme jugador de fútbol, revolucionó los conceptos de la época: “abolimos el proceso que existía en el fútbol donde los dirigentes impedían que los jugadores se hicieran adultos”. “Al inicio hubo ansiedad en mis compañeros, no estaban acostumbrados a expresarse, a decidir, pero fueron aprendiendo y se prepararon para enfrentar su profesión y su vida”.
Se reunían, conversaban y resolvían por mayoría casi todos los asuntos. Por ejemplo, en vez de recibir premios por victorias, propusieron cobrar un porcentaje de las recaudaciones y otro de la sponsorización y televisación. Ese dinero lo repartían por igual tanto entre los jugadores como con los utileros, los médicos o el chofer del autobús que los conducía.
El resultado del nuevo sistema fue muy positivo y enamoró a sus hinchas, así como escandalizó a los demás dirigentes del fútbol de Brasil.
El equipo llegó a la semifinal del campeonato local de 1982, y conquistó el campeonato paulista en 1982 y 1983. Además, durante el período de autogestión, Corintians consiguió sanear toda su deuda, dejando incluso una reserva en caja de 3.000.000 dólares para el siguiente período.
A partir de 1984 se empieza a formar la unión de los trece clubes más poderosos del país conocida como "Club de los 13", una suerte de la actual “Superliga” argentina ligada a los negocios y a los gerenciamientos deportivos, que enfrentó al movimiento de la democracia corintiana. Esta situación más las presiones políticas de la propia dictadura liquidaron el movimiento, después los hicieron pelota y el mundo siguió andando.
El gran Eduardo Galeano definió como nadie esta enorme epopeya:
“En el despótico señorío de la pelota los jugadores son los últimos monos del circo. No tienen derecho a decir ni pío. Pero no siempre ha sido así. Allá por 1982, en plena dictadura militar, los jugadores del Corinthians tomaron el poder. Ellos, los futbolistas lo decidían todo, se reunían y democráticamente por mayoría, elegían el método de trabajo, los sistemas de juego, los horarios de entrenamiento, el reparto del dinero… Lo votaban absolutamente todo.
Se vaticinaron los peores augurios pero sin embargo, durante esos años, el Corinthians convocó las mayores multitudes en los estadios de Brasil, además de ganar consecutivamente el Campeonato Paulista durante dos años, ofreciendo el más hermoso y vistoso fútbol de todos. La experiencia de la ‘Democracia Corinthiana’ fue breve, pero valió la pena.”
Eso fue en los ´80. De la experiencia de Sócrates y sus compañeros parecía que no quedaban rastros pero en el 2005, 25 años después, en Inglaterra, en la meca del fútbol-negocio, los hinchas de Manchester United desencantados con el arribo del magnate estadounidense Malcolm Glazer -que compró el Club sin poner un peso- realizaron una experiencia similar, aunque eso terma de la próxima nota.

Juan Ferro

"La Revolución Rusa entre la utopía y la historia" // Osvaldo Coggiola y Néstor Pitrola

"La Revolución Rusa y la educación'' // Romina del Plá, Daniel Sierra, Soledad Díaz y Daniel Gaido

EEUU y sus satélites amenazan militarmente a Venezuela desde la Amazonía: ¿se habían enterado?



Basado en un texto de Ana Esther Ceceña y David Barrios Rodríguez – OLAG / teleSUR.- Se acaban de realizar dos importantes operaciones militares: el llamado Ejercicio AmazonLog y la Operación América Unida. Han reunido tropas de EEUU y de sus satélites políticos Brasil, Perú y Colombia. Pero… apenas hay noticias, que no sea en los medios alternativos.
Edición: Ana Gil.

El Corte Inglés ofreció publicidad gratuita a la dictadura de Videla



En noviembre de 1977, el Corte Inglés hizo llegar al régimen una propuesta de acuerdo comercial de cara al Mundial 78. El embajador argentino en España informó a sus jefes que se trataba de una magnífica propuesta para lavar su “imagen exterior”.

El físico Mario Villani nació dos veces. La primera, un día de mayo de 1939. La segunda alguna mañana, tarde o noche de agosto de 1981. Fue entonces cuando ellos, “los Dioses”, decidieron que podría seguir viviendo. A cambio, tendría que arrastrar durante el resto de su existencia los horrores que había vivido durante los últimos 36 meses en los campos de concentración de la dictadura argentina. “Se nos insistía que habíamos dejado de pertenecer al mundo de los vivos. Que estábamos desaparecidos. Que ni siquiera podíamos suicidarnos. Que ellos —los Dioses— eran los dueños de nuestras vidas y moriríamos cuando ellos lo decidieran”, escribió cuando ya era un hombre libre. O algo parecido.
Su pesadilla también tiene día rojo en el calendario del espanto. Fue, concretamente, un 18 de noviembre de 1977. Seguramente ya haría calor, ese calor húmedo y pegajoso que caracteriza a Buenos Aires. Quizás las flores ya inundaban los parques de esta ciudad, preparándose para un verano que estaba a punto de llegar. Sin embargo, para miles de argentinos ya no había ilusión por el tiempo, ni tiempo para sentir ilusión. Eran los años de la muerte: a esa altura de 1977, el régimen genocida de Jorge Rafael Videla —quien había dado un golpe de Estado el 24 de marzo de 1976— acumulaba una cantidad infinita de torturas, violaciones y asesinatos.
Las denuncias sobre aquellos crímenes recorrieron el mundo. No sirvió de mucho para quienes sufrían descargas de corriente eléctrica atados a una camilla o eran subidos a aviones de la Fuerza Aérea y lanzados vivos al mar, pero al menos valió para desenmascarar a los militares que decían luchar contra el terrorismo mientras aplicaban, con más mano dura que nadie, un salvaje terror de Estado. Sin embargo, ese horror documentado no fue suficiente para que España, con Franco ya enterrado y en plena Transición, se distanciara de los asesinos rioplatenses.
De acuerdo a distintos documentos, El Corte Inglés fue una de esas entidades españolas que trató a la dictadura sanguinaria como si fuera un gobierno “normal”. Así lo confirman los archivos hasta ahora secretos a los que ha tenido acceso El Salto, unos papeles amarillentos que a esta hora permanecen guardados en un viejo y descuidado edificio del ministerio de Asuntos Exteriores argentino, situado en la zona del Puerto de Buenos Aires. Allí, entre miles de cajas, aparecen esas hojas con el histórico e inconfundible logo de esta histórica empresa madrileña.
El 18 de noviembre de 1977, exactamente el mismo día en el que Mario Villani descendía a los infiernos, el consejero director de Promoción y Ventas de El Corte Inglés, Antonio Pérez Giménez, hacía llegar a las autoridades de la dictadura argentina una propuesta de acuerdo comercial que parecía imposible de ser rechazada por Videla y los suyos. Según consta en aquel “memorándum”, la empresa mostraba su interés en “llevar a cabo una acción especial” de cara al mundial de fútbol que se iba a disputar al año siguiente en aquel país latinoamericano.
En esa línea, la firma española pretendía hacer un “sorteo de 250 o 350 plazas entre todos sus clientes de las zonas de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Valencia, Murcia, Vigo y Las Palmas, al realizar sus compras en el período comprendido entre el 15 de febrero y el 31 de mayo de 1978”. Las personas ganadoras se trasladarían a Buenos Aires “con preferencia a través de Aerolíneas Argentinas” para “presenciar las semifinales y finales de los Mundiales de Fútbol”.
El Corte Inglés no pedía dinero a cambio. Se conformaba con “obtener la seguridad de que tanto el transporte como el alojamiento y las localidades necesarias para presenciar los encuentros por parte de nuestros invitados estarían de algún modo garantizadas de manera oficial”. “Queremos hacerle patente que una promoción de esta magnitud llevaría consigo, una actividad publicitaria y promocional de singular relieve entre el 15 de febrero y el regreso de los invitamos nuevamente a España, fundamentalmente en los Medios de Prensa, Radio, Publicidad Exterior y Propaganda Directa (sic)”, destacaba el responsable comercial, quien también mostraba la “mejor disposición” de la conocida firma española “para desarrollar otras actividades conjuntas con la embajada (argentina) para que esta operación tenga en todo momento el calor y buen ambiente que esta feliz circunstancia nos daría oportunidad”.

“Muy interesante”

Según se desprende del documento, esta propuesta había sido anteriormente presentada por dos responsables de El Corte Inglés al embajador de la dictadura argentina en España, el militar Leandro Enrique Anaya. “Nos sentimos muy honrados de la buena acogida que han dispensado a nuestros Sres. Ruiz y Mellizo-Soto y esperamos que esta acogida se vea respaldada por la feliz realización de esta actividad que les proponemos”, escribió Pérez Giménez en su carta a la dictadura.
El 24 de noviembre de 1977, el agregado cultural de la embajada argentina, Ricardo Adúriz —quien también habría estado presente en la reunión con los representantes de la compañía—, informó al “Departamento de Asuntos Culturales” del régimen de Videla sobre esta oferta publicitaria. El diplomático la calificaba como una “muy interesante propuesta” que “no significaría erogación alguna para el país”.
Esos mismos aspectos fueron resaltados por el embajador de la dictadura argentina, Leandro Enrique Anaya, en una nota que había dirigido al general Antonio Merlo, presidente del Ente Autárquico que tenía a su cargo la organización del mundial de fútbol de 1978. En su nota, Anaya resaltaba “los beneficios indudables que significaría para la imagen exterior de nuestro país una publicidad de envergadura como la que suele efectuar esa cadena de grandes tiendas, en todo el territorio español y a través de la totalidad de los medios de comunicación social”.

Gritos y gemidos

Mientras estas cartas atravesaban el Océano Atlántico y llegaban a las oficinas ocupadas por los militares, Mario Villani y otros tantos miles de seres humanos conocían en carne propia la crueldad de los militares. “Desde el momento en que alguien era raptado, él o ella era un desaparecido. La secuencia establecida era desaparición-tortura-muerte”, escribió algunos años después este sobreviviente.
Muy a su pesar, Villani tiene un récord: pasó por cinco centros de exterminio. Sufrió, lo torturaron, pero salió vivo. Entonces empezó a ponerle voz a sus compañeras y compañeros muertos. Recordó siempre sus terribles gritos y gemidos mientras les sometían a todo tipo de herejías. Quizás hubiesen querido suicidarse, pero ni eso podían. Hubo, en total, más de 30.000 personas desaparecidas. Para ellas no hubo campañas publicitarias ni acuerdos comerciales.

Danilo Albín
El Salto