miércoles, diciembre 13, 2017

A 34 años de la asunción de Alfonsín



Alfonsín, el llamado “padre de la democracia” en realidad fue el que posibilitó la transición de la dictadura militar al gobierno de la burguesía en su versión democrática.

Las elecciones de octubre de 1983, fueron acordadas por el gral. Bignone y la Multipartidaria un año antes, luego de lograr una “transición ordenada” de la crisis militar provocada por la guerra de Malvinas y la crisis económica entre los militares y los partidos patronales tradicionales, sobre todo el PJ y la UCR.
La UCR se presentó con la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez (52,75%); el PJ a Ítalo Luder-Deolindo Bittel (40,16%); el Partido Intransigente (PI) con Oscar Alende-Lisandro Viale (2,3%); también el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) con Rogelio Frigerio-Antonio Sajonia (1,19%); la Alianza Demócrata Socialista, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Socialista Popular, el MAS (0,28%, 42.500 votos) y el Partido Obrero (0,09, 13.087 votos).
La pcia. de Bs. As, quedó en manos de la UCR, junto a Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Misiones y Río Negro; el PJ con 12 pcias. y 3 con partidos provinciales.
“La derrota de las tropas argentinas en la guerra de Malvinas, en junio de 1982, aceleró la crisis de la dictadura militar e impidió a las fuerzas armadas condicionar el proceso de transición a la democracia exigido por la mayoría de la sociedad”. (http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=14747).
La primera afirmación es correcta. Sin embargo la segunda niega que fue la Multipartidaria formada luego de la guerra (PJ, UCR, PI, PC, etc.) y la caída militar de 1982 la que sostuvo un año más al gobierno militar (nombrando al genocida Bignone) para permitir que sus partidos se recompusieran ante la población y hacer una transición ordenada hacia la democracia de la burguesía. Es que unos y otros habían participado con intendentes (por ej. el radicalismo mantuvo 310) y otros cargos durante la dictadura militar. Lo mismo que la burocracia sindical. Su desprestigio en la población era muy importante. El bipartidismo que jugaron luego del levantamiento de la proscripción del PJ fue impulsado por Perón y Balbín. El mismo Balbín antes del golpe dijo que había que actuar contra la “guerrilla fabril”. De hecho, Alfonsín recibió el bastón presidencial del genocida Bignone.
Alfonsín tuvo que “renovar” el discurso en 1983, con su prestigio ganado por fundar la APDH, para ganar el sector esperanzado con su promesa que “con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura”, lo que se demostró falaz durante su mandato. A pocos días de asumir, presentó la ley Mucci que favorecía la multiplicación de sindicatos por gremios, favoreciendo la injerencia del Estado y dividiendo artificialmente las bases. La burocracia y las bases se enfrentaron a este proyecto que los debilitaba.
Con respecto a los Derechos Humanos dijo: “El país ha vivido frecuentemente en tensiones que finalmente derivaron en la violencia espasmódica del terrorismo subversivo y una represión indiscriminada con su secuencia de muertos y desaparecidos. (…) La lucha entre sectores extremistas, así como el terrorismo de Estado, han dejado profundas heridas en la sociedad argentina. (…) La manera de restañar esas heridas no puede girar en torno a venganzas o resentimientos que serían innobles en sí mismos, cuando no inmorales en muchos casos, en cuanto pudieran comprometer al destino del país en estériles fijaciones sobre el pasado. (…) Esto no exime de tremendas responsabilidades al terrorismo subversivo, que debió haber sido combatido con los medios que la civilización actual pone en manos del Estado y no a través del empleo de medios similares a los condenados por el conjunto de la comunidad nacional”. (Alfonsín, Discurso de asunción) Esta posición conocida como “teoría de los dos demonios” fue la que se plasmó en el Nunca Más y la CONADEP y que luego fue base de la Obediencia Debida (otorgada en el levantamiento de Semana Santa de 1987) y el Punto Final.
Por otro lado, ya en 1985 aplicó el Plan Austral: congelamiento de precios, tarifas y salarios primero y luego aumento de las exportaciones y la privatización de empresas públicas (antes que Menem). La UOCRA de Gerardo Martínez interviene la combativa seccional Neuquén que había emprendido duras huelgas. El SMATA persigue a los delegados que dirigen la lucha de Ford en 1985. La UOM, el Sindicato de la Carne y la UTA también expulsa a delegados combativos elegidos por sus compañeros. Las bases se pronuncian en defensa de sus representantes y levantan campañas democráticas junto a organizaciones de izquierda y derechos humanos.
En el PJ del 83 había renunciado a su candidatura Antonio Cafiero. Luego de la oposición a la ley Mucci, la “normalización sindical”, el proceso antiburocrático del 84-85 (especialmente con la burocracia que venía de apoyar la dictadura) y las huelgas generales de Ubaldini fue canalizado por Cafiero quien salvó al PJ a través de la Renovación ganándole a Alfonsín en las elecciones legislativas del 87). Alfonsín empezó una rápida caída. Uno de los mayores conflictos que debió enfrentar fue el maestrazo de 1988. Aunque logró derrotar el conflicto, el desgaste estaba en marcha. La democracia no había garantizado la educación y en 1989, con la hiperinflación enfrentó un alzamiento de los pobres (la democracia no dio de comer) contra los precios de los supermercados con 14 muertos por la policía. Los hospitales públicos estaban derruidos (la democracia tampoco curó).
Es que Alfonsín venía para desviar las aspiraciones democráticas de las masas (una contrarrevolución democrática), no a desarrollarlas.
En la próxima presidencial con el verso del “salariazo”, pero también con un gran sector de la clase media que apoyó las privatizaciones generalizadas ganó Menem. Alfonsín tuvo que adelantar el traspaso a quien acompañando la política mundial, terminó en la aplicación del neoliberalismo de Menem, totalmente entreguista a las potencias imperialistas. Alfonsín, no se opuso a este curso. En la Asamblea Constituyente restrictiva de 1994, Alfonsín acordó la reelección presidencial por cuatro años, apoyando a Menem.

Gabriela Liszt

La OMC, una de las dos mayores organizaciones criminales que existen a nivel mundial, la otra es la OTAN

En esta nota nos ocuparemos de la primera, dado que en estos días se está celebrando en Buenos Aires la reunión Cumbre de esa organización. La OMC es la sucesora del Acuerdo General de Comercio y Aranceles Aduaneros pactado a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Creada el 1ª de Enero de 1995 durante los años del apogeo del infausto Consenso de Washington (hoy repudiado por el gobierno estadounidense) tiene por misión, al igual que el acuerdo que le precedió, sentar las bases comerciales, financieras y jurídicas (el derecho de propiedad, sobre todo intelectual para preservar las marcas y las patentes de los gigantescos oligopolios que dominan la economía mundial) en el marco del neoliberalismo global; organizar la aplicación de todo tipo de sanciones y represalias sobre los países que violan sus reglas y regulaciones; y perpetuar la actual división internacional del trabajo por la cual los países ricos lo son cada vez más mientras que los pobres se distancian cada vez más de los primeros.
Por supuesto, las reglas de la OMC jamás fueron sometidas a discusión democrática alguna y es la expresión más refinada del orden mundial que desea el imperialismo y sus grandes transnacionales. Podría decirse que la OMC es el ministerio de hacienda del imperio. Se trata de una agrupación con tintes mafiosos, que se encarga de organizar el chantaje y la extorsión ejercidas por el imperialismo y sus principales aliados y empresas sobre los países más débiles. Por ejemplo, sólo algunos gobiernos tienen acceso a la sistemática recopilación de datos sobre comercio y aranceles que maneja la OMC. Las organizaciones sociales, representantes de la enorme mayoría de la población mundial no tiene acceso alguno a sus deliberaciones --¿o conspiraciones?- e inclusive, como se ha demostrado escandalosamente en la Cumbre de Buenos Aires, tampoco se permite la participación efectiva de organizaciones interesadas en promover un orden internacional más justo. Por otra parte, es evidente que nada funciona en el seno de la OMC si no existe un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea. El problema actual es que el gobierno de Donald Trump se ha parcialmente apartado de la OMC porque, a su juicio, la expansión del neoliberalismo global ha terminado por debilitar a la economía norteamericana, no así a sus grandes transnacionales y la Casa Blanca está retomando las nunca del todo abandonadas banderas del proteccionismo. Y la Unión Europea, lo sabemos, es “librecambista” en los rubros que le conviene y en el campo de la retórica, pero furibundamente proteccionista en los demás, sobre todo en agricultura.
La estructura mafiosa de la OMC se revela, entre muchas otras cosas, en una cláusula que exige a los nuevos miembros su adhesión completa de la totalidad de los acuerdos pre-existentes, los cuales no pueden ser sometidos a revisión. Quien entra acepta todos, y si no se queda afuera y sufre las consecuencias de la marginación del comercio mundial. Pero esto no es lo más grave. Hay otras dos reglas que deben aceptar todos los miembros de esta mafia de cuello blanco, que apadrina paraísos fiscales, el control monopólico de los mercados y la preeminencia de las grandes potencias. Uno, el compromiso de garantizar la “liberalización progresiva” de los diversos sectores de la economía y la irreversibilidad de las reformas neoliberales. El papel ideológico-político se torna absolutamente evidente a partir de este compromiso de estabilizar el holocausto social, económico y ambiental producido por las políticas neoliberales. Dos, gracias a las presiones del gobierno de George W. Bush en la época de gloria del Consenso de Washington la OMC comenzó a incluir en su jurisdicción el “comercio de servicios” y no, como antes, tan sólo el de bienes manufacturados, minerales y productos agropecuarios. Así, pasaron progresivamente a ser regulados por esta organización lo intercambios de “servicios” tales como las comunicaciones, las finanzas, el transporte, el turismo pero también la salud y la educación, adquiriendo de este modo el rango universal de mercancías y sepultando la noción de que se trataba de derechos de exigencia imperativa no susceptibles de ser regulados por las leyes del mercado.
Esto quiere decir que a menos que los pueblos salgan a defender con fuerza e inteligencia sus derechos en pocos años más absolutamente toda la vida económica y social del planeta estará regida por las leyes del mercado. Y en materia educativa, por ejemplo, será ilegal sostener a la educación pública porque sería considerada por la OMC como una práctica discriminatoria que impide la libre competencia en el mercado educativo mundial. Así como se sanciona a un país que subsidia a un producto de exportación se haría lo mismo con quien subsidie su educación o su salud, con las desastrosas consecuencias que son de esperarse. Por eso la OMC se ha ganado en buena ley esta caracterización como una organización mafiosa y criminal, que ha sembrado pobreza y explotación económica a lo ancho y a lo largo del planeta, como lo muestran las láminas que acompañan esta presentación. Por eso también es necesario diseñar una estrategia mundial para neutralizar el proyecto planetario de la OMC. Luchas nacionales o locales aisladas, por abnegadas y heroicas que sean, no controlarán a esta mafia criminal. Se requiere la organización de todos los pueblos del mundo en una “anti-OMC”, o una nueva internacional de los pueblos, que coordine las luchas en los diferentes países para defenderse de la catástrofe que nos amenaza si los planes de la OMC llegaran finalmente a prevalecer. Por algo hablaba Chávez de la necesidad de fundar un Quinta Internacional.

Atilio A. Boron

Tráfico con la desesperación de los negros africanos: Israel, Ruanda y Libia

El 14 de noviembre la CNN conmocionó al mundo con su informe de noticias en formato video sobre inmigrantes negros africanos vendidos como esclavos en Libia. Ocho días después el Gobierno de Ruanda emitió un comunicado titulado "La puerta de Ruanda está abierta para los migrantes cautivos en Libia". Al día siguiente el New York Times informó de que Ruanda recibiría con agrado a "sus hermanos y hermanas africanos aún en cautiverio". El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, elogió la oferta de Ruanda de "reasentar a más de 30.000 migrantes africanos que languidecen en Libia".
El mismo relato se difundió a través de internet y en los periódicos metropolitanos de Estados Unidos, Europa y África. El presidente de Ruanda, Paul Kagame, se está haciendo pasar por el padre de África en el escenario mundial, pero nada podría estar más lejos de la verdad o ser más absurdo que su propuesta. Aquí hay cuatro razones:

Ruanda es un brutal Estado totalitario policial

El presidente Kagame y su partido gobernante dirigen un régimen brutal, totalitario y respaldado por Estados Unidos con la novena tasa per cápita de encarcelamiento más alta del mundo. Muchos prisioneros ruandeses son condenados por delitos de opinión para quien se atreve a estar en desacuerdo con la descripción del Gobierno de las masacres de Ruanda de 1994 de "genocidio de los tutsis". Victoire Ingabire, que intentó postularse para presidenta contra Kagame en 2010, cumple 15 años de cárcel por decir que "antes, durante y después del genocidio otros ruandeses fueron asesinados". Hutus y tutsis fueron asesinados".

La Corte de Derechos Humanos y de los Pueblos Africanos dictaminó recientemente que los derechos de libertad de expresión de Ingabire fueron denegados y que no tuvo un juicio justo, pero Ruanda ni siquiera ha reconocido la decisión y mucho menos la ha liberado.
En Bad News: Last Journalist in a Dictatorship Anjan Sundaram describe la pobreza extrema de la mayoría rural de Ruanda y un Estado de vigilancia tan generalizado que los ruandeses temen confiar en su propia familia y vecinos. ¿Esto suena como un Gobierno listo para abrir sus brazos a sus "hermanos y hermanas africanos"?

Ruanda ya está densamente poblado y padece "inseguridad alimentaria"

Ruanda es la segunda nación más densamente poblada de África y la segunda más pobre del este de África. La tierra es escasa. En julio de 2016 un titular en The East African rezaba "La hambruna golpea a más de 100.000 familias ruandesas en la provincia oriental". El informe decía que los ruandeses rurales huían de la hambruna por la frontera con Uganda. Howard Buffett, multimillonario, hombre de negocios y amigo del presidente Kagame, ha desplazado a muchos de ellos para sembrar cultivos de exportación en la tierra que necesitan para cultivar alimentos.

El presidente Kagame es un criminal de guerra

El presidente Kagame es un criminal de guerra con las manos manchadas de sangre de millones de sus "hermanos y hermanas africanos" en Ruanda y la República Democrática del Congo.
En octubre de 1990 lideró las tropas ugandesas que invadieron Ruanda. Muchos de los soldados eran hijos de la minoría tutsi de Ruanda que había huido del país durante la década de 1960, después de que la mayoría hutu llegara al poder. Después de una guerra de cuatro años y el asesinato de los presidentes de Ruanda y Burundi, el ejército de Kagame derrocó al Gobierno de Ruanda y estableció una dictadura tutsi de facto, que afirma falsamente haber puesto fin a la rivalidad entre los hutus y los tutsis. Los últimos 100 días de la guerra incluyeron las masacres de medio millón o más de ruandeses que llegaron a conocerse como el genocidio de Ruanda. La mayor parte del mundo nunca ha oído hablar de la invasión y guerra de cuatro años, solo los últimos 100 días descritos en la historia simplificada y descontextualizada contada en la película Hotel Ruanda.
En 1996, y nuevamente en 1998, Ruanda y Uganda invadieron la inmensamente rica en recursos República Democrática del Congo, con las armas, la logística y la inteligencia de los Estados Unidos. Masacraron a cientos de miles de refugiados ruandeses, expulsaron a un presidente, asesinaron a otro, masacraron al pueblo congoleño y lo expulsaron de sus hogares para saquear sus recursos. Hoy, después de la muerte de más de seis millones de congoleños, algunas partes del país siguen estando ocupadas de facto por Ruanda. Los ruandeses se han convertido en oficiales del ejército congoleño y muchos congoleños creen que el presidente del Congo, Joseph Kabila, es un tutsi de Ruanda.
El Informe del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas de 2012 sobre la República Democrática del Congo informó de que el Ministro de Defensa ruandés, que apoya al presidente Kagame, comandó la milicia del M23 que luego atacó la provincia de Kivu Norte en la frontera con Ruanda. Esta semana Human Rights Watch informó de que Kabila había reclutado a exmilicianos del M23 de Ruanda para reprimir las protestas congoleñas por su negativa a celebrar elecciones y renunciar al poder. Sesenta y cuatro manifestantes han sido asesinados y muchos más heridos.

Los inmigrantes africanos deportados por Israel ya han sido gravemente maltratados en Ruanda

El argumento más inmediato contra el envío de 30.000 migrantes africanos de Libia a Ruanda es que los inmigrantes deportados de Israel a Ruanda en 2014 y 2015 no han encontrado un hogar allí y en cambio han sido maltratados y traficados de manera horrible de vuelta al Mediterráneo.
Israel no entrega a los migrantes documentos que certifiquen su condición de refugiados, solicitantes de asilo o cualquier otro estatus legal en Israel. Les dicen que les entregarán documentos en Ruanda, pero eso es mentira y aquellos que llegan con documentos que certifican su ciudadanía o estatus de refugiado en otro lugar han sido privados de ellos al llegar. Esto significa que no pueden buscar asilo político o cruzar fronteras legalmente sin importar lo que les pase. Luego son traficados a través de una red de contrabando desde Ruanda a Uganda, de Uganda a Sudán del Sur, de Sudán del Sur a Sudán, de Sudán a Libia y de Libia a Italia u otras costas europeas si llegan tan lejos, pero muchos no llegan. Los traficantes a lo largo de la ruta del contrabando saben que llegan a Ruanda con 3.500 dólares que el Gobierno israelí les pagó para que se fueran y cada uno toma una parte para su tramo de la ruta de contrabando si no se lo llevan todo.
Los periodistas del diario israelí Haaretz han completado dos informes de investigación sobre este tema con la ayuda del Fondo para el Periodismo de Investigación y la Línea Directa para Refugiados y Migrantes, una ONG. Haaretz publicó el primero, Solicitantes de asilo que dejaron Israel hacia Ruanda describen un viaje sin esperanzas, en mayo de 2015, y el segundo, Robo, extorsión y muerte: Las historias agonizantes de los refugiados que Israel deportó a África, en noviembre de 2017.
Los periodistas de Haaretz también están haciendo campaña para impedir que Israel deporte a otros 10.000 migrantes eritreos y sudaneses a Ruanda. Israel propone pagar al gobierno de Ruanda 5.000 dólares por migrante, por un total de 50 millones, para que los reciba debidamente. Si Haaretz no hubiera investigado el destino de los inmigrantes deportados anteriormente, el mundo podría creer que están todos vivos y bien en Ruanda.
Cualquiera que todavía imagine que Ruanda recibirá a 30.000 inmigrantes africanos de Libia con los brazos abiertos debería leer los informes de Haaretz.
Los migrantes que sobrevivieron a la ruta traicionera y llegaron a la seguridad de Europa vieron a muchos morir o desaparecer en el camino. Fueron golpeados, robados, violados y apenas alimentados por los contrabandistas. Les dicen a sus amigos migrantes que todavía están en Israel que es mejor que vayan a prisión -su otra opción como inmigrantes no deseados en Israel- que a Ruanda.

Ann Garrison y Bénédicte Kumbi Ndjoko
Mondoweiss
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
Ann Garrison y Bénédicte Kumbi Ndjoko son los ganadores del Premio Victoire Ingabire Umuhoza Democracia y Paz. Una versión de este artículo también apareció en Black Agenda Report y The Root.

martes, diciembre 12, 2017

La disolución de la URSS



Este artículo sigue las notas de la conferencia pronunciada el 30 de noviembre en el Centro de cultura y memoria (CCM) de Barcelona en el marco del centenario de la Revolución Rusa organizado por el Ayuntamiento de la ciudad.

Un esquema sobre sus motivos y consecuencias

El 8 de diciembre se cumplen 26 años de la conjura de Bieloviezh que disolvió formalmente la Unión Soviética. Hace poco escuché a un reputado periodista glosar el crucial papel que Margaret Thatcher tuvo en la caída del comunismo. Otros mencionan la figura del papa Juan Pablo II, a Ronald Reagan y su “guerra de las galaxias” o a los nacionalismos como factores decisivos. Y eso, en boca de gente presuntamente informada, no hace sino ilustrar un hecho: que pese a la distancia sigue sin entenderse gran cosa de todo aquello, que se sigue ignorando la primacía de factores internos, y que se continúan ofreciendo las explicaciones más estrambóticas.
En una exposición limitada como esta, lo más que podemos ofrecer es un esquema: tres puntos esenciales, necesariamente simplificados, pero a partir de los cuales se pueda pintar y desarrollar un cuadro más serio con todos los matices y los detalles sobre los motivos por los que la URSS se disolvió. Para eso he elegido tres motivos que llamaremos, técnico, degenerativo y espiritual. Cada uno de ellos exige su propia lente y su propio marco temporal para ser abordado. Para el primero basta con una simple crónica periodística y una perspectiva de dos o tres años. Para el segundo hay que hacer algo de sociología política y moverse en un espacio de varias décadas. Para el tercero entramos en filosofía de la historia, y podríamos llegar mucho más lejos, hasta meternos en esa capacidad tan humana de estropear grandes causas y pasiones.

¿Qué entendemos por la disolución técnica?

Técnicamente la URSS dejó de existir el 8 de diciembre de 1991. Aquel día los presidentes de las tres principales repúblicas europeas escenificaron un contubernio en Bielovezh, una apartada residencia de caza de los bosques de Bielorrusia. Allí declararon jurídicamente disuelta la URSS y unos días después, el 25 de diciembre, la bandera roja con la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin. ¿Por qué hicieron aquello? La respuesta es tan simple como banal: por una cuestión de poder. Tres hermanos; Rusia, Ucrania y Bielorrusia mataron a la madre para quedarse con la herencia.
La iniciativa corrió a cargo del hijo mayor y principal heredero, el Presidente de Rusia Boris Yeltsin. Les ahorro los detalles de una crónica detallada, para concentrarme en lo fundamental: la lógica de la lucha por el poder moscovita.
En agosto de 1991 hubo un golpe de estado fallido de las autoridades centrales soviéticas contra Gorbachov que dejó a éste muy debilitado. Como un general sin ejército. Así que aquellos meses, entre agosto y diciembre de 1991, en Moscú había dos poderes que coexistían, algo anómalo en la matriz de la autocracia. Se había llegado a una situación en la que para deshacerse de Gorbachov y hacerse con el Kremlin, el máximo poder en Moscú, Yeltsin tenía que disolver la URSS. Ese es el dato central.
Los otros dos personajes del contubernio del bosque (los presidentes Kravchuk y Shuskievich) eran comparsas. Claro que tenían intereses en la herencia: deshaciendo la URSS, ambos recibían la jefatura de estados soberanos sin nadie por encima (Kravchuk, además había estado directamente implicado en el fallido golpe de agosto, así que una huida hacia delante le ahorraba rendir cuentas), pero nunca se habrían atrevido a firmar las actas de defunción si el hermano mayor no hubiera ido desconectando desde aquel octubre todos los aparatos que mantenían viva a la debilitada madre en su lecho; el sistema bancario, las finanzas, los aparatos del comercio exterior, la sede del ministerio de exteriores y de algunas embajadas en el extranjero… Quisieron hacer pasar por eutanasia casi humanitaria -la pobre sufría- lo que fue estrictamente asesinato.
Además, todo aquello fue algo muy parecido a un golpe de estado. Sobre todo si se tiene en cuenta que, ocho meses antes, en marzo de aquel mismo año, la población de la URSS había participado masivamente (148 millones de los 185 millones con derecho a voto, pese al boicot de algunas repúblicas) en un referéndum sobre el mantenimiento de una URSS renovada en el que el “sí” obtuvo el 76% del voto.
Todo eso fue tan banal y claro, que se explica como una simple crónica periodística. Pero, ¿cómo pudo un estado tan poderoso, segunda potencia mundial, llegar a una situación de tal debilidad como para que bastara un mero contubernio palaciego para ser derribado? Para explicar esto hay que entrar en asuntos mucho más de fondo que tienen que ver con lo histórico y lo social. Llegamos así al segundo punto. La que llamaremos disolución degenerativa. Es decir aquella que es resultado de la acción de una casta dirigente degenerada que puso sus intereses de grupo y su codicia por delante de cualquier consideración patriótica o de Estado.

La disolución “degenerativa”

En su etapa final, los intereses de la propia casta dirigente soviética fueron el principal factor de disolución. Desde ese punto de vista se puede hablar de “autodisolución”.
Como grupo, en 1991, esa casta que concentraba las cinco funciones esenciales de la sociedad (el poder político, la propiedad, la ideología, la dirección y la organización), era nieta del sangriento y dinámico embrollo estalinista (1929-1953, 23 años) e hija de la relajación burocrático-administrativa que le siguió (tras la intentona regeneradora/liberadora de Jruschov) que asociamos a Brezhnev, un periodo de otros 23 años (1964-1987).
En la primera etapa de esa degeneración, la casta estaba cohesionada por el miedo y la movilización (el terror de la represión de las purgas así como las gestas y el sacrificio de los planes industriales y de la guerra), ambos unidos por la aniquilación física. El peligro, la muerte y el crimen fueron el medio ambiente de la génesis de la estadocracia estalinista.
En la segunda etapa, la cohesión se obtuvo más bien por el privilegio material administrativo-burocrático, ya sin riesgos vitales, en una época en la que la casta exultaba un deseo de tranquilidad y relajo.
El privilegio de la clase dirigente soviética era, sin embargo, incompleto. Desaparecía con el cargo, no era heredable, y carecía de “convertibilidad” con la elite internacional.
En mi libro sobre el fin de la URSS (La gran transición. Rusia, 1985-2002) lo comparo al de unas autoridades eclesiásticas administradoras pero no propietarias de las riquezas de sus diócesis y parroquias que, además, pertenecían a una secta no homologable con la Gran Iglesia global del sistema económico-social mundial que conocemos como capitalismo transnacional. Y fue en esa segunda etapa de relajación cuando maduró la profecía de León Trotski, formulada en 1936, según la cual la burocracia acabaría transformándose en clase propietaria, porque, “el privilegio solo tiene la mitad del valor si no puede ser transmitido por herencia a los descendientes”, y porque, “es insuficiente ser director de un consorcio si no se es accionista”.
Con su libertad y su descentralización del poder, la reforma de Gorbachov propició, bien a su pesar, la fase final de este proceso, de esta degeneración de casta, al liberar definitivamente todos los obstáculos para que la estadocracia se reconvirtiera en clase propietaria y homologable: para que los obispos y los clérigos se emanciparan y pudieran casarse, heredar y cruzarse.
El desorden creado por la libertad en el sistema fue el medio ambiente ideal para esta transformación social esencial de la casta dirigente, vía privatización, desfalco y “economía de mercado”. Para entendernos: para que los “obispos” se convirtieran en “burgueses”.
Vista la escena desde fuera, pudo parecer que las rebeliones de los años 1988, 1989, 1990 y 1991 en forma de grandes movimientos nacionalistas, huelgas y protestas, crearon los vacíos y las crisis de poder del periodo final de la URSS concluido en la disolución de diciembre de 1991. En realidad fue al revés: el vacío y las crisis de poder creados por las libertades fueron los que crearon las rebeliones y los desordenes.
Las reformas libertarias de Gorbachov desordenaron por completo el sistema (el partido, los principios de jerarquía y disciplina) que el secretario general quería reformar en una dirección regenerativa de “socialismo con rostro humano”. El desmoronamiento de la coerción y el reparto del poder absoluto tradicional del Zar/Secretario general inducido desde arriba, desorganizaron la producción, el abastecimiento y la lógica autoritaria de gobierno. Como explican en sus memorias tantos testigos directos de la revolución de febrero de 1917, en la sociedad se impuso algo parecido a la idea de que una vez derribada la autocracia, ya no había que trabajar. Los planes y los compromisos (entre ramos, entre repúblicas) no se cumplían. La producción caía y generaba todo tipo de reflejos egoístas territoriales. Sobre el vacío creado, surgieron las rebeliones (y no al revés).
Como cualquier político que gobierna una transición política, de un régimen a otro, Gorbachov tenía que construir un nuevo centrismo político a partir de los pedazos rescatables del antiguo régimen (el partido comunista y su mundo) y de los nuevos actores (la intelligentsia), pero en lugar de centrismo se encontró en medio de una espiral de fuerzas conservadoras de distinta radicalidad y sentido. El partido y el establishment soviético conservador se le rebeló con una intentona golpista, mientras que la intelectualidad se adhirió al aparente radicalismo de Boris Yeltsin (del neoleninismo al neoliberalismo en pocos meses), cuyas esencias autocráticas y tradicionalistas resultaban mucho más atractivas y reconocibles para la cultura política autoritaria imperante en la sociedad. Una de esas rebeliones fue la de las soberanías e independencias republicanas, resultado de las abdicaciones y desorganizaciones del poder central.
Ese fue el caótico caldo de cultivo en el que la casta dirigente, degenerada para el proyecto socialista, decidió su emancipación social de clase.
Cuando los tres presidentes se reunieron en la oscuridad del bosque de Bieloviezh para matar a la madre, ésta, sus símbolos, su ideología, sus decorados y sus realidades “socialistas” ya no eran más que impedimentos para culminar sueños de clase largamente larvados que eran más fáciles de realizar en los respectivos marcos de cada república independiente y anulando cualquier veleidad de reformar la URSS.
Ese sería el “aspecto social-degenerativo” de aquella disolución.
Hemos dado cuenta de la crónica “técnica” y del factor de la emancipación del aparato, ¿pero qué hay del sistema ideológico anclado en las mentalidades de decenas de millones de ciudadanos? Entramos aquí en el tercer punto: la disolución espiritual.

La disolución “espiritual”

Un sistema como el soviético se basaba en creencias. Eso tiene que ver con muchas cosas, pero también con el hecho de la fuerte impronta religiosa y mesiánica que el llamado “comunismo” ruso adquirió desde sus inicios. Un aspecto fundamental de la disolución de la URSS, fue, precisamente, el proceso histórico de evaporación de esa creencia.
¿Cómo se secó aquella fuente de pasiones y creencias que invocaba a la “unión de los proletarios del mundo entero”, que había vencido una guerra civil con 8 millones de muertos y otra mundial con más de 25 millones de muertos, pagando precios espantosos, que reconstruyó el país mayor del mundo, y que había colocado su símbolo, la hoz y el martillo, sobre el mismo globo terráqueo en su escudo estatal evidenciando extraordinarias pretensiones de fraternidad e internacionalismo?
En el invierno de 1989 visité Karakalpakia, una región autónoma de Uzbekistán, a orillas del Mar Aral. Era una zona prohibida y creo haber sido el primer periodista europeo en visitarla (no la república, sino la orilla).
En veinte años el mar había desaparecido como consecuencia de los excesos de la irrigación. En el antiguo puerto de Muinak, el agua quedaba a 50 kilómetros de distancia y los barcos de la flota pesquera, sólidos barcos de hierro de hasta 60 metros de eslora, estaban varados en la arena. La población sufría patologías relacionadas con los pesticidas y la sal del agua que bebía. Visité una fábrica de conservas que para no cerrar se nutría de pescado que tenían que traer desde el Báltico, a casi 4.000 kilómetros de distancia… En la salida de la destartalada y apestosa fábrica había un cartel, oxidado como todo, en el que bajo la imagen de Marx se leía una cita que decía, “El socialismo superará al capitalismo”. El funcionario del KGB local que me acompañaba, vio que miraba el cartel y me dijo en un susurro pillo: “…sí, jé, jé, lo superará dentro de 2.000 años..”
Si hasta un guardia civil de Karakalpakia, penúltimo rincón de la URSS, bromeaba sobre todo aquello, quería decir que, verdaderamente, estábamos ante un agotamiento general.

¿Por qué se agotó aquella fe?

Hay que comprender algo esencial. La promesa religiosa es vaga e indeterminada. La reencarnación, el reino de los justos y el paraíso son promesas sin fecha, sin comprobaciones, ni resultados prácticos. Se cree en ello y ya está. Así van pasando los siglos. Las religiones funcionan así. La doctrina soviética era una religión. Pero era una religión laica y concreta.
Sus promesas no solo llevaban fecha (los planes quinquenales, con sus metas cifradas, incluso el “comunismo” al que Jrushov puso fecha: 1980), sino que además debían ser comparadas en sus resultados prácticos con los resultados de otras naciones competidoras.
Esa es la contradicción esencial entre la doctrina soviética y su creencia, y una religión normal que no precisa ni demostración ni verificación. Solo fe.
Además, esa religión laica devaluaba y erosionaba su sacralización conforme se desarrollaban sus resultados prácticos. Cuando Rusia y su espacio euroasiático la abrazaron en 1917, aquello era una sociedad campesina en un 80%. Con el tiempo cada vez había mayor nivel educativo, mayor normalización de la vida (menos movilizaciones y sacrificios, mayor consumo y reflejos familiares e individuales de tipo clase media, podríamos decir), una mayoría urbanizada ya desde los años 60, más información sobre lo que ocurría fuera del país, y por tanto mayor capacidad de comparación entre sistemas.
Cualquier producto de importación, desde una película de Louis de Funes en la que el gendarme representante de la autoridad era un tipo grotesco, pelota y mezquino, hasta unos pantalones tejanos o la música de moda, o un radiocasete, actuaba como agujero en el muro del templo a través del cual cualquiera podía asomarse, mirar y extraer sus propias conclusiones.
Y lo que se veía por esos agujeros no era el trabajo infantil en India o Brasil, sino las luces de occidente; Nueva York, París, Londres…
De alguna forma, los propios éxitos prácticos del desarrollo social y material soviético trabajaron contra la dimensión de creencia (religiosa) de su doctrina.
En los años setenta, la afirmación central de la doctrina oficial de que la URSS representaba un estado de cosas al que toda la humanidad debía aspirar y acceder algún día (“El comunismo radiante porvenir de la humanidad”, la hoz y el martillo sobre el globo terrestre) ya había perdido toda fuerza religiosa. Contaban aspectos más banales y menos heroicos en las mentalidades: ¿Hay salchichón? ¿hay huevos y papel higiénico en las tiendas?
Fue así como el comunismo ruso-soviético perdió su alma. Una cuenta atrás que comenzó en el mismo momento de su sacralización.
Llegados aquí, dejemos clara una cosa: todo esto no tiene nada que ver ni con la vigencia de la aspiración humana a una vida y un mundo menos injusto, ni con la actualidad del comunismo en general. Con lo que tiene que ver es con la historia ruso-soviética.
Sin atender a esto, al largo y larvado proceso histórico de muerte espiritual del comunismo como doctrina y creencia, sin esta disolución espiritual, no se entienden las otras dos disoluciones, la técnica y la degenerativa, de nuestro esquema. No se entiende la facilidad con la que todo ocurrió, sin que nada ni nadie lo impidiera u objetase.
Pasemos ahora a las consecuencias de la disolución de la URSS, último punto de mi exposición, que será mucho más breve y podemos liquidar en dos brochazos, porque todos ustedes las perciben de una u otra forma.

Consecuencias en el equilibrio mundial

El primer brochazo tiene que ver con el hecho de que la situación general en el mundo se ha hecho mucho más peligrosa que durante la guerra fría. La disolución de la URSS potenció la agresiva doctrina neocón de la hegemonía mundial sin obstáculos de Estados Unidos. El catastrófico intento de dirigir el mundo en solitario y por la fuerza.
Durante más de una década, Rusia dejó de existir como factor de contrapeso, mientras su clase dirigente se dedicaba a llenarse los bolsillos. La ocasión fue inmediatamente aprovechada.
La intervención en zonas antes prohibidas de Oriente Medio fue inmediata: la primera guerra de Irak de enero 1991 tuvo lugar antes incluso de la disolución técnica de la URSS, coincidiendo con las críticas tensiones de aquel invierno en las repúblicas bálticas. Desde entonces hemos asistido a la destrucción de toda una serie de países, estados y sociedades en toda la región, desde Afganistán a Libia, propiciando la matanza de más de un millón de seres humanos solo en Irak y de centenares de miles en Afganistán, Siria, Pakistán, Libia y Yemen. Lo que llamo el Imperio del caos.
Esa doctrina hegemónica de los neoconservadores americanos tuvo por efecto las violaciones y abandonos de acuerdos fundamentales establecidos con Moscú durante la guerra fría:
-La administración Clinton violó el acuerdo de que la OTAN no se movería “ni un milímetro” hacia el Este a cambio de la aceptación de la reunificación alemana y estableció bases militares de la OTAN junto a las fronteras rusas con gran responsabilidad del establishment alemán y de la Unión Europea.
-La administración de Bush hijo abandonó el acuerdo ABM, piedra angular contra la proliferación de misiles, y creó bases antimisiles en la frontera rusa, alegando que eran para proteger Europa de los inexistentes misiles intercontinentales de Irán.
-La administración Obama emprendió un ataque directo contra Rusia con el objetivo de echarla de sus bases en el Mar Negro, derrocando al corrupto gobierno legítimo de Ucrania e instalando su propio gobierno corrupto prooccidental.
-Cuando todo esto culminó con una reacción militar rusa, primero en Georgia y luego en Ucrania, después de treinta años de retrocesos, abusos y avasallamientos de los intereses rusos, Washington se lanzó a una demonización sin precedentes del régimen ruso y de su presidente para castigar su osadía. La muestra de todo eso la pueden encontrar en los diarios, las televisiones y en los análisis de disciplinados think tanks en absoluto independientes.
-Y mientras tanto fue madurando la emergencia de nuevas potencias que configuran el actual mundo multipolar (con varios centros de poder), cuya pregunta existencial es si decantará en acuerdos y equilibrios, o, como parece, en la lógica de los imperios combatientes.
Para acabar, vamos al segundo paquete de consecuencias.

Consecuencias en las relaciones sociales y de producción .

La disolución de la URSS y del bloque del Este, unida a la integración de sus países, de China y de India en el sistema económico mundial, ha hecho al mundo más capitalista.
Esa integración aportó, a partir de 1989, 1470 millones de nuevos obreros al capitalismo. En muy pocos años se dobló el número de obreros (que en el año 2000, excluyendo a todos esos nuevos llegados era de 1460 millones). El resultado ha sido un cambio fundamental en la correlación de fuerzas global entre capital y trabajo. Un mundo con más explotación, más precariedad, deslocalización y globalización crematístico-industrial.
Eso es lo que tenemos hoy, cien años después de la Revolución Rusa y cuando se cumplen 26 años de la disolución de la URSS. La historia continúa y habrá que ver a qué tipo de nuevas convulsiones, colapsos y disoluciones nos lleva, y nos está llevando.

Rafael Poch de Feliu
rafaelpoch.wordpress.com
Nota del autor: A partir de enero este blog podrá seguirse en: https://rafaelpoch.wordpress.com/

Esclavitud en Libia ¡Gracias OTAN!



¿Un descubrimiento el esclavismo filmado por la CNN? ¿De verdad acabamos de caernos de las nubes? Claro que no. El 11 de abril de 2017 la Organización Internacional para las Migraciones publicó un informe en el que señalaba que los miles de emigrantes que transitaban por Libia eran vendidos como animales en los mercados de esclavos antes de ser sometidos al trabajo forzoso o a la explotación sexual.
Esta realidad la conoce todo el mundo y nadie ha hecho nada.
Mientras tanto Emmanuel Macron dedicaba su primer viaje presidencial al Sahel y no se recuerda que dijese nada, pero se entiende: la garantía del suministro minero de la antigua potencia colonial es un asunto muy serio y no iba a perder su tiempo en pequeñeces. Es una lástima, porque Francia habría tenido mucho que decir sobre la situación en Libia.
No hay que olvidar que si ese país está a la deriva, despedazado por facciones rivales y sumido en la violencia es porque Francia y sus aliados lo destruyeron en 2011. Los mercaderes de esclavos no han caído del cielo, llegaron en el equipaje de la OTAN. Bajo pretextos humanitarios fabricados por la propaganda, París, Londres y Washington se arrogaron el derecho a destruir un Estado soberano. Lo sustituyeron por la ley de la selva y el caos de las milicias. Aquí está el resultado.
¿Dónde están los que decidieron derrocar a Gadafi? Nos gustaría oír a esos visionarios. Nicolás Sarkozy quiso hacer de esa cruzada la joya de su mandato. «El Jefe del Estado ha hecho de la intervención en Libia una batalla personal. Para prestigio de Francia», titulaba Le Monde el 23 de agosto de 2011. ¡El prestigio es cegador! Para Alain Juppé la intervención en Libia era «una inversión para el futuro». Debería haber precisado que esa inversión no era solo petrolera. Los esclavistas le están agradecidos. Ellos también invierten. La participación de la oposición «de izquierda» no fue mucho mejor. François Hollande aprobó recurrir a la fuerza contra Gadafi «porque si no Gadafi habría masacrado a una parte de su pueblo». Que esté tranquilo, cuando se trata de masacres la OTAN es experta. El 21 de marzo de 2011 Libération preguntó a Jean-Luc Mélenchon por qué aprobaba los ataques aéreos a Libia. Respondió: «lo primero que hay que plantearse es lo siguiente, ¿existe un proceso revolucionario en el Magreb y en Oriente Medio? Sí. ¿Quién hace la revolución? El pueblo. Por lo tanto es vital que la ola revolucionario no se estrelle en Libia».
Sería necesario por lo tanto que los progresistas, o supuestos progresistas, se pusieran a meditar sobre las enseñanzas de los hechos. Porque la política occidental siempre sufre grandes cambios, empieza con los derechos humanos y acaba en un mercado de esclavos. Algunos pueden envolverlo en retórica humanista o revolucionaria, pero el imperialismo sigue siendo el imperialismo. Se pueden multiplicar los disfraces de la miseria ideológica, el pretendido deber de injerencia no es más que el derecho que se arroga a aplastar al vecino. Es la ley del más fuerte revisada y corregida por Bernard-Henri Lévy (BHL).
Los hipócritas dirán que la esclavitud no es nada nuevo y que este asunto concierne a los africanos, negando la responsabilidad del neocolonialismo. Empujadas por la miseria cientos de miles de personas pretender cruzar el Mediterráneo arriesgando sus vidas. La destrucción del Estado libio los ha dejado a merced de traficantes que los venden como si fueran animales. Y si escapan de sus garras el calvario no habrá hecho más que empezar. ¡Qué paradoja! Víctimas de un mundo dual, esos desheredados de la tierra solo tienen la esperanza de arrastrar su miseria en los países que causaron su desgracia.

Bruno Guigue
Le Grand Soir
Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

Bruno Guigue es profesor universitario de Filosofía en la isla de La Reunión, ex-alto funcionario francés, analista politico especializado en Oriente Medio. Es autor de cinco libros, entre ellos Aux origines du conflit israélo-arabe, L’invisible remords de l’Occident, publicados por L’Harmattan, y de numerosos artículos.

El agujero negro del blanqueo

Los grandes blanqueadores reclaman la rebaja de los costos salariales

Grandes blanqueadores de dinero, como los Rocca y su gerente Novegil, el supermercadista Coto, los primos Madanes o los petroleros Bulgheroni claman por bajar los salarios, flexibilizar las condiciones de trabajo y, algunos, por una devaluación, que reforzaría ese efecto. El salario incentiva el consumo y el crecimiento de la economía, la fuga de ganancias crea trabajo en otros lugares del mundo.
Lo que se fuga no es el consumo de los grandes empresarios, que no lo han reducido, sino la inversión, que languidece. Está claro que el blanqueo no buscó incentivar la inversión sino sacar de la ilegalidad a familiares, socios, testaferros y amigos de Macrì: no los obligó a repatriar activos, sólo a declararlos pagando una multa inferior a la tasa del impuesto a las ganancias que evadieron. La divulgación de datos sobre el blanqueo enfurece al presidente Maurizio Macrì, quien confesó su deseo de embarcarme en un cohete a la luna.
Aquí continuamos con esa tarea que iniciamos en Página/12, mientras la AFIP cae en una progresiva parálisis por las desatinadas medidas con las que imagina protegerse de las filtraciones ya producidas. En un viaje de regreso al siglo XIX, se prohibió comunicarse desde los correos electrónicos de la entidad con direcciones externas y la última innovación consistió en eliminar también el uso de los pendrive, mientras los consultores externos revisan bit por bit la copia en espejo que hicieron de todas las computadoras. El pasado era mucho más seguro.
Después de los festejos electorales, el gobierno nacional dispuso imprimir un nuevo ritmo y mayor profundidad a sus medidas económico-sociales. Su escenificación comenzó en el show de la victoria que Maurizio Macrì encabezó en el Centro Cultural Kirchner, rebautizado CCK con la ilusión de que su origen se extravíe en un mar de siglas. Ese lugar es parte de la pesada herencia que el gobierno aprovecha, igual que el bajo nivel de endeudamiento externo que recibió en 2015. Allí Macrì anunció una ley de reforma laboral, instó a ceder algo para derrotar la pobreza y denunció como un obstáculo para la creación de empleo los juicios laborales, que consideró obra de una mafia. Un año antes, en octubre de 2016, ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción propuso “una agenda superadora. Llámenle productividad, competitividad, o romperse el traste". Cuando habla el presidente no hace falta explicar al traste de quiénes se refiere.
Paolo Rocca, amo y señor de la transnacional italiana Techint, con sedes centrales en Milán y Luxemburgo, abogó en el Foro de Inversiones y Negocios de 2016 por la reducción de salarios como condición para que los empresarios inviertan y en el coloquio de IDEA de 2017 a favor de la tercerización como herramienta para reducirlos. También llamó mafiosa a la organización sindical.
En abril Macrì acompañó a Rocca a inaugurar una nueva planta de tubos sin costura de Techint, que con una inversión de 2.000 millones de dólares generará 1.200 puestos de trabajo. Pero no aquí, sino en Houston, Texas. America first. La tercerización por la que Techint aboga en la Argentina fue incluida por Macrì en el proyecto de ley de precarización laboral enviado en noviembre al Congreso. La CGT insistió en que la cláusula de tercerización fuera retirada, de modo que el trabajador pudiera recurrir también contra el empleador principal, que contrata a la empresa tercerizada. El ministro de trabajo Jorge Triacca (h) dejó saber que aquellos puntos que no pudieran incluir en la ley serían reintroducidos en las negociaciones sectoriales. Hasta ahora el proyecto no avanzó por la fuerte resistencia social y el gobierno anuncia que lo postergará hasta el año próximo, para no demorar también el golpe a los jubilados y a las provincias.
Javier Madanes Quintanilla, presidente de ALUAR/FATE le dijo a La Nación durante la crisis de fin de siglo que en la Argentina “las condiciones de negocios no son las más favorables del mundo. Es un país caro en términos de precios relativos. Es mucho más sencillo invertir en lugares como Brasil por un montón de razones. Cuando uno va a poner plata en la Argentina tiene que afilarle la punta al lápiz porque amortizar la inversión inicial es muy difícil y se pierde competitividad”. Ahora atribuye los obstáculos para la competitividad al elevado ausentismo y los ritmos de trabajo. En el segundo encuentro de “Negocios con el Mundo”, organizado por el diario La Nación en el Malba, Madanes Quintanilla sentenció que el sistema productivo es "altamente ineficiente por temas gremiales”
Alfredo Coto defendió la reforma laboral propuesta por Macrì en una entrevista concedida al diario La Nación, pero reclamó mayor celeridad y profundidad: Tiene que ser una reforma laboral con inteligencia. Porque cuando hablás y explicás todo esto, hay que ser inteligente; hay una manera de trabajar y se puede girar en 180 grados. Me aplican la palabra gradualismo y ese gradualismo puede ser negativo. Ponele un poco menos de gradualismo para que vengan inversiones de afuera- dijo el supermercadista y ahora desarrollador inmobiliario de un condominio en Miami, una suntuosa torre de 66 pisos con casi 400 departamentos. También fustigó lo que el gobierno y los grandes patrones coinciden en denominar la industria del juicio, que es la defensa de los derechos conculcados a los trabajadores por las leyes o su forma de aplicación. Le hace mucho daño a la Argentina. Existe una cantidad de leyes de un proteccionismo mal hecho, que llevan a muchas pymes a la quiebra- rezonga Coto.
En febrero de 2016, cuando Macrì inauguró un nuevo local de la cadena, el presidente, que es muy abrazón, quiso atraer hacia sí a un nieto de seis años de Coto, que se resistió como un gato, hasta que lo rescató la abuela Gloria. El presidente tuvo que conformarse con un nene de 11, que la abuela le ofreció para minimizar el desaire.
Alejandro Bulgheroni es el presidente de Bridas, la mayor petrolera del país, asociada en distintos emprendimientos con British Petroleum y CNOOC, de la República Popular China. Su yacimiento Cerro Dragón, en la provincia de Chubut, es el más importante en producción del país. Los Bulgheroni figuran en todas las mediciones entre los hombres más ricos del país y entre los 324 más ricos del mundo.
El hermano de Alejandro, Carlos Bulgheroni, fue el operador político de la familia hasta su muerte el año pasado. Autodefinió a los empresarios como cortesanos del poder. Su cortejo a Carlos Menem (un crédito de 144.00 dólares sin avales, comisiones ni garantías, concedido por el banco de los Bulgheroni al cuñado Alfredo Carim Yoma; el acompañamiento al hijo y la esposa de Menem a Estados Unidos cuando Carlitos se quebró una pierna al estrellarse con la moto) palidecen frente a la negociación con los taliban en el desierto de Afgganistan para que permitieran el paso de un gasoducto desde Turkmenistán hasta Pakistán.
Marcos Bulgheroni, hijo de Carlos, quedó a cargo de Pan American Energy. Economista graduado en Columbia y Yale, Marcos está casado con la periodista italiana Nunzia Locatelli, autora de un documental apologético del Papa Francisco, el adalid de la pobreza. Tío y sobrino comparten el propósito de Macrì de reducir los costos laborales. Marcos fue uno de los firmantes del llamado compromiso por el empleo e intervino en la negociación con los sindicalistas petroleros, Guillermo Pereyra, que convalidó suspensiones rotativas, reducción de horas trabajadas y de salarios en Neuquén, y con Jorge Ávila, en Chubut, donde los empleados de la compañía resignaron el cobro de las horas que pasan en viaje desde sus casas hasta el yacimiento; aceptaron contratos de trabajo a plazos determinados con posibilidad de suspensión o cancelación; la multifuncionalidad en equipos de torre y en operaciones y mantenimiento sin modificar la categoría del personal; un diagrama de de dos días de trabajo por uno de descanso no remunerado, y para el personal en equipos de dotación ininterrumpida, jornadas de 8 horas durante seis días corridos, con 48 horas no pagas de descanso. En palabras de Alejandro, “dar mayor cantidad de trabajo, pero más competitivo”, ya que en 2014, “cuando la gente se quedó sin trabajo, comenzó a mejorar la productividad”. Es decir, despidos y suspensiones para disciplinar al resto y bajar costos. Según el tío, los principales items de lo que llama el costo argentino son “la mano de obra, la productividad de la mano de obra, los caños y muchas cosas importadas”. Pero los últimos rubros son inflexibles a la baja. En esa ofensiva contra salarios y beneficios obreros, Bulgheroni fue acompañado por Tecpetrol, la petrolera de los Rocca, cuya posición es singular. Como proveedor de tubos para gasoductos, Techint reclama que el precio del gas sea alto por lo menos durante cinco años para atraer inversores hacia el shale de Vaca Muerta. Pero como la producción de esos tubos es intensiva en gas, también desea que la mitad del precio que pagan las industrias (y de paso el agro) sea subsidiada, y así al mismo tiempo bajar costos y robustecer mercado.
Su relación con el presidente nunca fue fácil, desde que Techint vendía cara la chapa que Macrì quería comprar barata para estampar los autos de Sevel. Como exportador, Rocca siempre reclama en privado, pero niega en público, una devaluación.
Los Bulgheroni son una familia más armónica que los Madanes, en la que desde hace décadas, Javier vive en guerra judicial con sus primos Mónica y Miguel, que continúa la tensa relación entre los padres de todos ellos, Adolfo, que no quería socios políticos, y Manuel, que en la creación de Aluar incorporó a José Gelbard, influyente durante el gobierno de Alejandro Lanusse y ministro de su sucesor, Juan D. Perón.
Todos ellos (Rocca, Coto, Bulgheroni, Madanes), tienen algo en común: abrieron cuentas y formaron empresas en diversas guaridas fiscales donde sus ganancias quedaron a salvo de la mirada del fisco argentino y en 2016/17 se acogieron al blanqueo de capitales convocado por el gobierno del presidente Maurizio Macrì, del que también participó su hermano menor Gianfranco, su hermano de la vida Nicky Caputo, el presunto comprador de la constuctora familiar IECSA, Marcelo Midlin, y la madre y dos hermanas de Juliana Awada, suegra y cuñadas del presidente. Cuando publiqué la información sobre Gianfranco, Nicky y Mindlin, en el diario Página/12, donde trabajé durante 30 años, Macrì confesó su deseo de embarcarme en un cohete a la luna, encantadora idea que inspiró este nuevo medio de periodismo de datos. No hay bien que por mal no venga.

Buenos muchachos

Estxs son algunxs de lxs residentes en la Argentina que en vez de invertir sus ganancias en el país donde las obtuvieron, prefirieron sustraerlas del circuito económico local, de modo de crear riqueza y empleo en otros lugares del mundo. Para ello recurrieron a sociedades offshore y a la sección banca privada de los grandes bancos internacionales, que hoy ejercen el gobierno en la Argentina. La ley de blanqueo dispuso liberarlos de “toda acción civil y por delitos de la ley penal tributaria, penal cambiaria, aduanera e infracciones administrativas que pudieran corresponder por el incumplimiento de las obligaciones vinculadas o que tuvieran origen en los bienes y tenencias que se declaren voluntaria y excepcionalmente y en las rentas que éstos hubieran generado. Esto implica una amnistía que extingue la acción penal prevista en el inciso 2 del artículo 59 del Código Penal.

Alfredo Coto blanqueó nada menos que 7.000 millones de pesos cuando sus ventas proyectadas para este año son de 60.000 millones. Es uno de los mayores beneficiarios de la amnistía. Mientras, prosiguen las actuaciones contra él y su hijo Germán Alfredo por el hallazgo en agosto del año pasado de un arsenal en un supermercado de Caballito: 27 armas de fuego, 227 granadas, 41 proyectiles de gases lacrimógenos, 2 de lanzamiento, 3886 municiones, 14 chalecos antibala, 22 cascos tácticos, 9 escudos antitumulto, un revolver sin declarar ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC), tres armas de fuego registradas a nombres de otros usuarios, un revolver inscripto a nombre de Alfredo Coto con su número de serie adulterado, ocho escopetas que tenían pedido de captura, dos lanza-gases con sus números de serie borrados y una ametralladora con un silenciador registrada a nombre de Germán Alfredo Coto. El gobierno mantuvo la noticia en secreto durante casi un año, hasta que fue revelada por el periodista Juan Amorín.

Marcela Rocca, prima de Paolo y encargada de tareas de beneficencia, se destaca en la nómina de quienes se acogieron al blanqueo de capitales, nada menos que con 6900 millones de pesos. Los gerentes están varios escalones por debajo de los accionistas.

Daniel Agustín Novegil, quien como presidente de Ternium se encarga de los aceros planos que produce Techint para el mercado interno, blanqueó 557 millones de pesos.

Javier Madanes Quintanilla y Miguel Madanes, los señores del neumático y el aluminio, pasaron por ventanilla para blanquear 1279 millones de pesos (867 el primero, 412 el segundo). En 2016/17, FATE/Aluar tuvo una utilidad de 1950 millones de pesos.

María Bulgheroni de Luque, hermana de Alejandro y tía de Marcos Bulgheroni blanqueó 185 millones de pesos, suma que sugiere que no es una pieza clave en los negocios familiares.

Marcelo Mindlin blanqueó bienes por 770 millones de pesos, equivalentes entonces a 44 millones de dólares, una suma homóloga a la que trascendió que habría pagado por la constructora de los Macrì: entre 40 y 50 millones. El supuesto vendedor fue el primo presidencial Angelo Testaferra.

Gianfranco Macrì blanqueó 622 millones de pesos de 2016. Gianfranco integra los directorios de varias empresas familiares, en las que fue siempre un personaje secundario, aún después de que el primogénito Maurizio relegara su rol empresarial por los negocios de la política. Que Gianfranco haya blanqueado cinco veces más de lo que declaró a la AFIP su hermano mayor, pone en evidencia que el presidente sigue escondiendo una parte significativa de su fortuna, o que parte del dinero que declaró Gianfranco no es de verdad suyo.

Nicky Caputo, a quien Macrì describe como hermano de la vida, socio en la primera empresa que inició aparte del holding familiar (Mirgor, fabricante de aire acondicionado para automotores), testigo de su última boda y asesor de facto de la presidencia, blanqueó 465 millones de pesos de 2016. La fortuna de Caputo creció como contratista de obras públicas (de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante el gobierno de Macrì y de la Nación desde que asumió la presidencia). Lo hizo con otra empresa que no lleva su nombre, para simular que se cumple la promesa de ambos de que no volvería a contratar con el Estado. La aliada revoltosa Elisa Carrió exigió excluir a los contratistas del blanqueo, pero una vez que no lo logró, cambió de pantalla y se dedicó a perseguir a personas sin poder.

Alejandro Jaime Peña Braun, primo segundo del jefe de gabinete Marcos Peña, blanqueó 109 millones de pesos.

Manuel Lucio Torino Ortíz, blanqueó 353 millones de pesos. Torino está casado con una hermana del secretario Legal y Técnico de la presidencia, Pablo Clusellas Zorraquín, una pieza fundamental del universo macrista. Compañero de Macrì desde la primaria, abogado y directivo de SOCMA, no sólo es el último filtro antes de la firma presidencial. También fue quien organizó el fideicomiso opaco, a cuyo frente quedó José María Fernández Ferrari, el socio del escribano general del gobierno, Carlos D’Alessio, quien renunció a ese cargo para ocultar el conflicto de intereses. Clusellas Zorraquín es revisor de cuentas del Buenos Aires Golf Club, que preside Gianfranco Macrì. El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta, denunció hace cinco años que Braun Peñá y Clusellas, como directivos de Finca Cuchuy SA, Salta Cotton SA, Latin Bio SA, y Sideco Americana SA, presionaban a las comunidades indígenas del Cuchuy para que les permitieran seguir realizando desmontes prohibidos por la ley de bosques nativos, a cambio de cederles unas parcelas. En 1997 Braun Peña compró la finca El Yuto para la familia Macrì. A 200 km de la capital salteña, Yuto es un departamento de la vecina provincia de Jujuy, pero en lunfardo significa desleal, falso. En la misma zona compraron tierras Gianfranco y Nicky.
Esto da una buena idea del rol que desempeñan en el subibaja salarial los ingresos de los trabajadores y los de los patrones y la incidenciaque tienen en relación con la productividad. Mientras unos incentivan el consumo y el crecimiento de la economía, los otros fugan sus ganancias y crean trabajo en otros lugares del mundo. El blanqueo de Macrì no fue concebido para incentivar la inversión sino para sacar de la ilegalidad a familiares, socios, testaferros y amigos: no los obligó a repatriar sus activos, sólo a declararlos ya pagar una multa, inferior a la tasa del impuesto a las ganancias que evadieron. Los bienes declarados por 475.000 contribuyentes ascendieron a 116.800 millones de dólares, con una recaudación adicional de 9.500 millones de dólares, pero el 80 por ciento de esos activos quedaron fuera del país.





Fuente: Cámara de Diputados de la Nación, comisión investigadora de la fuga de divisas. *Incluye las divisas fugadas en 2001 por Jorge Blanco Villegas, IECSA, Sideco Americana, Socma, Yacilec, Correo Argentino y Supercemento.

Varios de ellos eran especialistas en la constitución de activos externos desde hace mucho tiempo. La Comisión Investigadora que presidió el diputado Eduardo Di Cola, quien contó con el asesoramiento técnico del area de Economía y Tecnología de FLACSO, registró en los meses previos a la hecatombe de 2011 los dólares que retiraron algunos de los futuros blanqueadores.

Horacio Verbitsky
El cohete a la luna

Cumbre OMC: críticas de los EE. UU., ingreso de las pymes y Puerto Madero blindado



Declaraciones cruzadas entre el representante comercial de Estados Unidos, China y la Unión Europea. El Gobierno persigue el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, tironeos por el anuncio.

Ayer comenzaron las sesiones ministeriales de la Organización Mundial de Comercio (OMC), tras la apertura el domingo del presidente Macri con un fuerte operativo de seguridad, varios cortes de tránsito y largas colas para aquellos que ingresaban a la zona por motivos laborales.
La presidenta del encuentro, Susana Malcorra, abrió la sesión plenaria de ministros y destacó que "esta conferencia ministerial va a preservar el sistema que representa la OMC. Los problemas de la OMC se resuelven con más OMC no con menos. El diálogo entre ministros es más importante que nunca en este sistema que hemos creado juntos". La ex canciller argentina repitió el mensaje de Macri, una súplica para “volver al mundo”.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lightlizer, afirmó que "nos preocupa que la OMC esté perdiendo su enfoque principal y se esté convirtiendo en una organización focalizada en conflictos".
Lightlizer sostuvo que "la OMC es buena, pero existen serios desafíos", y añadió "no podemos sostener una situación en la que las nuevas reglas se aplican solo a unos pocos".
El representante cuestionó que algunos países obtienen ventajas de medidas comerciales concebidas para naciones menos desarrolladas. No los nombró, pero hizo referencia a países como China, India, así declaró que "necesitamos clarificar nuestra definición de desarrollo en la OMC".
Por su parte, el ministro de Comercio de China, Zhong Shan, solicitó "unámonos para tomar acciones reales para mantener la autoridad y la eficacia de la OMC". En el mismo sentido, declaró Cecilia Malmstrom, Comisaria de Comercio de la Unión Europea, "para la UE está claro: hay que preservar y fortalecer el sistema de comercio multilateral basado en reglas".
Las declaraciones de Lightlizer no fueron casuales, el domingo el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, sin mencionarlo se refirió a Trump al decir que "sin flexibilidad no iremos a ninguna parte".
Es conocido el discurso proteccionista del presidente de Estados Unidos y su oposición al sistema del organismo para la resolución de conflictos comerciales. La tensión globalización versus proteccionismo y nacionalismo, se expresó en la cumbre.

¿Pymes a la OMC?

Un grupo de miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) presentó una propuesta para integrar a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) al sistema multilateral de comercio, se aguarda que se apruebe en la Conferencia Ministerial.
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, explicó que se trata de un proyecto de declaración ministerial al que adhirieron 38 miembros de la OMC, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Panamá, Paraguay, Perú y México, China, Rusia y la Unión Europea.
Muñoz afirmó que el programa debería incluir seis aspectos más información sobre requisitos comerciales, regulaciones y mercados; y la promoción de “un entorno normativo más predecible para las mipymes”, según publicó Télam. Además, deberían proponer medidas para reducir los costos comerciales para esas empresas.
No todas las pymes celebran. El presidente de CGERA, Marcelo Fernández manifestó sobre la cumbre de la OMC que "las Pymes necesitamos saber qué es lo que se está negociando realmente y qué impacto tendrá en los sectores productivos argentinos. Por eso, le vamos a pedir al gobierno nacional que nos entregue los estudios de impacto correspondientes antes de firmar cualquier tratado que pueda perjudicar al trabajo y la producción nacional”.

A la caza del acuerdo comercial

Otro tema que centró la atención del gobierno es la negociación del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur.
Ayer se realizaron reuniones en el Palacio San Martín donde asistieron los jefes negociadores de ambas delegaciones. Según publicó el diario La Nación, fuentes oficiales afirmaron que "estamos bien. Hay posibilidades de las partes de ir puliendo el acuerdo" y agregó que "estamos buscando puntos de equilibrio".
La Argentina pretende cerrar el acuerdo y hacer el anuncio antes del cierre de la cumbre, pero Brasil, que tiene la presidencia pro tempore del Mercosur, quiere estirar la noticia hasta el 21 de diciembre que se haría la reunión del bloque.
Un funcionario confesó al mismo medio que "la verdad es que estamos viendo si llegamos a un acuerdo político sin que Brasil congele la mano y dilate todo hasta Brasilia. Queremos la foto".
Las negociaciones continuarán, se trata de un acuerdo comercial que traerá mayores ventajas para las empresas de la Unión Europea.
Mientras se debate una agenda antiobrera, paquete de reformas, presupuesto en el Congreso, los líderes mundiales, con Cambiemos como anfitrión servil, negocian como profundizar los negocios en su patio trasero.

LID

lunes, diciembre 11, 2017

Panteras Negras, el extremismo en defensa de la libertad



Malcolm X en la Universidad de Oxford (1964).

Crónica cimarrona del afro-look

Había sido un día tibio, bastante para ser el final del otoño en tierras británicas. La demora de las luces vespertinas en desaparecer detallaba un escenario de claridad renovadora dentro del cual cabía, con toda su historia, el edificio clásico de la Universidad de Oxford. Malcolm X fue recibido en el portón de ingreso por algunos directivos de la Oxford Union Society, una de esas sociedades que se mueven entre conservadurismo en modos y formas, liberalismo en las valoraciones intelectuales y curiosidad intelectual para entender dinámicas sociales y políticas mundiales. Como sea, es una organización convertida en emblema institucional de prestigio de toda Gran Bretaña. Cuando Malcolm X salió del hall de debates debió parecerse al anunciador de la última verdad de Oloddumare, el eco mantenía intacta la sonoridad de los aplausos a sus saberes dichos, mientras que en la British Broadcasting Corporation (BBC), que había transmitido el debate por radio y televisión, su personal era desbordado por llamadas telefónicas.
Fue a la salida que se encontró con Tariq Ali, intelectual progresista, actual colaborador habitual de The Guardian, New Left Review y London Review of Books. Después de unas pocas frases de inicio de conversación y para bajar el entusiasmo colectivo por sus palabras ante el auditorio, un sereno Malcolm X fue premonitorio: “El año que viene, por estas fechas, estaré muerto”. Era el 3 de diciembre de 1964, noche urbana con frío y la luna crecientes. El hipnótico reflejo de la piedra negra brillante de su anillo, en la cual sobresalía la media luna y una estrella, distrajo a Tariq y no insistió en el tema de su próximo asesinato.
El debate fue titulado: Extremism in the defense of liberty is no vice; moderation in the pursuit of justice is no virtue (El extremismo en defensa de la libertad es una virtud y la moderación en pos de la justicia es un vicio), nadie debió quedarse impasible ante tal etiqueta. La editorial Pathfinder Press, 1993, que tiene los derechos del libro ‘Habla Malcolm X’, al fragmento publicado, lo rotuló así: “Una época de revolución”. Las resonancias políticas de sus propuestas promovían abiertamente aquello con los argumentos de los guetos del mundo. Es la esencia de Franz Fanon, como fuera saboreada y contada por Jean Paul Sartre en el prólogo de ese manual detallado de ingeniería social (y mental) titulado Los condenados de la Tierra: “ No toma en cuenta la memoria humana, los recuerdos imborrables; y, sobre todo, hay algo que quizá no ha sabido jamás: no nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros” [1] . O la frase acomodada a la aventura cotidiana en los barrios planetarios: “una persona es aquello que hace con lo que hicieron con ella” [2] .
La controversia de aquella noche de diciembre, en la Universidad de Oxford, debió volver los oídos de los grupos oprimidos, donde quiera que estuvieran, a las palabras del revolucionario. Eran los años ’60 y se abusaba de la palabra ‘revolución’, más o menos, como ahora. Y Malcolm X se burlaba del “revolucionarismo” de algunos líderes negros de su país, aprovechó micrófono y oportunidad para hablarle a quienes se enfrentaban a la opresión colonialista en cualquier continente. “Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado Shakespeare [...] Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quién dijo: “Ser o no ser” –sentía dudas sobre algo- (Risas) “Si es más noble en la mente del hombre sufrir las pedradas y las flechas de una fortuna horriblemente adversa” –la moderación- “o esgrimir las armas contra un mar de dificultades y, al enfrentarlas, darles fin” [3] . Es el drama del revolucionario cuando cada vivencia importa, las dudas aprontan y la desesperación por el triunfo definitivo se vuelve nudo emocional. “Morir es dormir… y tal vez soñar” [4] .
Malcolm X sabía que la muerte era una sombra pesada que podía aplastarlo un día de esos, por eso su mensaje no era solo para este auditorio, en pleno gozo intelectual, sino para los cimarrones de los barriales o que están refundidos en monte adentro. “Si esgrimes las armas, pones fin a las dificultades. Pero si te sientas a esperar hasta los que están en el poder decidan darles fin, vas a esperar mucho tiempo”. Así habló.

Leninismo cool

No parece una justificación aquella reflexión de Bobby Seale en el documental de Lee Lew-Lee (se puede mirar en Youtube), más bien sonó como una respuesta condicionada por la historia de más 400 años del Pueblo Negro de los Estados Unidos de América. Fíjense en ese “condicionamiento histórico” de naciones y pueblos. El liderazgo de la organización política hizo la reflexión mirando hacia atrás de la fila y encontrarse con la verdad épica y única que eran los últimos guerreros de la comunidad negra, nadie más quedaba, solo ellos y su destino. Aquella fue su creencia. A la suma de adversidades se le responde con ingenio político, aunque parezca la muralla china con artificios criminales, el poder radica en activar la conciencia de la comunidad. El quilombo en formación elige el desafío más complicado: derrotar al sistema capitalista estadounidense. Así se eliminaría el racismo para siempre.
Las fantasías parecen estorbar, porque el impacto de la violencia alcanza a la gente afroamericana al momento de pisar la calle. Sí, la calle es duramente real. Ahí sabes que las estructuras de poder no son un chiste, la eficiencia de los organismos de represión destruye los liderazgos negros, los medios de información mutan a medios de propaganda y el “nosotros, el pueblo de los Estados Unidos… etc.”, nunca ha sido para estos barrios vergonzosamente tercermundistas. Bobby Seale, cofundador de la organización de autodefensa, explicó el porqué de la decisión: “Si no hubieran asesinado a Malcolm X, probablemente el Partido Pantera Negra no se hubiera desarrollado ”. Él lo cuenta en el documental titulado: All power to the people! The Black Panther Party & Beyond [5] .
Ante las caras asombradas de la población estadounidense se volverían a escuchar aquellas palabras dichas en la Universidad de Oxford: “…ustedes están viviendo en una época de extremismo, una época de revolución, una época en la que deben haber cambios” [6] . Estos revolucionarios aplicaban un leninismo cool: todo tiene marketing y nada se hace o se deja de hacer con el propósito de emocionar a la colectividad. Mente y corazón son los territorios imprescindibles de las revoluciones (de las contras, también). Estupor y simpatía, a partes iguales, en los barrios negros. Hoy se diría que fue ‘reproducción viral’ por las ciudades estadounidenses, debió ser por la cultural combative fashion: el cabello peinado en afro look, chaquetas, camisetas y gafas negras. O por los puños alzados con guantes negros y banderas con la pantera imaginando el ataque. Y también por el discurso directo y confrontativo, sin salir del ámbito de las leyes. No era una guerrilla urbana, se decía ‘partido’, pero rompió el molde tradicional de serlo, fue una organización de extraordinaria flexibilidad hasta parecer movimiento social de jazzmen y jazzwomen exhibiéndose como guerrilla urbana, activismo comunitario de apoyo social en decenas de ciudades (desayunos gratis a miles de personas, talleres educativos, atención médica y oficinas jurídicas) y editar un periódico que alcanzó más de cien mil ejemplares semanales. Para 1968, el Partido Pantera Negra tenía filiales en más de 40 ciudades y oficinas seccionales en Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia, entre otras grandes ciudades. Fue el jolgorio decisorio de ser ciudadanos y no esclavizados. Si no eres lo uno es porque eres lo otro, en los términos de Malcolm X.

La conciencia del logo

Todo fue creatividad destellante y uso intensivo de la acumulación de metáforas comunicacionales contenidas en la cultura afroamericana. El análisis de la realidad social, política y cultural tenían respuestas en la oralidad de Malcolm X y la imagen que encontraron fue la de una pantera negra acosada por enemigos de poder inverosímil. Aunque los iniciadores del Partido tenían reparos con el mensaje de no violencia de Martin Luther King, no lo enfrentaron ni siquiera criticaron en público su mensaje. El logo se lo prestaron a la Freedom Organization, del condado de Lowndes, estado de Mississipi, que adelantaba una campaña de registro de votantes. El envés de un dólar de plata resolvió el dilema de quién sería el número uno de la organización: Huey P. Newton. Tenía 24 años, magnetismo personal suficiente para atraer jóvenes descontentos y desconcertados, carisma para explicar unas ideas que pocos comprendían por la confusión de ideas, audacia intelectual para no caer en el juego mediático y valentía para irrumpir armado (con el grupo inicial) en la Asamblea Estadual de California, en Sacramento. La fecha: 2 de mayo de 1967, el gobernador era Ronald Reagan. Malcolm X desbarató toda la narrativa del establecimiento de líderes buenos (centristas) y malos (extremistas): “La gente que está en el poder ha abusado de él, y ahora tiene que haber un cambio y hay que construir un mundo mejor, y la única manera de construirlo es con métodos extremos” [7] .
No se sabe si es ley inexorable de sobrevivencia, pero la gente oprimida en sus búsquedas imita a los animales, porque ellos tienen su “civilización” de aguante. Hasta ese 15 de octubre de 1966, la resistencia de los afroamericanos (de todas las Américas) había sido una imitación de la pantera negra, el animal tiene un halo de misterio y destrezas distinguibles de los otros felinos y si tuviera una filosofía de vida se reduciría a una sola palabra: libertad. En las Américas escasean las panteras negras, pero sobreviven en sitios donde no las alcanza el humano depredador. Bobby Seal y Huey P. Newton asumieron aquel Malcolm X de intuitivo sentido de estrategia: “por todos los medios”. Antes había explicado lo que aquello significaba, fue el 28 de junio de 1964, en el salón de reuniones sociales Audubon, Harlem, Nueva York: “Creemos en la lucha por los derechos humanos y la dignidad humana, nuestras comunidades deben ser las fuentes de su propia fuerza en lo político, en lo económico, en lo intelectual y en lo cultural” [8] . Pocas palabras para un cimarronismo político del tipo just do it [9] , aún vigente en este siglo XXI. Para siempre se perdió la cronología de la resistencia de los africanos esclavizados en las Américas en sencillos y decisivos actos cotidianos. Nunca más se recordarán hechos en apariencia insignificantes que formaron el espíritu de la resistencia afroamericana durante casi cinco siglos: naufragios en las costas americanas provocados por motines liberadores (como el de Portete, Ecuador, en 1553), huidas grupales a la manigua, negativas a comer hasta morirse de hambre, fingir sometimiento hasta consolidar alzamientos, demandas de derecho en los propios tribunales de las sociedades esclavizadoras, etc. Y claro, las grandes insurrecciones victoriosas como la de Haití de 1804, las de Zumbí de Palmares en Brasil (en 1695), Benkos Biojó (en 1599) en Colombia o Alonso de Illescas en Ecuador. El motín de un barco en el actual estado de Carolina del Sur (en 1526), se liberaron cerca de 100 africanos esclavizados o el Gobierno Negro del condado de Bullock, Alabama, con sus leyes, tribunales y alguacil. Serían antecedentes nacionales (e internacionales) del Partido Pantera Negra.

Otro asalto al cielo

El Partido Pantera Negra no fue una guerrilla urbana, a pesar de su nombre inicial y parecidos propósitos como grupo político casi insurreccional para la autodefensa, por ejemplo, el uso legal de armas, formaciones con disciplina miliciana y el encargo de la defensa con rango de ‘ministro’. Si con la oralidad combativa a cualquiera que no tenga el alma muerta se le calienta el corazón, con la literatura de Frantz Fanon se le afina la lucidez. El antecedente literario motivador de quienes se consideraban “las víctimas de Norteamérica, [y] una de las víctimas del norteamericanismo…” [10] fue Los condenados de la Tierra. Leyendo a Fanon y escuchando los ecos discursivos de Malcolm X se entiende la verdad que estaba en cualquier esquina urbana o rural de Estados Unidos de América: “ El mundo colonizado es un mundo cortado en dos. La línea divisoria, la frontera está indicada por los cuarteles y las delegaciones de policía” [11] . Las calles y veredas de los Estados Unidos de los años ’60 y ’70 fueron nada más que eso. Mujeres y hombres negros de las Américas supieron la verdad al tropezar con las sólidas fronteras sociales y raciales: “Estados Unidos es una potencia colonial moderna […] y ha colonizado a 22 millones de afroamericanos” [12] . El agua larga de descolonización fue de un radicalismo cultural impresionante y ejemplar. Otra vez el ser social crea el logo de la liberación mental. Se cambiaron nombres, que aún ahora son célebres: Mumia Abu-Jamal, Assata Shakur, Afeni Shakur, Kuwasi Balagoon, Sundiata Akoli, por citar algunos. El nombre del esclavizado no será recordado en esta crónica cimarrona. También cambiaron fashion para resaltar cercanías con pueblos en inmersos en acciones de liberación, peinados para descolonizar hasta la raíz de los cabellos, usaban abalorios como publicidad retrospectiva y proclamaron el internacionalismo cimarrón-proletario.
El invento político tuvo diez puntos fundacionales basados en lo que Huey P. Newton escribiría en su Revolucionay Suicide: “Uno tiene que basarse en la historia de su propia comunidad y en su futuro. Todo lo que veíamos nos indicaba que nuestro momento había llegado” [13] . El primero decía: “Queremos libertad” o sea la descolonización para “poder determinar su destino como comunidad negra”; el segundo: “Queremos pleno empleo para nuestro pueblo”; el séptimo todavía no ha sido atendido: “Queremos el cese inmediato de la brutalidad policial y los asesinatos de la gente negra” (remember, please, Trayvvon Martin, Michael Brown, la lista continúa); el décimo es la propuesta más audaz de liberación nacional (otro asalto al cielo, metáfora marxista): “Queremos […] un plebiscito supervisado por Naciones Unidas a celebrar en toda la colonia negra, en el cual solo los sujetos coloniales negros puedan participar, para el propósito de determinar la voluntad del Pueblo Negro, así como su destino nacional”. Eran realistas, pedían lo imposible.
Una noche de enero de 1967, complementaron sus lecturas influenciables de Mao y Marx con la operatividad leninista de agitación y propaganda políticas. Lenin fue el inventor de la propaganda política moderna. Y la preocupación debió empezar en las oficinas defensoras del gobierno gringo, un año después Edgar J. Hoover no se calló su presentimiento al calificarla de “la peor amenaza para los Estados Unidos”. Es posible que exagerara, pero comprendiendo significado y efecto de la agitación política sus sospechas estaban más allá de la dudas. El Ministro de Cultura Emory Douglas, se hizo cargo del periódico. Esa imitación del pravda (verdad) leninista. “Toda consigna debe deducirse del conjunto de las particularidades de una situación política determinada”. El periódico se llamó: “The black panther” y era “el servicio informativo de la comunidad negra (Black Community News Service)”. Un día pusieron en los incrédulos ojos de la gente de los guetos esta osadía cimarrona: “All power to the people!” (¡Todo el poder para el pueblo!). Emory Douglas, en una conversación con Alex Rayner de The Guardian, publicada en www.rebelion.org, del 27 de octubre de 2008, reflexionó: “si salieras a la calle ahora y pidieras esos cambios, te matarían. Nosotros lo hicimos en una época en que conocíamos la ley, lo hicimos dentro de la ley, y ellos (las autoridades estadounidenses, JME) no sabían cómo manejar el asunto”.
Hay todavía prisioneros políticos del Partido Pantera Negra, en cárceles de los Estados Unidos, muchas de esas sentencias fueron auténticos linchamientos en las cortes de justicia, cruel paradoja. Estos son algunos hermanos y hermanas que llevan décadas enjaulados: Mumia Abu-Jamal, Sundiata Acoli, Jamil al-Amin, Maliki Shakur Latine, Veronza Bowers, Sekou Odinga, Francisco Torres, entre otros. A todos estas pocas líneas.

Juan Montaño Escobar

Notas:
[1] Los condenados de la Tierra, Frantz Fanon, prefacio de Jean Paul Sartre, Kolectivo Editorial “Último Recurso”, Rosario, Argentina, segunda edición, 2007, en pdf, págs. 11-12. Fuente : http://www.elortiba.org/
[2] Escuchado a José Pablo Feinmann, en Filosofía aquí y ahora, está en: http://www.youtube.com/watch?v=KowPqc9QHZk
[3] La cita dice: “ ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir”, Hamlet, W. Shakespeare, acto III, escena IV.
[4] ÓP. Cit., pág. 74, en pdf. ftp.ruv.itesm.mx/pub/portal/pasionlectura/ hamlet . pdf
[5] ¡Todo el poder para el pueblo! El Partido de la Pantera Negra y algo más.
[6] Habla Malcolm X, editorial Pathfinder Pres, primera edición, 1993, pág. 116.
[7] Habla Malcolm X , pág. 116.
[8] Habla Malcolm X, pág. 99.
[9] Simplemente hazlo.
[10] Óp. Cit., pág. 70.
[11] Los condenados… pág. 27.
[12] Habla Malcolm X , pág. 76.
[13] Huey P. Newton, Revolucionary Suicide, pág. 48, citado por Mumia Abu-Jamal, en El partido Pantera Negra, editorial José Martí, 2006, pág. 62.

La falta de vivienda, uno de los muchos inevitables subproductos del capitalismo

Un problema que –aparentemente– no tiene solución

Mientras el sistema capitalista de producción continúe existiendo, es insensato esperar una solución aislada a la cuestión de la vivienda ni ninguna de las otras cuestiones sociales que afectan al destino de los trabajadores. (Friedrich Engels, 1872)

La falta de vivienda existe no porque el sistema no funcione; es la forma en que este funciona. (Peter Marcuse)

La vivienda es la precondición necesaria para la seguridad, la identidad, el bienestar emocional, el trabajo, el tiempo libre y la comunidad. La mayor condena que pueda hacerse al capitalismo es su incapacidad de proporcionar vivienda adecuada a quienes producen la riqueza; la clase trabajadora. La alta proporción de personas de color que no tienen un techo da cuenta de la línea divisoria entre los blancos de la clase trabajadora y aquellos que no lo son, línea divisoria que se basa en el legado histórico del racismo y de la construcción de capitalismo como superación de la esclavitud. La explicación de la clase gobernante se basa en la culpabilización de las víctimas, alegando que quien sufre la falta de vivienda de alguna manera es incompetente. Otras explicaciones más inteligentes –aunque incompletas– apuntan a la escasez de vivienda accesible, la privatización de los servicios públicos, la especulación inmobiliaria, la deficiente planificación urbana, lo mismo que la pobreza y la desocupación.
En realidad, el temor inducido por la falta de vivienda ayuda a mantener el poder del capitalismo. En los tiempos del capitalismo industrial, el desempleado era utilizado por la clase gobernante capitalista para señalar a los trabajadores que eran afortunados por tener un trabajo, y que si se rebelaran podían quedarse sin empleo, Hoy en día, después de la recesión de 2007 y 2008, a medida que avanzamos en el capitalismo post-industrial, los sin techo constituyen una advertencia para aquellos trabajadores que podrían rebelarse descontentos por la pérdida de su salario, su carencia de estabilidad y de beneficios, y para los estudiantes de la generación cero –cero empleo, cero esperanza, cero posibilidades–, endeudados para pagar sus estudios universitarios. El mensaje es: acepta la situación de deterioro o acabarás siendo un sin techo.
Los medios informan cada día de la “crisis” de la vivienda. El uso de la palabra “crisis” implica que la inseguridad en materia de vivienda y la falta de ella son una anormalidad, una anomalía temporal dentro de un estándar tolerable. Actualmente, el término “crisis” se utiliza para expresar lo que vive la desvastada clase media actual, una consecuencia de la recesión de 2007 y 2008. Pero para la clase trabajadora, la de bajos ingresos y las comunidades de color, la “crisis de la vivienda” es lo normal. En un estudio reciente, se constató que en ningún sitio de Estados Unidos, alguien que trabaje 40 horas semanales con el salario mínimo federal (7,25 dólares por hora) puede acceder al alquiler medio de mercado de un apartamento de un dormitorio. La vivienda y la falta de ella han sido problemas históricos de los pobres y la clase trabajadora. Incluso en el comienzo del capitalismo en Inglaterra, los campesinos fueron expulsados de su tierra y forzados a desplazarse a las superpobladas ciudades y vender su capacidad de trabajo en las nuevas fábricas para sobrevivir, con el resultado de la creación de barrios insalubres, las ocupaciones y la falta de vivienda.
Para enfrentar a la actual crisis habitacional, el gobierno de Estados Unidos y las comunidades locales crearon programas de ayuda, a pesar de que debido a los recortes por austeridad los fondos asignados son cada vez más reducidos. Algunos de esos intentos son útiles, pero la mayoría son insuficientes o incluso ilusorios. El punto de vista dominante es que el sistema de alojamiento es temporalmente defectuoso pero puede resolverse mediante un enfoque específico. Muchos programas de vivienda para los sin techo andan a la caza de medidas “exitosas”. Pero si son examinados más detenidamente, la imagen que dan no es tan positiva. Por ejemplo, Utah informó de una reducción del 91 por ciento en la escasez crónica de viviendo, pero cuando se investigó más, se supo que esa cifra era falsa y respondía a cambios en la forma de contar a las personas. Cuando se trata de convencer a quienes viven en la calle de que acudan a un refugio, la ciudad de Nueva York tiene un índice de fracaso del 99 por ciento. En 20 años, San Francisco no redujo notablemente el problema de la falta de vivienda. Los intentos de Los Ángeles fracasaron año tras año.
En realidad, un análisis del capitalismo demuestra que el gobierno, controlado por los poderosos grupos de presión de las corporaciones, utiliza la política habitacional para proteger la estabilidad política y el mantenimiento de la acumulación del beneficio privado. En las últimas décadas, las políticas de vivienda han apuntado sobre todo al fomento de la compra de unidades habitacionales por parte de las personas de clase media, otorgándoles la posibilidad de –en el marco del “sueño americano”– que alinearan sus intereses con los de los sectores inmobiliario y bancario, los que pudieron aumentar el precio de la propiedad, mientras se deterioraban los planes para paliar la falta de vivienda. La construcción de viviendas accesibles para las personas de bajos ingresos y quienes podían convertirse en ‘sin techo’ no es tan lucrativa como la de la construcción de casas para la gente adinerada.
El mercado de la vivienda se derrumbaría si el techo fuera abundante y accesible para todo el mundo. En el libro Defense of Housing: The Politics of Crisis (Defensa de la vivienda: la política de la crisis), sus autores demuestran que los proceso de desregulación y de financiarización, entrelazado uno con otro, transforman los hogares –un espacio vital– en bienes raíces, una mercancía manejada por inversores, bancos e incluso algunos gobiernos locales. Esto ocurre porque el derecho a una vivienda adecuada no existe en nuestra Constitución ni en la legislación federal. Si la vivienda fuese un derecho y no una mercancía, el techo desaparecería del mercado.
El contraste con la falta de vivienda en Cuba es llamativo; allí no existe un importante problema de carencia de vivienda. Es un contraste entre Estados Unidos, una sociedad rica basada en el beneficio (el capitalismo) y una sociedad más basada en el bien común. En Estados Unidos, en realidad somos rehenes del capitalismo, un sistema económico basado en el trabajo asalariado, en la propiedad y el control de los medios de producción en manos de particulares y en la producción de artículos para el beneficio económico, mientras una minúscula elite corporativa utiliza su riqueza y poder político para la dominación. En realidad, las consecuencias de esta dominación son que los más pobres no pueden acceder a la vivienda y acaban en la calle debido a la desigualdad ocasionada por el capitalismo.
Dos ejemplos de la perpetuación del problema de la falta de vivienda en Estados Unidos bajo el capitalismo son Detroit y la zona de la bahía de San Francisco, incluyendo Silicon Valley.
La –desde el punto de vista de la economía– vibrante zona de la bahía de San Francisco ha vivido un crecimiento récord de los precios de la vivienda y un significativo incremento en el número de las personas sin techo y los campamentos. Algunos estudios han asociado las causas de esta situación con las políticas gubernamentales. Hay cinco causas fundamentales: 1) los recortes en los programas para la vivienda accesible, que empezaron durante la administración Reagan; 2) el aumento de los alquileres en un momento en el que los ingresos no crecían en concordancia; 3) la oferta de viviendas no se mantuvo a la par con el crecimiento de la población; 4) el recorte de la protección social, gracias a la ley de “Responsabilidad personal y conciliación de oportunidades de trabajo” promulgada por el presidente Bill Clinton, que daba a los estados la potestad de imponer normas más estrictas de elegibilidad y limitaba a cinco años las ayudas familiares; y 5) el deterioro del valor de los beneficios otorgados a los estadounidenses de menores ingresos.
En la –desde el punto de vista de la economía– deprimida Detroit, la subcontratación y la automatización contribuyeron a la destrucción del mercado de trabajo. La mayor parte de la fuerza de trabajo que permaneció en pie, de estar en un entorno de alta productividad y clase media bien remunerada pasó a trabajar en el servicio doméstico mal remunerado. Muchos trabajadores que habían perdido su empleo perdieron también su casa. Para encontrar trabajo, algunos se mudaron a otros sitios. Actualmente, el mercado de la vivienda de Detroit está en continua fluctuación, algunos grupos hablan de éxitos; por ejemplo, con las “viviendas diminutas” para las personas sin techo, pero a menudo los trabajadores no cuentan con dinero necesario para pagar las nuevas viviendas. El resto de ellos se enfrenta con empleos mal pagados o la pérdida del que tienen, la pérdida de su casa y ninguna perspectiva de volver a tener una vida digna.
El capitalismo va donde haya beneficio económico. En los años sesenta y setenta del pasado siglo, el sitio era Detroit, la capital mundial del automóvil; ahora se ha asentado en Silicon Valley. Cuando Detroit estaba floreciendo, los políticos de Estados Unidos llevaban allí con orgullo a los visitantes de todo el mundo para presumir con el éxito del capitalismo. Hoy es una ciudad destruida; solo en la zona central muestra una engañosa imagen de los días de gloria, dando la ilusión de que Detroit ha regresado a los negocios. En cambio, Silicon Valley está lleno de oportunidades de beneficio económico; es un centro de creatividad en el que la vida es relajada y abundan los hermosos edificios y los campus universitarios, casi una ciudad para turistas que vuelan en primera clase y destino de visitantes de todo el mundo; un reflejo de la vieja Detroit de los obreros. Dado que el capitalismo está impulsado por el beneficio económico no se hace responsable de quienes no tienen casa, de los trabajadores despedidos, de las fábricas abandonadas ni de los vertidos tóxicos. Podemos imaginar qué aspecto tendrá Silicon Valley cuando decaiga el imperio estadounidense y el centro del capitalismo se traslade a otro lugar, probablemente a China.
Entonces, ¿qué podemos hacer por las personas sin techo de Estados Unidos? En el corto plazo, debemos continuar tratando de encontrar la forma de conseguirles un refugio y apoyar a las organizaciones comunitarias que están trabajando en ese sentido. Además, como decía Engels, también debemos obsrvar la falta de vivienda desde el contexto político-económico más general, y verlo como una consecuencia inevitable del capitalismo. En el largo plazo, debemos utilizar lo que sabemos sobre la forma en que el capitalismo determina la economía, la cultura y nuestra mente, mientras organizamos el cambio de ese sistema hacia un sistema comunitario, democrático y sustentable que sirva a las necesidades humanas en lugar del beneficio económico privado..Para lograr este objetivo podemos, por ejemplo, hacer causa común con otras campañas “específicas” (“Black Lives Matter” (La vida del negro importa), los derechos de las mujeres, la pobreza, el cambio climático, el antiimperialismo, la salud para todos, los derechos de los pueblos originarios, la igualdad LGBTQ, los derechos ciudadanos, el medioambiente, los sindicatos, etc.) al mismo tiempo que trabajamos en la dirección de la larga y difícil tarea de acabar con el capitalismo.

Gus Bagakis
Truthout

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García
Copyright, Truthout. Esta nota se ha traducido con su permiso