miércoles, octubre 22, 2008

Lord Byron, el poeta como revolucionario


“El verdadero poeta no puede ser reconocido como tal si no se opone al mundo en que vive con total inconformismo”…

Esta frase, extraída de Le sol répandu, de Benjamin Peret, podría servir para definir a George Gordon conocido Lord Byron, (Londres, 1788-Missolonghi,1824), el que fue el más famoso de todos los poetas ingleses y el mayor exponente del romanticismo radical.
Muy poca gente sabe que Byron estuvo muy influenciado en sus ideas democráticas e igualitarias por la revolución francesa y sobre todo por el protoanarquismo de William Godwin.
Según cuenta Engels sus obras eran muy apreciadas entre los trabajadores: «Shelley, el genial y profético Shelley, y Byron, con su ardor y su amarga sátira de la sociedad actual, cuenta con el mayor número de lectores entre los obreros; los burgueses poseen solamente ediciones castradas, family editions, acicaladas según la hipócrita moral de hoy en día» (La situación de la clase obrera en Inglaterra).
Con ocasión de las ejecuciones de los líderes luddistas que destruyeron las maquinarias que lo llevaban a la más extrema de las miserias, Byron escribió el siguiente poema: «Así como la libertad, jóvenes, salvando los mares, compró su remisión, ya buen precio, aunque con sangre, así nosotros, muchachos, moriremos luchando o viviremos libres. ¡Abajo todos los reyes a excepción del rey Ludd!».
Como miembro de la Cámara de los Lores hizo un discurso lacerantes a favor de los trabajadores que «despedidos por la introducción de nuevas máquinas, creen en la simpleza de sus corazones, que la existencia y el bienestar de hombres laboriosos tiene más importancia que el enriquecimiento de unos cuantos individuos» y denunciaba «la prontitud con que estáis dispuestos a acudir en auxilio de vuestros aliados en la guerra, cuando éstos se ven apurados, mientras dentro de vuestro país dejáis a los necesitados a la merced del cielo o confiados a la beneficencia pública».
Es esta actitud extrema lo que explica que el tiempo no pasa para Lord Byron, centro de atención de ensayos, películas y múltiples biografías, algunas de ellas de signo más o menos académicos y otras con una clara voluntad creativa como ésta que parte de la existencia real de unas memorias del autor de “Childe Harold” que nadie más que su amigo y biógrafo Moore, su editor Murray y su albacea Hobhouse conocieron y que fueron destruidas bajo la responsabilidad de este último y de la hermanastra del poeta, Augusta, con la que mantuvo unas tórridas relaciones y que, presumiblemente fueron el factor que justificaron a sus ojos semejante atentado.
Con este supuesto, unas “memorias malditas”, así como con el copioso testimonio que fue dejando Byron a través de diarios cartas, así como con los facilitados por gente que lo trataron muy directamente (como su despechada amante Lady Caroline Lamb o como su amigo Moore, que escribió ya en su época una Vida de Byron), existe una biografía famosa, la del escritor británico Robert Nye, tituladas Las Memorias de Lord Byron ( y de las que existe una lejana versión castellana, trd. Antonio Desmonts, Ed. Edhasa, Barcelona, 1990). Nye nos ofrece ahora una reconstrucción imagina y con voluntades de fidelidad de unas memorias atropelladas y arrolladoras el cuadro de un poeta que fue paradigma del romanticismo inglés y que vivió con una intensidad y lucidez extraordinarias El Byron de Nye está en el secreto de su personalidad tiene una extraña perspectiva, contempla lo que existe en él de ambiguo y voluble, es capaz de verse en el espejo de la vida y de comprender las grandeza y miserias de las cos Se trata de un trabajo literariamente muy cuidado, muy consciente del papel que asume lo que hace que el retrato aparezca, con todo, bastante verosímil, aunque no exento de parcialidad Nye es menos pretencioso que la muy afamada evocación de Fredreric Prokosch (El manuscrito encontrado en Missolonghui, Planeta, 1979). y pone una mayor voluntad en los elementos básicos del legado del poeta, en su condición de héroe y antihéroe romántico y lo consigue al tiempo que logra involucramos en un “tour de force” memorístico concentrado, pleno de detalles personales y generale5 con una riqueza que, presumiblemente el poeta no tuvo la ocasión y el tiempo para incorporar en un manuscrito sobre el cual Sólo cabe hacer hipótesis.
Como es sabido, después de una vida «anárquica», Lord Byron murió en Missolonghui donde llegó para poner su fortuna y su vida en defensa de la libertad de Grecia, adelantándose a muchos otros viajeros románticos y revolucionarios.


Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

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