sábado, enero 20, 2018

Italia: ¿“Potere al Popolo” o frente anticapitalista obrero y revolucionario?



El debate sobre la izquierda ha estado vivo durante varias semanas en Italia. En el centro de la discusión está obviamente la iniciativa “Potere al Popolo” (Poder al Pueblo).

“Potere al Popolo” es una lista electoral construida por militantes de los movimientos de diferentes tendencias e inspiraciones teóricas (post-modernismo y operaísmo sobre todo) junto con los grupos dirigentes de las organizaciones de la Izquierda radical no revolucionaria (Rifondazione Comunista, PCI, Carc, Sinistra Anticapitalista, Rete dei Comunisti) y segmentos importantes del ala demoprogresista de la burguesía izquierdista de l’Altra Europa con Tsipras, constitucionalistas democráticos y organizaciones cristianas de base activas en redes de solidaridad con los migrantes.
Un grupo de diferentes grupos y organizaciones, pero unidos todos por la misma falta de estrategia (es decir, un plan para superar el capitalismo). Un camino que, si resulta en un partido político y consigue interceptar sectores de la burocracia sindical de la CGIL (como ya viene haciendo desde hace algún tiempo en Nápoles y ahora a nivel nacional) y drenar votos de los electores del “pueblo de izquierda” del M5S, podría conseguir superar la barrera del 3% (una hipótesis no predecible en este momento, pero ciertamente posible).
No queremos detenernos en esta contribución al debate sobre los deméritos de la lista “Potere al Popolo” (justo cuando escribimos, las candidaturas de la lista se están haciendo públicas y ya los nombres en diversos colegios electorales son una expresión del área neorreformista, de la burocracia sindical y así sucesivamente, por lo que volveremos con un artículo en profundidad sobre el programa y los candidatos).
Para no arriesgarnos a reducir la lucha contra el reformismo a una posición de "barricada" de principios, pensamos que es necesario también desarrollar una crítica entre los sectores revolucionarios o de todos aquellos camaradas y militantes que reconocen el proyecto de “Potere al Popolo” como una peligrosa deriva reformista, que en poco tiempo está liquidando a todas las organizaciones de izquierda del país.
La izquierda revolucionaria hoy en día es incapaz de construir una alternativa creíble, incluso entre los militantes de izquierda, que se pueda proyectar sobre el terreno de las grandes masas, por varias razones. Uno es objetivo, a saber: no hay un gran movimiento generalizado de luchas de clases, un período político de movilización que involucre a millones de personas en el campo de la confrontación abierta con el Estado y los capitalistas. Pero este elemento no es el único (necesita ser reconocido, pero hay un riesgo de transformarse en un grupo de charlatanes que, para justificar su propia incapacidad subjetiva cubriéndose con una visión ideológica de problemas objetivos "no superables" a corto plazo).
Hay una serie de aspectos subjetivos que los revolucionarios luchan por superar por medio de errores debidos a la falta de "tradición". Una tradición que se ha perdido y que se pierde en relación con estas incapacidades y que en Italia debemos intentar (re)construir.
Hoy en día, si “Potere al Popolo” logra incluir el 90% de las organizaciones de izquierda, también se debe a la incapacidad de los revolucionarios para construir una plataforma alternativa, que puede ser percibida como un camino serio por las vanguardias. A lo neto, por supuesto, más allá de las limitaciones teóricas (y lo que dicen los defensores de "hacer y no hablar", pues las fallas teóricas producen errores como los que están ocurriendo en las últimas semanas), el punto es que no existe hoy una iniciativa en la que reconocerse en otro sentido, es decir no compatible con el sistema (“Potere al Popolo” no tiene ningún programa para vencer al capitalismo, no contempla la lucha contra las burocracias sindicales, trabaja compatiblemente con el estado de cosas).
La falta de una alternativa revolucionaria se debe, entre otras cosas, a varios elementos subjetivos como: a) la incapacidad de concebir una batalla en el plano de la hegemonía (es decir, una batalla propagandística en relación con los actuales sistemas de comunicación -único aspecto de método que puede ser compartido con el Ex Opg- construida sobre la centralidad del programa y la presencia del movimiento obrero, que actúa como fuerza impulsora para los demás sectores de otras clases empobrecidas por el mismo capitalismo); y b) la insuficiencia de poder relacionar las batallas estructurales (las luchas en la fábrica, la logística, las escuelas, los territorios, etc.) con las batallas de las superestructuras (presencia electoral, campañas políticas, campañas no estrictamente sindicales, en televisión, periódicos, asambleas, conferencias, etc.).
En la actualidad, algunos sectores revolucionarios se limitan al plano de la lucha económica sin poder desarrollar el de la lucha política (por ejemplo: "No nos importan las elecciones, luchamos todos los días"). El desafío, sin embargo, es poder combinar la intervención en las luchas con la intervención política, lo que no significa tener un programa mínimo (por programa no se entiende algo escrito simplemente en una hoja, sino un plan estratégico que vive cotidianamente en las luchas de clase que se conducen y dirigen) y uno máximo, sino saber cómo unir estos dos planos.
La fuerza de “Potere al Popolo” no es tanto la intervención estructural (no hay sectores sustanciales de luchas obreras; salvo algunos sectores minoritarios, no hay trabajadores de vanguardia de importantes luchas en el país, aparte de las burocracias sindicales presentes), sino el plano de la propaganda superestructural. Sin embargo, su fuerza radica en el hecho de que ha conjugado algunas intervenciones de tipo movimientista o del sindicalismo de base con el plano de qué hacer en el terreno político. Los compañeros de “Potere al Popolo” proponen una solución reformista, pero si hubieran dividido los dos aspectos (estructural y superestructural) no habrían sido capaces de desencadenar este nuevo fenómeno político.
Si hay una lección que los revolucionarios pueden aprender de la fase actual, es que deben superar las taras infantiles o las actitudes ultraizquierdistas y deben acercarse a un método serio de batalla. El reto es asegurar que las luchas sean la anatomía de la perspectiva política, las piernas sobre las que camina un proyecto alternativo; una perspectiva política es el sistema nervioso central que mueve el cuerpo de manera coordinada y orientada. Sólo así podemos incidir políticamente, de lo contrario, después de las decepciones reformistas (éste será el resultado político de “Potere al Popolo”, un contenedor que traicionará si se convierte en un partido y traerá una nueva desilusión, cono sucedió con Rifondazione Comunista, que pasó de 100.000 miembros a cuatro oportunistas recorriendo las provincias de Italia), sólo habrá más desintegración.
Nuestro desafío actual es animar una polarización sobre bases revolucionarias. Caminos como el de “Potere al Popolo” corren el riesgo de retrasar la construcción de una fuerza revolucionaria por otros 5 o 10 años. Por estas razones creemos que es necesario trabajar en la construcción de un frente anticapitalista con todas las realidades que comparten una intervención práctica común de lucha y un programa global de transformación de la sociedad. Este es un compromiso que desde la FIR y otras realidades hemos decidido asumir y que también construiremos en términos de proyección pública y de movilización.

Douglas Mortimer

La Voce Delle Lotte, Italia
Traducción: Diego Lotito

Así votan los mercados.

Cuando siendo adolescente leí la novela de Bertolt Brecht Los negocios del señor Julio César, una de las cosas que más llamó mi atención, y recuerdo aún, fue cómo Brecht relata que ya en la Roma preimperial la economía, a través del abastecimiento y precio del trigo, era utilizada como arma política.
Los últimos cien años han sido testigos del empleo numeroso de ese recurso contra gobiernos que no han sido del agrado de los mercaderes de la nueva Roma, pero lo que nadie imaginaría es que incluso en el Chile actual, donde no hay hoy la menor posibilidad de que un proyecto con una agenda antiimperialista gane el poder ejecutivo esa intervención fuera posible.
La información, revelada a nada menos que a ese órgano oficial del capitalismo global que es The Wall Street Journal por el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, de que se alteraron con fines políticos los indicadores de competitividad que publica esa institución y provocaron que durante el mandato de la Presidenta chilena Michel Bachelet esa “competitividad” se desplomara del lugar 33 en 2015 al 120 en el 2016 sin nada que ver con las medidas adoptadas por el gobierno chileno sino por la manera políticamente motivada de medirla hizo que la inversión extranjera en Chile cayera un 40% durante el 2017, lo que fue una de las principales banderas en la campaña electoral del ahora Presidente electo Sebastián Piñera.
Si eso es contra el Chile de Bachelet, cabe preguntarse cómo habrán operado y operan estos organismos en el caso de la Venezuela de Nicolás Maduro, la Bolivia de Evo, la Argentina de los Kirchner, o peor la “Cuba de los Castro”, y cuánto ha servido ese voto de la “mano invisible del mercado” para que llegue al poder alguien como Maricio Marci, o Enrique Peña Nieto.
Lo asombroso es que hace muy poco se debatiera en la prensa privada surgida en Cuba durante la época en que Barack Obama volaba a bordo del Air Force One la conveniencia para la Isla de adherirse a mecanismos como los del Banco Mundial y sobre todo a su pariente de peor reputación: El Fondo Monetario Internacional. El ahora coyunturalmente visible “archipiélago de despotismos” (Boaventura de Sousa), en el que las organizaciones globales de la economía y la comunicación no cesan de votar en elecciones nacionales y locales desnuda aquellas ¿ingenuas? ilusiones.
En pleno auge del encantamiento obamista hacia Cuba, uno los teóricos de del “aterrizaje suave” de la Isla en el capitalismo planteaba que el mayor conocimiento de los cubanos sobre los procesos electorales en América Latina, produciría el abandono de la forma en que se eligen las autoridades cubanas para asumir el modelo de democracia liberal que los Estados Unidos han impuesto en la región.
Pero la impunidad de los golpes parlamentarios que hemos visto suceder en los últimos años en Paraguay y Brasil, el fraude escandaloso en Honduras, como también los que reiteradamente han ocurrido en México, el pacto en Perú entre gobierno y oposición a favor de intercambiar la protección mutua de un Presidente acusado de corrupción y un ex Presidente convicto, el transfuguismo de un gobernante que en Ecuador abandona el programa que lo llevó al poder ejecutivo, entre otros muchos otros ejemplos que se pudieran citar, parecen no ser muy adecuados para convencer a los cubanos, mientras gobiernos respaldados por el voto popular como los de Venezuela y Bolivia apenas han logrado sobrevivir los ataques de una oligarquía que utiliza dinero extranjero en las redes sociales de internet y el poder de los grandes los medios de comunicación para una guerra sin cuartel que, aunque no los ha podido sacar de la dirección de sus países, no respeta las propias reglas del modelo que sus partidarios dicen defender.
La altísima abstención, las promesas de campaña que rara vez se cumplen, la aplicación de la violencia policial contra la ciudadanía y ahora el reconocido uso politizado de la economía, ya no solo contra gobiernos de izquierda sino no contra aquellos que no son suficientemente neoliberales, como acaba de conocerse en Chile, muestran un panorama que dista de ser muy seductor a pesar del dinero empleado en hacerlo aparecer como tal.
El sistema electoral cubano no es perfecto y por supuesto que necesita seguir cambiando pero precisamente en la misma dirección que ha marcado hasta hoy: lo más lejos de abrir las urnas a la mano cada vez más visible del mercado.

Iroel Sánchez
Al Mayadeen

Palabras para inaugurar el Premio Casa de las Américas 2018.



Jorge Fornet, Roberto Fernández Retamar, Silvio Rodríguez, Abel Prieto, Marcia Leiseca

La Habana, 15 de enero de 2018.

Hermanos que convoca esta Casa:

Si a un siglo de su nacimiento José Martí fue identificado como responsable de los hechos revolucionarios que inauguraron nuestra etapa libertaria de 1953, también pudiera decirse que esta Casa de las Américas fue fundada por nuestro Apóstol, por su compromiso con los próceres que empezaron las guerras de emancipación continental contra el colonialismo. Para colmo, una joven de la generación del centenario del nacimiento de Martí, protagonista de aquella jornada terrible y simbólicamente hermosa fue, a su vez, quien fundó y animó a esta institución, que ha reunido escritores como haciendo un ensayo hogareño de aquel ideal llamado Nuestra América.
Otro imprescindible de esta Casa, mi amigo poeta y pensador Roberto Fernández Retamar, el año pasado me pidió estas palabras de inauguración al Premio número nº 59. Y es que Roberto sabe que, aunque este entrañable evento aún no ha incluido la modalidad de canción, es incuestionable que aquí se ha cantado mucho, tanto con lírica como con guitárrica.
Por ejemplo, el mes que viene hará medio siglo de que varios trovadores de mi generación estuvimos por primera vez en este mismo salón. Aún no se llamaba Che Guevara, aunque ese fue un nombre que nos sobrevoló aquella noche. Lo que era yo, estaba bastante azorado, casi no me lo creía, porque en febrero de 1968 Casa de las Américas era ya un lugar honroso y querido, liderado por una heroína y respaldado por brillantes artistas y escritores.
Faltaban por llegar muchas novelas, narraciones, piezas de teatro; faltaban inolvidables libros de poesía. Y faltaban por ausentarse, o por sernos arrebatados, varios hermanos queridos. Porque esta Casa y este Premio siempre tuvieron la virtud de reunir a mujeres y a hombres más interesados en la suerte de sus pueblos que en la de sus palabras; gente entregada en el ingenio, pero mucho también en carne y hueso. Así que faltaban por ocurrir sorpresas en muchos escenarios, noticias esperadas o inconcebibles, esperanzas y angustias de diversas honduras.
También faltaban iluminaciones, torpezas, aprendizajes; faltaba tiempo, partícula a partícula, haciendo lo que la brisa y el agua cuando corren. Faltaba, después de la espuma, el sedimento revelador que nos hace reconocer y desafiar, entre las miserias del mundo, lo triste de nuestra propia naturaleza.
A algunos incluso nos faltaba más de la mitad de nuestras vidas, aunque no lo sabíamos. Y todos éramos aprendices de todo: de la historia escrita, de la que pensábamos que faltaba por hacer y escribir y, por supuesto, la de la hormiga cotidiana: la historia real que, entre acorralado y desafiante, ha escrito este pequeño país, capaz de proyectar las enormes luces de sus sueños.
Algunos sueños acaso no los llegaremos a tocar, al menos del todo, porque el acoso constante sin dudas nos limita. Estamos donde una larga, compleja y desigual batalla nos permite. Esto nos ha hecho desarrollar un arte de defensa que nos sostiene. Y aunque el que se defiende bien a veces logra sobrevivir, verse obligado a basar la existencia bajo esa premisa no es lo más saludable.
Quienes hemos sido parte de esta Casa de las Américas durante 59 años tenemos pruebas, en primer lugar, de que el bien es posible, y de que el arte y la cultura son parte de su sustancia. También sabemos que algunas inconveniencias pueden durar más de lo proclamado y que el bien es aún perfectible.
Por esas razones aquí estamos, con la voluntad de ser mejores, de avanzar. Por eso aquí seguimos. Por supuesto que no eternamente y mucho menos por costumbre, sino porque aún somos capaces de estremecernos cuando llegamos a un lugar como esta Casa.
Es como si de pronto se fuera abrir una puerta y entrara una señora con una sonrisa entre pícara y materna, con una mirada entre nostálgica y escrutadora, con una voz de flauta y unos brazos menudos que te rodean, te sostienen y hasta te enderezan, y te hacen pensar que estas a salvo, que realmente puedes decir todo lo que te parece —y hasta lo que imaginas—; extraordinario abrazo que te hace sentir que estás creciendo, o que te hace creer que cuando dices es que creces, y que sólo por eso vale la pena estar vivo.
Gracias a esa y a otras nítidas presencias ahora mismo en esta sala, es que logro decir bienvenidos, hermanos, al Premio Casa de las Américas de 2018.

Muchas gracias.

Silvio Rodríguez

La economía cubana en 2018: otro camino empedrado

Cuba está abocada a muchos retos para superar su crisis económica

Desde modificar trabas institucionales, hasta profundizar en factores internos que no potencian el crecimiento y eliminar la dualidad monetaria y cambiaria, una de las medidas más necesarias y complejas de resolver.
La cubana es una economía pequeña, subdesarrollada y con fuertes desequilibrios internos y externos, por lo cual sufre una crisis estructural profunda; y los contextos internacionales no la favorecen en ningún sentido: sean altos o bajos los precios del petróleo, sean altos o bajos los precios de los productos primarios. Estos, si son bajos, la pueden beneficiar en las importaciones de productos agrícolas, pero la afectan en las ventas de otros renglones, como el azúcar.
En fin, la estructura importadora y exportadora cubana no favorece una tendencia al alza o la baja, como ayuda o afecta a otras economías.
Por lo tanto, para superar su crisis económica, Cuba tiene que asumir muchos retos no encarados hasta el momento y que pasan por cambios institucionales profundos.
El promedio de crecimiento económico del PIB a precios constantes entre 2008 y 2017 fue de dos por ciento, con un resultado económico positivo en 2017, al crecer la economía 1,6 por ciento, después de un decrecimiento de 0,9 por ciento en 2016.
Entre los principales factores que incidieron negativamente en 2017 destacan el ya habitual incumplimiento del plan de exportaciones de bienes, a lo cual se suman las disminuciones de los cobros por servicios exportados. Al igual que en 2016, la inestable disponibilidad de combustibles ha sido un factor estresante, tanto por la baja en la producción de los pozos nacionales como por la llegada tardía de importaciones de combustibles de Venezuela por dos años consecutivos. Otros factores recurrentes son los asociados a los problemas climáticos, incluidos los daños que provocó el huracán Irma.
Entre las actividades que contribuyeron al crecimiento de 2017 está, en primer lugar, el turismo, con un incremento del número de visitantes de 11,9 por ciento. Lo que habría que analizar es la eficiencia de esa industria turística, ya que Cuba, en el Caribe, no es el país que más recursos recibe por habitación hotelera existente. La dinámica de las comunicaciones y el transporte tuvo un incremento de tres por ciento; así igualmente la agricultura, pese a que la gente aún no siente la mejoría del crecimiento de algunas producciones agrícolas, ya que los precios de venta son muy elevados para una gran parte de la población.
Es incomprensible que, habiendo aún tierras ociosas, incluidas tierras entregadas en usufructo para la producción, en 2017 el país haya importado en alimentos unos 1.672 millones de dólares.
En las tiendas minoristas en divisas y en la economía en general se ha observado escasez de determinados productos de consumo importados o producidos en el país. Las importaciones menguaron por el incumplimiento de los pagos a proveedores, pese al largo período que se establece para ejecutarlos, que en algunos casos sobrepasa los dos años.
En la historia reciente de la economía cubana, el plan de inversiones que se planifica siempre se ha incumplido. En 2017 se logró 90 por ciento del plan previsto, lo cual atrasa la producción de determinados renglones necesarios para el país e inmoviliza recursos financieros por un periodo más largo del que se aprobó, entre otros elementos
Sí es justo reconocer que el país ha logrado ejecutar los acuerdos del proceso de reordenamiento de las deudas gubernamentales y realizó un esfuerzo para cumplir con los plazos de pago a proveedores, aunque ha habido atrasos con los antes mencionados.
Desde hace tres años el gobierno ha insistido en la necesidad de prestarle mayor atención a la inversión extranjera, contemplada entre sus prioridades; sin embargo, dadas las potencialidades que tiene Cuba para que exista una mayor presencia de capitales externos en la economía, esta no avanzó al ritmo que se necesita. No obstante, se aceleró el ritmo en 2017, con 2000 millones de dólares comprometidos; por ende, no es una inversión real en el año.

¿A dónde va la economía cubana o a dónde se pretende llegar en 2018?

Tras un análisis somero de los informes dados a conocer en la última Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre de 2017, puede inferirse que estos están muy cargados de orientaciones, aspiraciones y cifras a alcanzar, pero no queda claro qué reglas será necesario cambiar para que se cumplan. Se deberían modificar las trabas institucionales que no hacen despegar a los actores nacionales, sean estatales o no; es decir, hace falta profundizar en los factores internos que no potencian el crecimiento económico del país, especialmente el exceso de control y la centralidad de las decisiones económicas.
El plan de 2018 prevé crecer en 2018 en dos por ciento, cifra baja para la ruta hacia el desarrollo a que se aspira. En ello le tocará jugar un rol importante a la construcción, el turismo y el comercio; sin embargo, no queda evidenciada la recuperación de la industria cubana ni de la agricultura. Está el ejemplo de la zafra azucarera, que no logra superar la barrera de los dos millones de toneladas de azúcar, que es más o menos el 50 por ciento del potencial existente, y se plantea para 2018 cifras de producción por debajo de 2017; es decir, 133 .00 toneladas menos.
Igual sucede con la agricultura, que no logra que la importación de alimentos disminuya. Por el contrario, en 2018 se importará más alimentos que en 2017, proyectándose cifras de unos 1.738 millones de dólares.
En el actual año se aspira a que la inversión con capitales extranjeros llegue a unos 600 millones de dólares. No obstante, el país debe de incrementar su formación bruta de capitales en al menos 25 por ciento en relación con el PIB y, para esto, sumado a la inversión nacional, tendrá que atraer una inversión extranjera superior a 2000 millones de dólares, anualmente, cifra que no ha de quedar comprometida, sino materializada. Las causas se repiten, unos años tras otros: burocracia excesiva, proyectos con deficiencias en los estudios de factibilidad, dificultades de infraestructura, etc.
El presupuesto cubano continuará en 2018 con elevado déficit fiscal, al plantearse 57.200 millones de pesos de ingresos, a la vez que ha establecido compromisos de gastos superiores a los 68.625 millones de pesos. Por lo cual, el Estado deberá gestionar la emisión de Bonos Soberanos en cifras superiores a los 15.749 millones de pesos, dado que hay que agregar la amortización de la deuda pública de años anteriores. De ahí que sea necesario ampliar los ingresos al presupuesto, para lo cual una reserva significativa puede estar en sobrepasar el 14,8 por ciento de los ingresos que aportan las fuentes no estatales, especialmente los trabajadores privados.
Ahí aparecen entonces los escollos políticos, al intentar organizar a los privados, estudiarles sus éxitos, entre otros elementos, a la vez que se paralizan las licencias nuevas, en vez de hacerlo en paralelo: potenciar y ampliar las actividades no estatales e ir creando mecanismos institucionales de control indirecto, como puede ser la utilización de los mismos instrumentos y mecanismos que en las empresas estatales.
Las menos de 300 cooperativas existentes ya aportan al presupuesto nacional 2,9 por ciento respecto al total de ingresos tributarios. Existen muchas potencialidades en esta forma de organización; sin embargo, están paralizadas las nuevas cooperativas.
Es comprensible que el Estado cubano intente apuntalar una vez más la empresa estatal cubana como la forma fundamental de propiedad de su proyecto socialista, pero hay que tener cuidado, a la vez, con la existencia de los monopolios, que conspiran contra la innovación y el aumento de la calidad a los clientes, entre otros aspectos. La competencia es necesaria y útil para tener productos novedosos, para la reducción de precios y para afianzar clientes.
En la Asamblea Nacional se volvió a retomar el tema de la dualidad monetaria y cambiaria y se insistió en que es necesaria su solución, ya que es una de las primeras prioridades de la Comisión de Implementación de los Lineamientos Económicos. Esto ya se ha planteado durante algunos años, constantemente, y ahora se ha expuesto un nuevo cronograma fijado para discutirse en un Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el primer trimestre de 2018. Hay que tener conciencia de que esa es una de las medidas más complejas a realizar y se han explicado las consecuencias que podrá traer su implementación; sin embargo, es un asunto que no puede postergarse más.
Para la toma de cualquier decisión hay que tener en cuenta que los orígenes de la dualidad monetaria en la economía cubana se sitúan a inicios de la década del noventa del siglo pasado; es decir, a comienzos del Periodo Especial, cuando el poder adquisitivo del peso cuba­no experimentó un notable deterioro, derivado de la drástica caída de las importaciones provenientes del bloque socialista, que provocó una abrupta caída de los niveles de actividad económica, junto a una polí­tica social activa para amortiguar los efectos de la crisis sobre la población.
Todos estos factores generaron un exceso de liquidez e importantes desequilibrios macroeconómicos, ya que se mantuvieron los pagos de salarios, aunque las instituciones, especialmente la empresa cubana, estuvieran sin actividad económica.
A la vez, se estaba produciendo un incremento del flujo de dólares (turismo, remesas y empresas extranjeras), lo cual forzó un proceso de dolarización parcial de la economía, que finalmente se instituciona­lizó mediante el esquema monetario dual. Es decir, comenzó una doble circulación de monedas que permitió solucionar problemas a corto plazo, pues contribuyó a un crecimiento no inflacionario en la economía y otras medidas positivas. Desde el origen se pensó en medidas de corto plazo, no que duraran más de 25 años.
La complejidad vino dada no por la existencia de dos monedas (primero CUP y USD y posteriormente se cambió el USD por CUC), sino por las múltiples tasas de cambio. Las más recono­cidas son la tasa de CADECA, donde 24 CUP = 1 CUC para las transacciones de la población, y la denominada tasa de cambio oficial, donde 1 CUP = 1 CUC para las perso­nas jurídicas.
Como consecuencia de esa distorsión cambiaria, se desconectaron los flujos financieros en pesos cubanos y pesos convertibles, tanto para el sector empresarial y el financiero, como las finanzas públicas, y se han compro­metido seriamente los indicadores para analizar la situa­ción económico-financiera.
Queda claro que la eliminación de la circulación de los CUC –oficialmente se ha expresado que la moneda que quedará será el CUP– se acompañaría de la devaluación del tipo de cambio oficial, ya que es imposible pensar que un CUP sea igual a un USD o esté más fuerte que otras monedas extranjeras.
En particular, la devaluación tendrá efectos similares a los esperados en cualquier economía: debilitamiento de la situación económica-financiera en aquellas empresas con marcados descalces cambiarios (ingresos en CUP y gastos en CUC); incremento de la competitividad del sec­tor exportador y encarecimiento de las importaciones; incremento de precios –al encarecerse el componente importado o en CUC de numerosos productos–, que pu­diera llegar a traspasarse a los consumidores y deteriorar, por tanto, el salario real, si la medida no se acompaña de una reforma salarial; entre otros [1].
Lo complejo viene dado, además, porque hay tensiones acumuladas, a partir de las expectativas que se han generado en la población acerca de una mejora inmediata versus los efectos rea­les de la unificación. El bajo poder adquisitivo del peso cubano descansa en la baja capacidad productiva de una parte significativa del sistema empresarial estatal. Hasta tanto no se consiga un despegue de esas fuerzas productivas, no se podrá recuperar el salario real. Es difícil alcanzar las expectativas de la población con la alta centralidad existente, la caída de las importaciones y planes rigurosos para las empresas, el sector privado en ramas preferentes de servicios, entre otros elementos.
Y aunque es necesario alcanzar la unificación monetaria y tasas cambiarias justas, una buena parte de los efectos negativos de la unificación (devaluación, en particular) se expresarán muy rápida­mente en el corto plazo, en tanto los efectos positivos se trasladarán hacia el mediano y largo plazos. O sea, la población está ansiosa por resultados más inmediatos, pero estos se dilatan en el tiempo y no se sabe cuándo ocurrirán.
Cualquiera sea el rumbo que se siga, debe considerarse que el punto crítico de dicha ruta será, necesariamente, la eliminación de las causas que dieron origen a la dualidad. Hasta tanto no se restaure el poder adquisitivo del peso cubano y este vuelva a cumplir las funciones de unidad de cuenta, medio de cambio y reserva de valor, no se podrá concluir la reforma monetaria [2].
El plan económico hasta 2030 define claramente las líneas estratégicas a seguir y es un documento serio y bien elaborado, por lo que necesita de indicadores de estricto cumplimiento y análisis sobre si realmente estamos avanzando al desarrollo.
A lo largo del amplio periodo después del primer Congreso del PCC han sido numerosos los documentos, plataformas programáticas y planes elaborados; aun así el país sufre de distorsiones estructurales muy fuertes, muy conocidas y que fueron críticamente analizadas desde esa cita efectuada en 1975.
No podemos olvidar que el bloqueo persiste y que, con la presente administración estadounidense, se arreciará aún más. Ese componente estará presente un tiempo más, por lo que el país tiene que utilizar al máximo sus potencialidades internas y aún está distante de hacerlo.
Por último, se avizoran cambios políticos a partir de constituirse un nuevo Parlamento cubano, en abril de 2018. Este elegirá por primera vez un presidente que siga las riendas del camino escogido, sin ser una de las figuras históricas, con el reto de mantener lo alcanzado en lo social y definir un rumbo económico que conlleve crecimiento y desarrollo, así como mayor bienestar individual de la población cubana.

Omar Everleny Pérez Villanueva
IPS

Notas:

[1] Jessica Leon Mundul: “El largo camino hacia la unificación monetaria y cambiaria: ¿Avanzamos? Artículo en proceso de publicación por el Centro de Estudios de la Economía Cubana.
[2] Idem.

Omar Everleny Pérez Villanueva, economista e investigador cubano

Recalculando el plan de guerra contra los trabajadores



Las heridas abiertas por la reforma previsional obligaron al gobierno a prender el GPS y rediseñar el plan de ajuste: despidos, techo a las paritarias y reemplazar la reforma laboral con "varias leyes" y acuerdos por sector.

Las heridas abiertas en la base electoral de Cambiemos a raíz de la votación de la (contra) reforma previsional no parecen cicatrizar ni siquiera en enero. Los 13 puntos de caída que sufrió la imagen gubernamental después de aquel diciembre caliente, obligaron al macrismo a prender el GPS y recalcular los caminos del ajuste.
En el tintero, quedó la reforma laboral. Descartada la posibilidad de tratarla en sesiones extraordinarias, el macrismo se encargó de meter por la ventana una parte de la misma en el mega Decreto de “desburocratización y simplificación” del Estado: el blanqueo laboral, con beneficios inauditos para aquellos empresarios que hayan mantenido trabajadores en negro y quieran regularizarlos, cosa que no está garantizado que quieran hacer. Este era uno de los puntos de la reforma que las dirigencias sindicales habían aceptado de buena gana y, quizá por eso, el que menos le interesa a una angurrienta clase capitalista de la que el gobierno de los CEO’s es no solo representante si no también exponente. La clave que el gobierno buscaba introducir con la reforma era el abaratamiento de los despidos y, con ello, una modificación sustancial de la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Ahora, crisis de Triaca mediante, el gobierno necesita compatibilizar esta promesa a los sectores más enriquecidos de la sociedad con la ilusión de la reelección, evitando, entonces, seguir profundizando la caída de sus guarismos.
Para ello, se descarta que el texto de Ley que en su momento fue acordado con la CGT y el peronismo llegue al parlamento: nada es menos deseable para la Casa Rosada que otro Congreso militarizado, con decenas de miles de manifestantes gaseados y reprimidos. En cambio, en declaraciones y comunicados de la presidencia, Marcos Peña sugirió que podrían tratar de avanzar volviendo a la línea de negociar acuerdos sectoriales, como fue el de Vaca Muerta que introdujo diferentes modalidades de flexibilización laboral aunque esto no redundó en la “lluvia de inversiones” en el sector petrolero que se esperaba. A los acuerdos sectoriales de este tipo, se sumarían “varias leyes”. Es decir, desguazar el texto original de la reforma laboral e introducirlo por partes para su sanción ya que, se sabe, los acuerdos por convenio no alcanzan para lograr el objetivo central del gobierno que es abaratar los despidos.

Despidiendo por un techo

En medio este camino más gradualista, al que apunta por estas horas el GPS del ajuste, hay una primera parada: los despidos y el techo a las paritarias.
Ante el escándalo por la difusión del violento audio del ministro de Trabajo, en el cual insulta y despide a una trabajadora doméstica que, para colmo, tuvo trabajando en negro por al menos tres años, el que salió a dar la cara ante el mundo del trabajo fue Rogelio Frigerio. El ministro del Interior ratificó lo que ya había dicho Triaca: el gobierno buscará imponer un techo del 15% a las paritarias, amparándose en que supuestamente la inflación del año no superará esa cifra, aunque, como hemos visto, el equipo económico macrista tuvo que salir a ajustar las metas de la inflación hace muy poco tiempo. Para sumar pimienta a la intentona de mantener los salarios en índices miserables, el ministro también insistió con que no haya cláusulas gatillo que ajusten los salarios a los índices de inflación. Y eso que las cláusulas gatillo que hubo en las paritarias de 2017 fueron bastante truchas.
Mientras se prepara este escenario para el forcejeo salarial, el gobierno lanzó una nueva ola de despidos en el Estado y deja correr los despidos en el sector privado. Ante esto, crece la resistencia de los trabajadores y trabajadoras a lo largo y ancho del país, como se ve en Fanazul –donde el gobierno ratificó el cierre de la planta-, el Hospital Posadas, el Senasa, las metalúrgicas Stockl y Rapistand, el Ingenio La Esperanza en Jujuy o la alimenticia La Virginia en Rosario, entre otros. A esto se suma el masivo repudio al decreto contra los maestros y las maestras, que según una encuesta realizada por Ámbito Financiero supera el 80%.
Así, el Ejecutivo calcula que pisando el acelerador de los despidos se puede llegar a unas paritarias absolutamente condicionadas por el temor a perder el trabajo. Veremos si lo logran. Por ahora, siguen teniendo a favor la tregua o el “cacareo pasivo” (o sea, denuncias sin acciones de lucha) de la mayoría de las conducciones sindicales, que con ello impiden que la fuerza de los trabajadores frene el plan de guerra del gobierno.

Triaca y las cúpulas sindicales

El escándalo desatado alrededor de las poco trasparentes prácticas empleadoras de Triaca, que además salpican la tan publicitada intervención del SOMU, suma un nuevo escollo para el gobierno a la hora de sentarse a negociar con las conducciones sindicales. Por estas horas, según afirman diferentes fuentes, se duda mucho de que Triaca sea el hombre adecuado para encabezar la pelea por imponer el techo del 15% a las paritarias. Sin embargo, el gobierno por el momento ha salido a bancar al ministro del Trabajo en negro, a pesar incluso de que la prensa oficialista ya le soltó la mano.
Lo que queda claro es que la crisis con Triaca no cambia el plan de fondo hacia los trabajadores y el pueblo. Los únicos que podrían salir beneficiados del entuerto que obligó al titular de la cartera laboral a adelantar sus vacaciones quizá sean las burocracias sindicales. Si bien el gobierno necesita seguir debilitando a los sindicatos de conjunto y para eso las detenciones de dirigentes como Balcedo, el “Pata” Medita y el “Caballo” Suárez podrían continuar (en el mismo sentido se inscriben los ataques de Vida y Macri a los gremios docentes), es muy dudoso que el gobierno decida escalar en este camino y convertir estos disciplinamientos parciales en una guerra abierta con el conjunto de las cúpulas gremiales, empezando por Moyano. El gobierno calcula, con razón, que mientras no se toquen los intereses y millonarios negocios de los burócratas, estos son capaces de firmar cualquier cosa.
Es posible que Moyano y compañía estén calculando la misma cosa (ellos también tienen su GPS), por eso, en la usual reunión que la CGT protagoniza cada enero en Mar Del Plata, se habló mucho contra la campaña antisindical del macrismo pero nada de convocar a paros y movilizaciones. El agasajo, a cargo del anfitrión Luis Barrionuevo, contó con la presencia protagónica de Moyano y dos de los tres triunviros de la CGT, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. No faltó el “combativo” Palazzo de La Bancaria, que hacía pocas semanas criticaba a la CGT por dejar pasar la reforma previsional y, ahora y sin convocar medidas de lucha tampoco en su gremio, se unió al asadito con los amigos.
Así, las malas noticias para el gobierno, la caída de su imagen y el creciente descontento por la cada día más difícil situación económica no son por ahora suficientes para ponerle un freno contundente a los planes de mayor ajuste y represión. En el camino de enfrentarlos, hay que rodear de apoyo todas las luchas y reclamos contra despidos, como lo hacen diariamente los diputados del Frente de Izquierda como Myriam Bregman y Nicolás Del Caño, que por estos días aportó 20 mil pesos al fondo de huelga de los metalúrgicos de Stockl. Se hace más necesario que nunca, como plantea la izquierda y el sindicalismo combativo, seguir peleando para que las cúpulas sindicales rompan la tregua y la pasividad y se pongan a la altura de las circunstancias.

Cecilia Rodríguez

viernes, enero 19, 2018

El capitalismo se sostiene sobre la precariedad de millones de personas y la desigualdad



Avanza la precariedad laboral aumentando el número de trabajadores que no llega a cubrir sus necesidades. El paro persiste y aumenta la desigualdad. Para dar una respuesta hay que elegir entre las ganancias de una minoría o las necesidades sociales de las grandes mayorías.

Pobreza y precariedad

El número de trabajadores que a pesar de contar con un puesto de trabajo están condenados a una vida de pobreza, está creciendo día a día en el Estado español; que ocupa ya uno de los últimos puestos en el ranking de personas asalariadas bajo riesgo de pobreza, tan solo por delante de Grecia y Rumania, por su baja retribución salarial que no supera el 60% de la media.
Una década de crisis ha hecho crecer de forma desmedida la prepotencia patronal. Contratos temporales, a tiempo parcial, o contratos por agencias, subcontratación, o falsos autónomos. Aplican a rajatabla toda la legislación laboral pro patronal de los últimos tiempos y se saltan a la torera los pocos derechos que aún se conservan. El fraude de ley en el mundo laboral es el pan de cada día con la mayor alevosía e impunidad.
La proliferación del uso de becarios y de “contratos en prácticas” utilizados sistemáticamente para cubrir puestos de trabajo es otra de las realidades que asola el mercado laboral. El pluriempleo se presenta como la consecuencia de los bajos salarios, y la subocupación es la contracara de esta realidad.
Esta es la verdadera cara de los festejos y el optimismo vacuo de la salida de la crisis. La verdadera cara de los titulares que hablan del crecimiento, de que el paro baja, de que “España va bien”.
Según un informe publicado por la UGT en junio del 2017, cada año, 650.000 puestos de trabajo indefinidos son reemplazados por contratos temporales y esta tendencia no parece mermar.
La precariedad golpea con dureza entre los más jóvenes y los mayores de 50 años. Entre los primeros, el índice de pobreza entre los ocupados escaló a casi el 25% mientras que cerca del 15% de jóvenes ni estudian ni trabajan. A su vez las mujeres y el colectivo de inmigrantes sufren especialmente la precariedad y la pobreza en sus carnes.
Sin embargo, todas estas estadísticas no tienen en cuenta el trabajo en negro. Según el informe de la Fundación de Estudios Financieros ’La economía sumergida en España’, equivaldría a un millón de puestos de trabajo por fuera de cualquier derecho.
Sin embargo, aunque es un fenómeno que se ha agudizado en los últimos tiempos poniendo al Estado español a la cola de la UE en esta materia, la realidad es que ya antes de la crisis, en el año 2007, el mercado laboral contaba con una alta temporalidad, con una media de sólo 68,5% de contratos de carácter indefinido. Llegando incluso a poco más del 55% en comunidades como Andalucía.
Esto hace pensar que la derogación de las últimas reformas laborales aprobadas por el PSOE y el PP es necesaria pero insuficiente para abordar profundamente este problema.
Esta proporción entre trabajo precario e indefinido solo mejorará estadísticamente a lo largo de los primeros años de la crisis, aumentando el porcentaje de contratos indefinidos pero solo como producto de la andanada de despidos que se cebó entre los temporales que pasaban a engordar las filas del paro y a una realidad aún peor a la de la precariedad.
El paro hoy ha bajado hasta el 17,1%, en agosto del año pasado, con respecto al 26,3% de media de julio del 2013. Pero lo ha hecho esencialmente a costa del trabajo precario. Sin embargo, ni siquiera en los momentos de “vacas gordas” este índice ha bajado de dos dígitos. El paro se presenta así como un elemento estructural del capitalismo español que presiona de forma constante a la baja los salarios.
La precariedad laboral también tiene un impacto importante sobre la salud. Se trabaja sin ningún tipo de seguridad con un alto índice de siniestralidad. Decenas de enfermedades laborales no reconocidas dejan fuera del mercado laboral a muchas personas en el más absoluto desamparo.
Uno de los principales indicadores para medir la desigualdad, conocido como el ratio de Palma, compara el porcentaje de renta nacional del 10% más rico de la población frente al 40% más pobre. El Estado español suspende este indicador con un porcentaje de la renta nacional en manos de los más ricos en 2014 que llega al 24,7%, frente al 18,1% que posee el 40% más pobre de la población.
Incluso comparando volúmenes iguales, en 2017 en el Estado español el 20% de las rentas más altas, consigue arriba de seis veces y media más que el 20% que menos renta percibe.
Incluso la propia Bruselas le hizo un llamado de atención al gobierno por el elevado grado de desigualdad que califican de “situación crítica”, incluyendo a la economía del Estado español entre las que tienen un importante desequilibrio.
La baja tasa de natalidad y la mayor esperanza de vida, junto a una mayor precariedad y temporalidad del trabajo ponen en riesgo las pensiones hoy, sin hablar ya de los trabajadores que están en activo y sus perspectivas de percibir alguna.
Los sindicatos, los mayoritarios integrados al Estado y cómplices directos de la precariedad laboral, y los alternativos atomizados en decenas de sindicatos -la mayoría sin una incidencia real y de peso para ser una alternativa a los primeros-, presentan un escenario de importante fragmentación en el movimiento obrero. Mermando su capacidad de organización y respuesta así como la capacidad de los trabajadores de ejercer sus derechos laborales, defenderlos y conquistar nuevos.

Trabajar todos, trabajar menos

Es necesario que los trabajadores se organicen alrededor de un programa de lucha contra los despidos, contra el trabajo precario y contra el paro, que señale claramente que nuestras vidas valen más que sus ganancias.
Medidas como la Renta básica Universal, defendidas por el PSOE, CCOO e incluso Podemos, centran su enfoque en la cuestión de la distribución de la riqueza, mientras que la esfera de la producción se mantiene intacta. Como si la distribución de la riqueza fuese independiente del sistema social de producción y de la distribución de sus medios. Incluso no queda claro quien lo pagará.
Teniendo en cuenta que hoy vivimos bajo una Europa aún bajo los efectos y las consecuencias sociales de la crisis capitalista estallada en 2008, y a casi 100 años de la conquista de las 8 horas de trabajo, cabe preguntarse ¿por qué los enormes avances de la industria y la tecnología, no afectan a las horas que trabajamos? ¿Por qué solo es usada para amenazar los puestos de trabajo de determinados sectores y crear otros nuevos con peores condiciones?
La derogación de las reformas laborales y prohibición de las agencias de empleo y empresas temporales son un primer paso importante, pero la única solución eficaz y progresiva al paro y la precariedad pasa por la reducción de la jornada laboral y reparto de las horas de trabajo entre los hoy activos y los parados, sin que esto afecte al salario.
Por el contrario, es necesaria una verdadera subida del salario mínimo, no la que pactaron los sindicatos mayoritarios con la patronal. El aumento del salario mínimo que está sobre la mesa ni siquiera alcanza a cubrir los últimos aumentos anunciados en los transportes, la luz y el gas. Mucho menos aun resolver el problema de la pobreza entre los sectores ocupados.
Con el actual desarrollo de la técnica aplicada al trabajo, si hubiese una organización racional de la misma, es posible reducir progresivamente la jornada de trabajo y con ello, la creación de decenas de miles de puestos de trabajo en todos los sectores.
En manos de los empresarios cuyo único interés es aumentar sus ganancias a costa de la explotación del trabajo asalariado, además de generar enormes ganancias para unos pocos, solo acentúa la creación de una masa de parados permanente.
Pero para ello, hay que poner en cuestión quién dirige la producción y en función de qué objetivos. Sus ganancias o las necesidades sociales de las mayorías. Hay que poner en cuestión al capitalismo desde una óptica socialista revolucionaria.

Federico Grom
La izquierda diario

Norcorea, casi único país de la ONU, que no se arrastra como esclavo ante EEUU

1, Tengo la convicción que “para lograr la paz hay que armarse” porque en estos asuntos del poder y la guerra quien posee más armamento impone su voluntad. Sigue rigiendo en el mundo, después de muchos siglos de historia, la llamada “ley de la selva” donde siempre se impone el más fuerte. ¿No es acaso por sus armas, sus embarcaciones, aviones, cohetes y bombas que Grecia, Roma, España, Portugal, Inglaterra, los EEUU, impusieron en distintos momentos (en más de dos milenios) su dominio regional y mundial? Los argumentos, las ideas y buenas razones han servido para convencer e incluso suspender acciones, pero tras todas las reflexiones y razonamientos siempre ha estado la fuerza.
2. Se preguntaría: ¿Cómo entonces se puede acabar el armamentismo y la guerra? Pues movilizándose, haciendo crecer la conciencia del pueblo y batallando por la justicia, la democracia y la igualdad. Todos los terribles males que sufre la humanidad: llámese explotación, miseria, enfermedades, violencias, guerras, vienen de la falta de conciencia de lucha, falta de protesta, de exigencia. Todos eso males son silenciados, desviados de nuestras mentes, por los medios de información y todas las estrategias de divertimento y enajenación que el mismo capitalismo crea para manipular la mente. El futbol. el trago, las novelas, la TV y sus permanentes festivales. ¿Cómo pensar y luchar contra esa realidad si es manipulada?

3. Medios estatales de Corea del Norte hicieron mofa este martes del tuit del presidente estadunidense Donald Trump que dijo tener un “botón nuclear más grande y destructor” que el líder norcoreano Kim Jong-un que advirtió que sin estirar la mano tenía en la mesa el botón nuclear. Parece un juego, pero ponerse en acción es cosa de un segundo. Por eso el Papa y otras personalidades del mundo están extremamente preocupados. Contra toda la propaganda mundial difundida contra Corea, presentándola como la más salvaje y brutal, a mí me parece su gobierno como el más valiente y digno del mundo. ¿Por qué los EEUU han impuesto su poder en el mundo durante un siglo y nadie protesta contra sus bombas nucleares?

4. Se ha escrito: “La nueva fanfarronada de Trump no es más que la convulsión del psicópata asustado por el poderío de Corea del Norte y no es más que el alarido del perro rabioso”, destacó el diario norcoreano en su nota, difundida por la Agencia de Noticias de Corea del Norte; eso refleja el angustiado estado psíquico del fracaso en impedir el cumplimiento” del desarrollo nuclear norcoreano, destacó el Partido del Trabajo de Corea (PTK). Los seguidores de Trump dicen que la comunidad internacional debería cooperar para ejercer presión sobre Corea del Norte afirmando que amenaza la paz mundial”. ¿Por qué la ONU exige que Norcorea abandone su programa nuclear apenas comienza mientras EEUU posee un programa 100 veces mayor?

5. Debe quedar muy claro que la ONU, desde que fue fundada en 1945, ha sido un instrumento al servicio de los EEUU. ¿Sabías que desde entonces funciona en Nueva York, su territorio? El Consejo de Seguridad, el ejército de los Cascos Azules, las finanzas, los organismos dependientes como la OEA, la UNESCO, la OTAN, la FAO, etcétera, funcionan bajo su mando. Al contrario, si lees los materiales que se han difundido –incluso los de Internet- encuentras que Corea del Norte, así como todos los países que EEUU ha calificado como “el eje del Mal” son los más guerreristas, los asesinos de niños y mujeres, los opresores de su pueblo, donde no hay libertad. Por ello ha sido muy difícil acabar con la opresión y el saqueo que ejercen los EEUU, así como su enorme armamento y sus guerras de agresión.

6. Por ello Norcorea, ese país de Lejano Oriente, de apenas 27 millones, con su dignidad está demostrando que se puede enfrentar al país más asesino del mundo que son los EEUU con más de 340 millones de habitantes. A pesar de la enorme propaganda mundial en su contra, haciendo mancuerna con otros países de América como Venezuela, Bolivia, Ecuador, le están enseñando al mundo un magnífico ejemplo de dignidad. Países como México, Perú, Chile, los tratan con la punta del pie por los Bush, Clinton, Obama, Trump y siguen sometiéndose. Tengo la convicción de que la guerra siempre es una amenaza mundial, pero no se lucha contra ella rezando o escondiéndose, sino enfrentándola buscando hacer revoluciones en cada país hasta lograr enterrar el capitalismo en todo el mundo.

Pedro Echeverría V.

El sistema político francés no sabe qué hacer con el aniversario de Mayo del 68



No está claro que Macron quiera celebrar los 50 años de una rebelión estudiantil y laboral expresada a través de huelgas y ocupaciones

Las imágenes en blanco y negro de estudiantes lanzando adoquines sobre las barricadas en el barrio Latino de París en mayo de 1968 todavía se utilizan para definir un momento de vital importancia en la historia moderna de Francia.
Pero mientras que el país se prepara para una serie de exposiciones, libros y actos que conmemoran los cincuenta años de esta revolución estudiantil y obrera, los historiadores están decididos a desmontar los mitos. Quieren contar la historia completa de un movimiento nacional que incluyó a trabajadores inmigrantes, mujeres de clase obrera, médicos, bailarines y taxistas, que se alzaron para cuestionar a la autoridad en todas sus formas.
Dado que el tema fundamental de mayo de 1968 fue hablar alto y claro –dando voz a los que no la tenían– han empezado a surgir una serie de comparaciones con el movimiento #MeToo que anima a pronunciarse contra el acoso sexual y los abusos.
En Francia, hay asombro y furia contra una carta firmada por la actriz Catherine Deneuve y otras figuras importantes de la generación del 68 criticando el movimiento #MeToo. Es una forma de dar a entender que la gente debería pensárselo dos veces antes de hablar de acoso, y ha hecho que se hagan preguntas sobre si los firmantes no están desconectados de la realidad de las nuevas luchas de la sociedad.
Las protestas de mayo del 68 son recordadas por los estudiantes de Nanterre, a las afueras de París, que se rebelaron contra las normas que impedían que hubiera visitas entre hombres y mujeres en sus residencias. Pero la polémica en torno a ser tratado como un adulto pronto se vio eclipsada por una preocupación y una desilusión mucho mayor con el liderazgo de un envejecido general De Gaulle en una sociedad opresiva y jerárquica.
Más de nueve millones de trabajadores organizaron huelgas en mayo de 1968, cerrando fábricas, ocupando lugares de trabajo y paralizando Francia con el movimiento huelguista más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La jerarquía fue desplazada, pero fue una revolución lenta y progresiva. De Gaulle ganó las elecciones en junio de 1968, para dimitir solo un año después.
La estructura de poder de la Quinta República que creó ahora es más fuerte que nunca en la forma liderada por el centrista Emmanuel Macron. Y en relación a la revolución sexual y los cambios en el seno de una sociedad machista, incluido el derecho al aborto, pasaron algunos años hasta que comenzaron a producirse a lo largo de los 70.

El Gobierno no quiere celebrar las huelgas

Las dudas dentro del entorno de Macron para decidir si se celebrará o no una conmemoración presidencial oficial de mayo del 68 es una muestra de la disputa que existe sobre su legado. El aspecto clave fue que las huelgas históricas de trabajadores cambiaron las relaciones laborales y salariales. Pero no está claro si Macron –que camina sobre una delgada línea entre apoyos de izquierdas y de derechas, y que impulsó cambios en la legislación laboral a través de decretos, quiere celebrar el poder de las huelgas.
Macron, de 40 años, es el primer presidente francés nacido después de 1968. Había rumores de que daría un discurso sobre cómo el pensamiento utópico se ha perdido en la política moderna. Todavía no se ha decidido nada, pero la derecha ya se está quejando. Después de todo, el último presidente de derechas, Nicolas Sarkozy, prometió "liquidar la herencia del mayo del 68", lamentando cómo había desafiado el orden moral francés.
El historiador Philippe Artières ha estudiado documentos del Gobierno sobre el Mayo del 68 que acaban de ser publicados para una exposición en el Archivo Nacional de París. El especialista señala que es impactante ver cómo se hablaba –y se escuchaba– sobre las ideas de la gente para la sociedad a pesar de la represión del momento.
"El año 1968 es un momento en el que se le da voz a la gente que nunca había hablado de sus condiciones laborales, de vida, de la manera en la que era alienada. Mujeres, trabajadores, inmigrantes consiguen la oportunidad de hablar. Esto es especialmente interesante en el momento actual en Francia, en el que la cuestión de alzar la voz es central a través de campañas como la de #MeToo y #BalanceTonPorc [el equivalente francés que viene a significar ‘delata a tu cerdo’]", explica Artières.
"Hoy en día, cuando hablamos de los cambios en la sociedad de mayo de 1968, en realidad hablamos de los años siguientes. No hubo una liberación sexual en Francia en 1968, eso es falso. Era una sociedad extremadamente machista, donde se esperaba que las chicas hicieran los bocadillos mientras los chicos protestaban. Los avances en derechos de la mujer vinieron más tarde, en los 70", añade Artières.
La historiadora Danielle Tartakowski dice que el año del aniversario subrayará que el Mayo del 68 no sólo fue una huelga de estudiantes, sino que también lo fue de trabajadores, que no sólo fue en París, sino en todo el país, y no sólo en Francia, sino con un trasfondo global de movilizaciones desde Praga a EEUU.
"Somos un poco prisioneros de un mito construido alrededor de las barricadas del barrio Latino", dice Tartakowski. "Es una serie de acontecimientos mucho más compleja".

Angelique Chrisafis
eldiario.es

jueves, enero 18, 2018

Sudáfrica: el sindicato NUMSA llama a construir un partido de los trabajadores



El sindicato más grande de trabajadores metalúrgicos de Sudáfrica acaba de hacer un llamado para construir un partido de trabajadores en el país, independiente tanto del Congreso Nacional Africano como del Partido Comunista.

Los dirigentes que hacen el llamado toman como ejemplo el PT de Brasil y en su programa, conservan puntos históricos del programa histórico del CNA antes de la caída del Apartheid. La convocatoria realizada por un sector de dirigentes sindicales, que han apoyado antes al partido de gobierno sudafricano, fue postergada por varios años en los que sucedieron grandes luchas de trabajadores y estudiantes en el país.

Reproducimos a continuación una declaración publicada originalmente en The Dawn:

Camaradas: 2017 fue un año en el que se profundizó la crisis global del capitalismo. Al igual que la crisis financiera mundial de 2008, el capitalismo demostró una vez más que le ha fallado a la humanidad y no tiene soluciones para los problemas que enfrenta la sociedad. Por lo tanto, el futuro es el socialismo y la batalla en 2018 es construir un partido revolucionario de vanguardia masiva liderado por revolucionarios profesionales.
La clase trabajadora no tiene motivos para celebrar los cambios de liderazgo en el CNA (Congreso Nacional Africano). Los recientes cambios de liderazgo que han dado como resultado que el vicepresidente del país, Cyril Ramaphosa, ascienda a la presidencia del CNA no es motivo de celebración, especialmente para la clase trabajadora. El NUMSA* se negó a respaldar una facción del CNA sobre otra. Siempre hemos sabido que, independientemente de quién resulte ganador, el partido gobernante continuará aplicando políticas macroeconómicas neoliberales y atrasadas que perjudican a la clase trabajadora y los pobres.
Durante las últimas dos décadas, el gobierno del CNA ha llevado a cabo un asalto total contra la clase trabajadora africana para defender el monopolio del capital de los blancos. El CNA ha implementado fielmente las políticas económicas capitalistas neoliberales del Partido Nacional, comenzando con la política de Crecimiento del Empleo y Redistribución (GEAR, por sus siglas en inglés) y ahora el Plan Nacional de Desarrollo (PND), que son las políticas económicas de la AD (Alianza Democrática) disfrazadas, para complacer a las agencias internacionales de calificación financiera. Estas políticas han provocado la pérdida masiva de empleos y el desempleo masivo a largo plazo. Han creado una sociedad de extrema desigualdad. La mayoría sufre como lo padeció bajo el Apartheid**, viviendo hacinados junto con cucarachas y ratas en los pueblos y chozas, sin servicios de saneamiento, agua y electricidad.
NUMSA comparte la opinión de la Federación Sudafricana de Sindicatos (SAFTU por sus siglas en inglés) de que "Cyril Ramaphosa es un multimillonario capitalista profundamente comprometido, con las manos manchadas con la sangre de las 34 víctimas de Marikana que fueron asesinadas a sangre fría por el estado para proteger al capital del monopolio de los blancos en general y a la minera Lonmin en particular". Además, es ingenuo creer que el amiguismo y la corrupción que es un sello distintivo del ANC desaparecerán.
Las mismas personas que se mantuvieron en silencio mientras el estado fue saqueado activamente por varias facciones del capital, incluidas las familias Gupta y Rupert, que son las que conforman las principales estructuras de liderazgo del ANC, y esto incluye al mismo Ramaphosa. No pueden liberarse de las tendencias corruptas del partido. Además, el ANC ha sido habilitado en su corrupción por los dirigentes del Partido Comunista Sudafricano (SACP) y de la federación sindical Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU por sus siglas en inglés) quienes continúan engañando a los miembros de la clase obrera para que apoyen a sus peores carniceros, para su propia agenda política estrecha y egoísta.
Es por esta razón que como Sindicato Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de Sudáfrica (NUMSA por sus siglas en inglés) estamos llamando a todos aquellos que genuinamente se ven a sí mismos como comunistas para aumentar las filas del Partido de los Trabajadores que estamos cristalizando. Si no tienes un propósito de Año Nuevo para 2018, estamos promoviendo este. Sé parte de las fuerzas revolucionarias que trabajan con NUMSA, el sindicato más grande de Sudáfrica, y uno de los sindicatos más grandes controlados por los trabajadores en África. Te pedimos que nos ayudes a construir un Partido de los Trabajadores que luchará en interés de la clase trabajadora y los pobres.
Su perspectiva está subordinada a la de la clase obra y los pobres del país. La lucha por el socialismo no es un fin en sí mismo, es una lucha por una sociedad comunista sin clases, la cual Karl Marx describió correctamente como: "de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades".
Estamos resueltos, no queremos confusión en nuestras filas. Estamos impulsando los objetivos de la revolución y con esto queremos decir que queremos un cambio fundamental. ¡Adelante con la lucha de clases en 2018! Ocuparemos las calles y lucharemos por lo siguiente:

1. NUMSA exige un salario digno que permita a la mayoría africana vivir una vida digna. Rechazamos el Salario Mínimo Nacional de 20 rands (30.70 pesos mexicanos) por hora porque no está diseñado para abolir el rango salarial de los tiempos del Apartheid. NUMSA exige un salario digno, no solo un salario mínimo. Los mineros de Marikana fueron asesinados por el estado por atreverse a exigir un salario digno de 12500 rands (19,200 pesos mexicanos) por mes. La cantidad de 20 rands por hora propuesta por el estado es un insulto a la memoria de ellos. Además, 20 rands por hora ni siquiera comienza a cerrar la brecha salarial entre la mayoría africana y la minoría blanca que fue causada por el sistema deshumanizante del Apartheid. ¡StatsSA (Estadísticas de Sudáfrica) confirmó que los hogares blancos que representan solo el 8 por ciento de la población ganan cinco veces más que los hogares africanos que representan más del 80 por ciento de la población!

2. NUMSA defenderá el derecho de huelga. Rechazamos los cambios propuestos a la ley laboral que alterarán nuestro derecho de huelga. Esto no es más que la forma en que el gobierno de ANC ataca nuestro derecho constitucional a la huelga. También rechazamos la propuesta que le da al Ministro del Departamento de Trabajo el poder de acercarse al Tribunal Laboral para suspender una huelga prolongada. Esto le quita el derecho de los trabajadores regulares a decidir si continuan o terminan una huelga. Ramaphosa está personalmente implicado en el asesinato en masa de los mineros de Marikana y, por lo tanto, no debería sorprender que haya estado conduciendo el proceso en NEDLAC para hacer retroceder los derechos por los que la clase obrera luchó y murió durante el Apartheid. Lamentablemente, el liderazgo de las federaciones sindicales COSATU, FEDUSA y NACTU son también implicados en vender a la clase obrera en tanto que han respaldado estas propuestas atroces diseñadas para minar el poder de los trabajadores comunes.

3. NUMSA exige la nacionalización de los sectores fundamentales de la economía y todos los minerales. Rechazamos las políticas macroeconómicas neoliberales del CNA (GEAR) y el (NPD). Exigimos que todos nuestros minerales se beneficien para diversificar e impulsar una estrategia industrial orientada al empleo. La economía debe diseñarse para beneficiar a la mayoría, no solo a la elite adinerada.

4. NUMSA exige que los consejos de administración de todas las Empresas de Propiedad Estatal deban ser eliminados y reemplazados por nuevos consejeros con representación directa de los obreros, el gobierno, las empresas y la sociedad civil. Todos los procesos de aprovisionamiento deben ser los pilares de la localización y la creación de empleo.

5. NUMSA defenderá los derechos de los trabajadores temporales y contratados en los tribunales y en las calles. En 2017, NUMSA ganó una decisión de la Corte de Apelaciones Laborales que reforzó los derechos de los trabajadores temporales. NUMSA llevó un caso que involucraba a Assign Services, una empresa de tercerización laboral, al Tribunal de Apelaciones Laborales (LAC por sus siglas en inglés). El LAC confirmó que los trabajadores subcontratados se convierten automáticamente en empleados a tiempo completo del patrón principal después de que haya transcurrido el período de tres meses. La Confederación de Asociaciones en el Sector de Empleo Privado (CAPES, por sus siglas en inglés), que representa a los intermediarios laborales, está apelando esta decisión ante el Tribunal Constitucional. Quieren la libertad de explotar a los trabajadores a través de esta forma de esclavitud moderna. Como NUMSA lucharemos contra ellos en cada paso del camino para garantizar que los derechos de los trabajadores temporales en todas partes estén protegidos. También exigimos la prohibición de los intermediarios laborales en tanto que es un sinsentido permitir que esta práctica continúe, especialmente a la luz de la reciente decisión de la Corte.
El anuncio del presidente Jacob Zuma sobre la educación superior gratuita y la capacitación para estudiantes de pregrado pobres y de la clase trabajadora es un acontecimiento positivo. Los estudiantes clasificados como pobres y de la clase trabajadora, bajo la nueva definición, recibirán su educación financiada y respaldada por subvenciones del gobierno, no por préstamos. Sin embargo, deseamos recordarle a Zuma que la educación genuina y gratuita no significa cambiar los recursos estatales de otras necesidades sociales apremiantes para ofrecer subsidios a una parte de los estudiantes pobres y de clase trabajadora. La sostenibilidad de la educación gratuita provendrá de los recursos obtenidos por el estado a partir de una combinación de nacionalización masiva e imponiendo un alto impuesto a los ricos. Parece que el estado tiene la intención de reducir el gasto social para financiar la educación gratuita.
La resolución de expropiar tierras sin compensación tendrá que implementarse con rapidez para financiar la educación gratuita. El gobierno del CNA solo podrá mantener este programa si implementa la Carta de la Libertad en su totalidad. La resolución para expropiar la tierra sin compensación que fue adoptada en la conferencia nacional del CNA el mes pasado tendría que ser implementada con rapidez por el partido gobernante para tener éxito en la provisión de educación superior gratuita. Desafortunadamente, el CNA tiene una larga historia de no implementar las resoluciones adoptadas en sus conferencias. Seguimos siendo muy escépticos hasta que veamos una acción decisiva por parte del partido gobernante en este sentido.
La historia enseña a la clase trabajadora una lección fundamental: siempre serán víctimas de la élite a menos que aprendan a ver los intereses de clase detrás de todas las frases, proclamas y procesos políticos. La lucha por la libertad y la igualdad para todos los sudafricanos está lejos de haber terminado. 2018 será el año para recordar al gobierno del ala derecha del CNA que el verdadero poder reside en la mayoría de la clase trabajadora. Fue la clase obrera la que destruyó el gobierno del Apartheid, y solo la clase trabajadora puede liberarse de las cadenas capitalistas de opresión económica.

¡La lucha continúa!

Emitido por Irvin Jim Secretario general de NUMSA

• NUMSA Sindicato Nacional de Trabajadores Metalúrgicos de Sudáfrica
• Apartheid Régimen de opresión basado en la segregación racial de la minoría blanca sobre la población negra que duro hasta 1992.

Redacción Left Voice
Traducido por Raúl Dosta

Francisco y el nudo estratégico de una Iglesia en crisis



Se ha marcado mucho el contraste entre la visita de Juan Pablo II en 1987, y Francisco en la actualidad. Una situación de crisis e impotencia de la iglesia, y de escepticismo en la sociedad, ha cruzado el viaje del Papa. Algunas consideraciones estratégicas.

Es difícil determinar aún un balance de lo que ha significado la venida del Papa Francisco a Chile, la segunda en la historia de un Papa del Estado Vaticano. La primera fue Juan Pablo II (Karol Wojtyła) en 1987, aquel Jefe de Estado que –entre otras cosas- predicó y practicó la estrategia de las “transiciones a la democracia” (del pacto entre genocidas y derechistas, con “demócratas” opositores), para lo cual fue servil su visita en aquellos años, en el marco de grandes expectativas de la población y crisis de la dictadura, y una gran influencia de la Iglesia en el país.
Esta visita sin embargo, ha sido recibida con escepticismo. Y en el marco de una abierta crisis de la Iglesia Católica, de sus altas esferas (su burocracia), sus instituciones y su influencia sobre la población. Acá observamos algunos apuntes sobre las contradicciones estratégicas de la Iglesia Católica en el país, y su significado político:

1) Estado de crisis y una primera contradicción

Si una primera diferencia con 1987 era la agitación del momento y las enormes expectativas en la visita del Papa, en el marco de una gran influencia de la Iglesia, el contraste objetivo y subjetivo no puede ser más distinto. La Iglesia Católica viene hace algunos años, en un lento y prolongado proceso de decadencia de su influencia. Mas no su poder económico y político (su relación con el Estado), que más bien ha ido aumentando. Este contraste o contradicción se ve claramente en la influencia frente a la sociedad.
Si bien las encuestas no dicen “la verdad” (y siempre operan políticamente), pueden mostrar –distorsionadamente- algunos elementos políticos importantes. Según Latinobarómetro, la sociedad chilena pasó a desplomar su confianza en la iglesia de un 80% en 1995 a un ¡36% en 2017! Esto también se expresa en que actualmente el 45% se considera católico, cuando una gran mayoría se consideraba así en los inicios de la transición, y uno de los datos más interesantes, que “la cantidad de personas sin religión, agnósticos y ateos, llega al 25%”. Según Cadem, el 50% de las personas encuestadas en Enero considera "poco o nada importante” la visita del Papa, expresando el clima de más escepticismo sobre su venida.
No es menor en esta ecuación, los casi 100 casos de abuso sexual y pedofilia de altos clérigos, obispos y sacerdotes, muchos de ellos ligados al gran capital y la elite empresarial cuyo máximo representante es Karadima, y la respuesta ocultadora, encubridora y silenciadora de la dirigencia eclesiástica liderada por Ezzati (del ala conservadora y ligado al “partido del orden” y el gran capital); que han alimentado un descontento creciente en la población, e incluso de muchas de sus comunidades base.
Por ello mismo en Santiago, Iquique y Temuco se impuso un amplio aparato estatal de custodia con policías, guardias, francotiradores, vallas policiales, etc. El viaje ha estado no solo lleno de escepticismo por una gran mayoría de la sociedad, sino bajo un clima de tensión, de protestas (minoritarias pero con mucha repercusión nacional en este clima) y descontentos, de sectores anti-clericales, de laicos creyentes, incluso de sectores de sus propias comunidades base, y de atentados contra iglesias y templos, tanto en Santiago como en La Araucanía.

2) El objetivo estratégico del viaje: cerrar los “momentos de turbulencia”

De ahí que su mensaje fuera doble: hacia la sociedad el énfasis en el “perdón” hacia las víctimas de los curas (en dos misas), mientras cobijó en sus misas entre su séquito al cuestionado obispo de Osorno Juan Barros (acusado de encubridor y mano derecha de Karadima, repudiado en un amplio sector de la comunidad laica), además de la “unidad” frente al conflicto mapuche y el seguro discurso que presentará hoy de “integración” frente a la inmigración en Iquique.
Su “otro discurso”, podríamos llamar, “de partido” lo realizó en la Catedral ante sacerdotes, obispos, jesuitas, monjas, etc. Los llamó a enfrentar las “horas difíciles de turbulencias y desafíos no indiferentes”, y caracterizó la situación de “momentos de turbulencia”. Los animó a dejar atrás la desmoralización: “Sé que han sufrido insultos en el Metro o en la calle. Que ir vestido de cura en muchos lados está constando caro”. Les llamó a buscar reconocer “la sociedad actual” y huir de las seducciones de los privilegios de poder, pues “no son superhéroes, sino sacerdotes”.
No obstante, un factor clave en la dinámica, es el difícil “equilibrio” a conquistar en una Iglesia que no sólo sufre el descrédito y la pérdida prolongada de “fieles”, sino que está fragmentada en diversas tendencias y movimientos (y donde la dirección de Ezzati, también cosecha no poca “oposición” en su interior, como expresa el caso del jesuita Berríos), que impide una clara orientación en estos “momentos de turbulencia”. La relativa “baja movilización” respecto a la agitación creada en el 87´ (en Santiago se cuestionan las cifras de 400.000 del parque O’Higgins, y en Temuco habrían participado 200.000 personas de 350.000 esperadas) da cuenta de estos dos fenómenos combinados. Si bajó muchísimo la aprobación al Papa en el país los últimos meses, ¿podrá poner fin a esta crisis su viaje y abrir una nueva perspectiva? De mínima, será muy difícil sin grandes y nuevos trastornos. La baja agitación ante el papa y su rol de equilibrista entre el "perdón" a las víctimas de abuso o su clamor ante la desigualdad y su enemistad a los "tontos" que siguen a "los zurdos" (reforzando a personajes odiados) difícilmente entregue una salida al impasse.

3) Un frente común contra el desafío… ¿“ateo”?

La Iglesia Católica juega un rol central en el país, y lo jugó durante momentos claves del siglo XX. Su crisis no puede hacernos devaluar su peso como factor de poder real. Su alianza con grandes empresarios, el Estado, los partidos políticos, los grandes medios de comunicación, que se unieron en una “cruzada” ante la visita del Papa es clave para entender la dinámica política. Se mostró en la unidad para recaudar la estratosférica cifra de 11.000 millones de pesos sólo para una visita de 3 días.
No solo ello, sino el financiamiento de 7 mil millones que aportó el Estado, develan la hipocresía de un supuesto “estado laico” y la separación puramente formal de la iglesia-Estado. Es a la vez expresión de su alianza real más profunda: millonariamente subvenciona a la iglesia católica en sus escuelas, universidades (PUC y otras), en la restauración de sus infraestructuras, exención tributaria de sus bienes y varias de sus operaciones hasta financieras. Los centros de salud, de menores, clínicas privadas, etc. (instituciones subvencionadas que incluso han amenazado que la ley de aborto en 3 causales no la practicarán) son millonarios recursos a la Iglesia, sus negocios e instituciones. Grandes corporaciones y medios de comunicación controlados por un puñado de capitalistas, se unieron a la cruzada montando casi un héroe.
El desafío de la “unidad nacional” de curas, empresarios y partidos del régimen, es el intento de revertir la decadencia del poder “espiritual” de la Iglesia sobre “ex fieles” cada vez más alejados de sus enseñanzas, pero como parte de revertir la crisis del régimen o de las instituciones del régimen de la transición (entre los cuales la Iglesia fue fundamental). Aunque algunos vean en estos puro derechismo (Peña y su modernización capitalista), es un peligroso potencial inflamable la pérdida de poder de hegemonía e influencia de la Iglesia, más en momentos de una fuerte crisis de los viejos partidos de la transición. La impugnación a diversas instituciones del régimen, y también de empresarios (con una imagen negativa) hace que el frente común en defensa de estas instituciones sea clave para los desafíos de la "gobernabilidad" y "hegemonía" de la clase dominante, entre la cual está la alta esfera de la iglesia.

4) La iglesia no solo es poder moral, sino fuerza material

Su crisis no es en ningún modo su fin. Ese contraste subjetivo (descrédito y pérdida de seguidores) y objetivo (dominio, fuerza material) muestra esto. No solo es la enorme inclinación y actitud positiva de toda la alta jerarquía católica por la clase burguesa, por los ricos y sus privilegios (quienes “ayudan” con sus donaciones con que sus empresas descuentan impuestos), y la creación de una enorme burocracia mantenida por la sociedad (por su explotación y desposesión). Detrás de la máscara religiosa, hay intereses bien materiales, bien reales, y bien cuantiosos en juego, no solo en espíritu, sino en carne (pues el espíritu no vive sin ésta). Está en crisis, pero domina áreas de la economía, política, cultura, tiene profundos lazos con las fuerzas armadas, los grandes medios. Esta fuerza moral, es fuerza material bien real, es poder político. Es un verdadero partido, con un Estado (El Vaticano) con gigantes recursos, fuerzas humanas, económicas, posesión de grandes bienes. Es un partido propietario, que como tal, defiende las posiciones de la sociedad de los propietarios capitalistas, sus posesiones y acumulaciones. En un artículo reciente se da cuenta de esto: “posee 388 bienes raíces, con un avalúo fiscal por sobre los 103 mil millones de pesos (…) hay otras versiones que estiman en más de cuatro mil las propiedades de la Iglesia (…). A partir de estos bienes y activos históricos, el arriendo de propiedades se mantiene como una de las principales fuentes de ingresos (…). Entre ellos hay colegios, pero también estacionamientos, supermercados, tiendas de diferentes rubros y restaurantes (…) hay relaciones comerciales con entidades estatales. La Universidad de Santiago firmó hasta 2017 un acuerdo con la Iglesia para utilizar un edificio de avenida Ecuador, cuyo costo se fijó en UF 320 mensuales. Junto a ello están los alquileres de los inmuebles de la sede del Arzobispado en calle Erasmo Escala a la Universidad Alberto Hurtado” entre otros.
Y esto sin mencionar sus “inversiones” en grandes empresas como SQM, privatizada a fines de dictadura en al nuero de Pinochet, que saquea el litio y financia a una gran parte de los partidos burgueses, de la derecha y Nueva Mayoría. O CMPC, de la familia Matte, una de las 5 grandes fortunas del país, implicada en la “colusión del confort”. ¿No es acaso tan cierto hoy, a más de 100 años, las palaras de Rosa Luxemburgo, que las “inmensas riquezas amasadas por la Iglesia, sin esfuerzo de su parte, provienen de la explotación y pobreza del pueblo trabajador”? No es sólo fuerza moral o espiritual, sino un poder bien “real” cuyos intereses están ligados a la defensa de sus “conquistas” propietarias, y sus vasos comunicantes en el Estado y el gran capital, directamente relacionadas con la desposesión y miseria de la gran mayoría trabajadora. Es un “pilar” del dominio y hegemonía del capital sobre la clase trabajadora, y su crisis, un puntal de esta ecuación.
No es casual su oposición a las moderadas reformas de bachelet, como la educación, y otros nichos de negocio donde sus intereses son bien reales y no puramente "espirituales".

5) Su futuro se trata por tanto de una cuestión de relación de fuerzas

Por supuesto, ésta no está por fuera del desarrollo y los resultados de la lucha política y la lucha de clases, y los programas y actitudes de partidos y organizaciones, una de cuya poderosa en Chile es la Iglesia (no olvidar su rol camaleónico durante la dictadura hacia la “transición pactada”). Su crisis es parte de la crisis de algunos “pilares” de esa transición. Se puede revertir, a costa de debilitar la lucha de clases. Si ésta se debilita o retrocede, no solo se puede “fortalecer” la iglesia católica (aunque hoy suene raro), sino incluso variantes evangélicas de extrema derecha (como también empieza a suceder en el país). Los momentos de “restauración” y cierta “pasivización” también son proclives a los “mitos” e “ilusiones” en nuevas variantes.
Si la idea de un “cielo o paraíso” (fuera de la vida) sigue viva por muchas mujeres y hombres de la clase trabajadora, que encuentran en la religión la iusión de un futuro mejor en “otra vida” para liberarse de la miseria, explotación y opresión que viven cotidianamente (seguramente muchos de ellos también se movilizaron contra las AFP), para la alta esfera burguesa de la iglesia (y para el capitalismo) es un bálsamo o instrumento bien consciente para mantener estas ilusiones en otro mundo después de la vida, y esconder las causas de esa miseria en esta tierra. La lucha por desembarazarse y despojarse de los prejuicios religiosos, debe ir de la mano de la lucha viva de la clase trabajadora y los oprimidos de terminar de raíz con las causas e instituciones dirigentes que sostienen esta explotación y opresión, una de las cuales es la propia Iglesia Católica.
La idea de la “liberación después de la muerte” (y hoy condenarnos a miseria) con que altos jerarcas de la Iglesia defienden hipócritamente este sistema, ayuda a mantener oculta la realidad de una sociedad clasista, donde una pequeña minoría social vive de lujo a costa de la explotación y miseria de la gran mayoría de la humanidad. Y después se preguntan por qué tanta desigualdad en un país donde el 0,1% posee casi el 35% del ingreso nacional, o en un mundorato donde 8 capitalistas poseen lo mismo que 3.500 millones de habitantes.
La lucha estratégica por terminar con las bases fundamentes de esta opresión y explotación, es la única vía no sólo para despojarse de la miseria, sino de esas ilusiones deformadas.
La sociedad capitalista ha sentado las bases de esa liberación al expandir las posibilidades del desarrollo de la producción, abundancia, la ciencia y la técnica. Sin embargo, estas mismas bases para superar las “necesidades” actuales (y abrir paso a superarlas con nuevas necesidades satisfaciendo las primeras) están en manos de una pequeña minoría de capitalistas y grandes propietarios, que empujan a la gran mayoría de la humanidad a la esclavitud asalariada y una vida desposeída. Sin desposeer a esos grandes propietarios, que permita poner todos los bienes al servicio de la sociedad completa, es decir sin expropiar a los expropiadores capitalistas (sin quebrar su usurpación de tierras, medios productivos, minas, fábricas y ciudades), seguirán las bases de la desigualdad, la explotación y la opresión, y así, las ideas falsas para “superar” esa condición que promueven interesadamente la Iglesia propietaria, aliada a la clade capitalista y a su Estado.
Sobre la base de la comunidad de los bienes, a nivel mundial y nacional, se puede liberar la humanidad y las propias fuerzas de producción, abriendo las vías que permitan superar el “reino de la necesidad” y pasar al “reino de la libertad” (Marx) basado en una sociedad nueva de productores libres y asociados a escala global. De ahí también no es casual la “universalidad” tanto de la Iglesia (desde su Estado Vaticano, como “partido mundial del orden”) como de su rol político mundial y nacional. La revolución socialista y el proletariado revolucionario deberá encarar estas tareas, para iniciar la verdadera liberación, no en el cielo, sino en la tierra. Si cierta “izquierda” rinde un cierto culto “avergonzado" al Papa (por sus supuestas ideas “antineoliberales”) esa izquierda sólo lucha por la reforma de un sistema que provoca miseria, y no su abolición real.

Pablo Torres

Siete frases que denotan el machismo del papa Francisco



La Iglesia Católica atraviesa una gran crisis enmarcada numerosas denuncias sobre abuso sexual infantil, y encubrimiento y complicidad de sectores de la Iglesia sobre crímenes de derechos humanos durante la dictadura militar.

La presencia del Papa Francisco intenta apaciguar las reticencias y desconfianzas que han producido en sus fieles, tras el historial de denuncias que trae consigo la Iglesia. La visita no está exenta de polémicas, puesto que el máximo líder católico ha expresado durante sus visitas por Latinoamérica una serie de dichos machistas que expresan la cara misógina de la institución, la cual ha sido protagonista y promotora de poner límites a los derechos de las mujeres y diversidad sexual.
Revisa aquí las siete frases más machistas de la autoridad eclesiastica:
Los dichos que denostaron a los detractores de los abusos de Karadima:

1. “Osorno sufre, sí, pero por tonta, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por los ‘macanas’ que dice toda esa gente” en referencia a Barros, acusado de ser encubridor de los abusos sexuales de Fernando Karadima

2. “Piensen con la cabeza. No se dejen llevar de las narices de todos los zurdos que son los que armaron la cosa”, refiriéndose al caso del obispo de Osorno, Juan Barros.

3. Sobre el abuso sexual infantil “es una enfermedad...Hoy se arrepienten, les perdonamos, pero dentro de dos años recaen”. Discurso ante la Pontificia Comisión para la tutela de los menores a dos meses del informe sobre la investigación de la catedral de Ratisbona (21/09/2017).

Sobre el aborto:

4. "El aborto y el infanticidio son delitos abominables". En un discurso a los integrantes del Movimiento italiano para la Vida (11 de abril de 2014).

5. “El aborto no es el mal menor, es un delito. Es echar fuera a uno para salvar a otro, como hace la mafia”, en declaraciones a la prensa frente a la recomendación de la ONU de abortar a las mujeres afectadas por el virus del Zika (18/02/2016).

Sobre el matrimonio igualitario:

6. “La unión o el matrimonio homosexual es un estilo de vida anómalo, extraño a la identidad de los pueblos e irresponsable".

7. “Solo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad".

Las frases destacadas reflejan la política machista de la Iglesia que se posiciona contra todo avance en los derechos de las mujeres y diversidad sexual.
Al respecto, las destacadas movilizaciones que desarrollaron el movimiento de mujeres y diversidad sexual buscaron posicionar una agenda pública para poner al centro la exigencia de sus derechos democráticos, principalmente el derecho al aborto, igualdad de salario frente al mismo trabajo, matrimonio igualitario, ley de identidad de género, entre otras, que lograron mediante la fuerza y masividad de las movilizaciones llegar a discusión en el parlamento.

La Izquierda Diario

Ola de protestas en Túnez



A siete años del inicio de la Primavera Arabe

“Siete años después, vuelve a encenderse la chispa en la cuna de la ‘primavera árabe’”. Así titula el diario La Nación (15/1) la “ola de agitación social [que] vuelve a sacudir Túnez, el país que hace exactamente siete años desencadenó la llamada ‘primavera árabe’ cuando se desembarazó del régimen del dictador Ben Alí”. La pasada semana, las movilizaciones contra una suba de los impuestos desembocaron en violentos enfrentamientos con la policía en al menos una veintena de ciudades. “Las movilizaciones han puesto contra las cuerdas al gobierno, que se ha visto obligado a desplegar el ejército en los puntos más calientes” (ídem)
Los protagonistas de estas protestas son los jóvenes sin trabajo, que son los principales afectados por el desempleo –en las zonas marginadas, este se eleva entre los jóvenes hasta el 40%. El detonante de las actuales movilizaciones ha sido la aprobación de un presupuesto marcado por la austeridad que encarecerá aún más la canasta familiar. La inflación ha ido escalando progresivamente los últimos años, y ahora ya se sitúa por encima del 6%, mientras los salarios siguen estancados.
Según los comentarios periodísticos, “el movimiento que se halla detrás de las protestas se llama Fesh Nastanneu? (‘¿Qué esperamos?’ en árabe dialectal tunecino). Su eclosión ha sido meteórica: se creó el pasado 3 de enero y ya consiguió movilizar a medio país”. Está formado “por activistas de movimientos sociales, muchos curtidos durante la revolución, que constituyen una tupida red informal de relaciones y que se sirven de las redes sociales” (ídem). Esta aparición en escena de este movimiento viene a llenar el vacío que han dejado la UGTT (central sindical de Túnez) y los partidos de izquierda, nucleados en el “Frente Popular“, que vienen colaborando con el gobierno y han oficiado de dique de contención del rechazo popular creciente que viene generando la política oficial. Como ya sucedió siete años atrás, la irrupción de la juventud puede terminar siendo el fermento para la intervención de la clase obrera tunecina en la crisis.
Túnez atraviesa una delicada situación económica desde la revolución, a causa de la caída del turismo y de la inversión extranjera. Los gobiernos de turno de diverso color político que se han ido sucediendo confiaron en un aumento del gasto público para relanzar la economía. “No obstante, la tasa de crecimiento del PBI se mantiene alrededor del 2%, insuficiente para proporcionar trabajo a los miles de jóvenes desempleados” (ídem).
Esta no es la primera ola de protestas sociales que sacude los cimientos del país magrebí desde la revolución de 2011. La élite dirigente tunecina se jacta, en contraste con otros países de la región, de haber logrado articular una transición política ordenada; pero los grandes problemas sociales del país, empezando por la desigualdad, están lejos de haberse revertido y son el combustible que alimenta la actual rebelión popular.

Pablo Heller

La Primavera de Praga y los consejos obreros (1968/1969)

"Praga solo conmovió a la opinión revolucionaria en la semana de su caída". (Gilles Martinet, Los Cinco Comunismos).

Los cambios ocurridos a principios de 1968 en el seno del Partido comunista checoslovaco, sustitución de Novotny por Dubcek al frente del Partido comunista en enero, después por Svoboda en la presidencia de la Federación en marzo, no se reducen a una revolución de palacio. La "sociedad civil" puesta en marcha aprovechó la ocasión: abolición de la censura, libertad de expresión y, dentro de las mismas empresas, nacimiento de los “consejos de empresa” o "consejos obreros" que van a multiplicarse y coordinarse principalmente después del 21 de agosto de 1968 hasta el final de 1969.

I- La civilización en la encrucijada, Checoslovaquia en el semáforo rojo

Crisis económica y reformas en la década de 1960.

A principios de la década de 1960, las dificultades económicas se reflejaron tanto en la disminución del ingreso nacional bruto como en los salarios nominales y reales. "El culto al plan" se pone en entredicho (Radoslav Selucki, 1963). Se intenta una reforma económica, que da un mayor protagonismo a los directores de empresa, empresas más autónomas en una planificación ahora indicativa. Los bloqueos en el partido, el aparato del estado, y sobre todo en los organismos económicos y de planificación llevan al 13º congreso del PCT, en 1966, a constituir, además del equipo de Ota Sik encargado de la reforma económica, una "Comisión Estatal de gestión y organización". Se trata de darle más importancia a la "participación obrera". Los reformadores deben buscar el apoyo de otras fuerzas sociales, y algunos de ellos no tienen la intención de simplemente reemplazar a los burócratas por tecnócratas. Paralelamente, a partir de 1963, año del tercer congreso de escritores que denuncia el culto a la personalidad, una cierta liberalización política, limitada pero real, aporta algunos cambios: presos políticos liberados, rehabilitación de los condenados en los procesos de la década de 1950, facilitación de los viajes al exterior, modificaciones del código laboral. Estos procesos, impulsados ​​por la dirección y una parte del aparato del PCT, con el apoyo de los intelectuales, disminuyen la rigidez burocrática en la vida cotidiana de los grupos sociales.

El trabajo y los trabajadores en la era de la revolución científica y tecnológica.

Checoslovaquia disponía ya de un proletariado desarrollado en el período de entreguerras. El componente obrero, fuerte en 1947 (53%) aumenta ligeramente (57.6% en 1970), mientras que el número de empleados se duplica al mismo tiempo (de 16% a 31.7%). La industrialización ha provocado intensas migraciones hacia las ciudades, alimentando en particular a la industria pesada. En 1970, los 3.800.000 trabajadores se encuentran principalmente en la industria, mientras que la otra (pequeña) mitad se divide entre la construcción (11%), los transportes (8%), el comercio (5%) el sector agrícola-forestal (10%) y otros (12%). Las estadísticas confirman una promoción obrera real, y una parte no negligible de antiguos trabajadores se ha integrado en el aparato de gestión, lo que no significa gestión obrera. En 1963, de un total de 11.941 gerentes y adjuntos, sólo 2.822 tienen una educación superior, una situación criticada por los reformadores que lo ven como una gran debilidad del cuadro dirigente.
Bajo la dirección del filósofo Radovan Richta, un equipo multidisciplinario de 45 especialistas, constituido por iniciativa conjunta del Comité Central del PCT y del presidente de la Academia de Ciencias, hace público en 1966 un resumen de su obra, titulada La civilización en la encrucijada . En el centro de este libro, la "revolución científica y técnica" (RST) y sus consecuencias en la sociedad. La RST revierte la tendencia a la parcelación de tareas de la revolución industrial, la automatización elimina la carga de trabajo simple y transforma el trabajo complejo. Con la "revolución terciaria", la transformación del trabajo humano en actividad creativa implica una "revolución de las habilidades" y una "revolución en la educación". Es necesaria una transformación radical de los sistemas organizativos y de mando y reducir la dicotomía entre dirigentes y dirigidos. De una manera distinta de la que existe en los países capitalistas. La RST debe utilizarse con fines humanos. El equipo de Richta se centra en el desarrollo de la formación y las cualificaciones, para poner en práctica modelos de gestión basados en la iniciativa humana, que conciernen no solo a las empresas, sino a la sociedad en su conjunto .

II- 1968/1969: luz verde a los consejos obreros

Durante 1968 y 1969, la participación en la gestión y el lugar de los trabajadores en el sistema político se mantienen estrechamente vinculados. El "proceso desde abajo" se impone, con objetivos estructurales que modifican cualitativamente los procesos de reformas.

La experiencia del movimiento obrero

La experiencia de la clase trabajadora checoslovaca es rica. En agosto de 1944, los sindicalistas desempeñan un papel importante en la creación de nuevas instituciones. Se da por supuesto que los comités de empresa han de desempeñar un papel en el control de la producción y la gestión de las fábricas. Sin embargo, pierden rápidamente toda independencia. Después de la toma del poder por el Partido Comunista, la función reivindicativa de los sindicatos se convierte en instrumento de movilización de los trabajadores para la producción. Se preconiza el "esfuerzo del trabajador" como forma de "participación de los trabajadores en la gestión". En principio, los órganos sindicales de la empresa gozan de amplias atribuciones (preparación del plan, celebración de convenios colectivos, opinión sobre las inversiones). Las decisiones de la dirección empresarial se someten a la aprobación del sindicato (sobre salarios, horas de trabajo, bonos, contratación, despido, clasificación de trabajadores en distintas categorías). Pero estos derechos están de hecho sujetos a las directivas emitidas por el gobierno. El director de la fábrica generalmente es elegido por el Estado, es decir, por el partido en el poder. En virtud de su "papel dirigente", la célula del partido suplanta a la sección sindical.

Primeros aires primaverales en las fábricas

Después del aparato, después de los intelectuales y los estudiantes, es el turno de los trabajadores. La autogestión es un tema de discusión en las fábricas. En abril de 1968, el PCT adopta un programa de acción que anuncia el principio de la autogestión de la propiedad social (y ya no del Estado) sin definir sus contornos. Presionando a la dirección, la base sindical se moviliza. A partir de mediados de mayo, se reúnen los comités y las asambleas para preparar una ley sobre la "empresa socialista". Estallan huelgas contra la incompetencia de algunos líderes empresariales. A principios de junio comienzan a establecerse consejos en las fortalezas obreras de CKD-Praga (fábrica W. Pieck) y en Skoda Plzen.
Partiendo de problemas materiales y económicos, el movimiento de los consejos toma una dimensión política: la participación democrática tanto en la empresa como en la sociedad. Por un lado, los economistas y los directores, apoyados por los órganos dirigentes del partido y del gobierno, no piensan atribuir a los consejos más que poderes limitados en un sistema de cogestión, para crear un clima favorable a la racionalización de la gestión y al aumento de la productividad El partido utiliza el término "consejos de empresa" más bien que el de "consejos obreros".
Se afirma otra concepción de inspiración autogestionaria. Los consejos deben elaborar por sí mismos los objetivos de producción. Con una visión más política, los partidarios de la autogestión abogan por la coordinación de los consejos como expresión independiente del movimiento obrero.
El 8 de junio, el Gobierno formula los "principios provisionales para la constitución de consejos obreros", discutidos en una reunión nacional consultiva de los sindicatos el 20 de junio, publicado el 30 de junio de 1968 en el diario Rude Pravo. Los trabajadores se consideran ahora como "productores y co-empresarios socialistas” involucrados en la elaboración de la política económica. No se prevé la existencia de consejos en los servicios públicos. Los sindicatos piden que se elimine cualquier referencia a "órganos superiores". El 30 de junio, unas directivas autorizan la constitución de consejos "a título experimental", lo que comienza a materializarse durante el verano.

El movimiento de los consejos crece después de la intervención soviética

Con la invasión del territorio el 21 de agosto de 1968, el proceso se acelera y se politiza.
El congreso clandestino del PCT se pronuncia a favor de una concepción más bien autogestionaria. El 23 de agosto, una huelga general de protesta contra la invasión moviliza a los trabajadores. La dinámica de unión entre la "izquierda política", las estructuras obreras y los estudiantes se pone en marcha. En las fábricas, los trabajadores y los sindicatos amenazan con recurrir a la huelga si el comité central, que se reúne el 14 de noviembre de 1968, condena la política de antes de agosto. Los estudiantes, por su parte, van a la huelga en noviembre en base a los "diez puntos", entre los cuales: el rechazo de la "política de concesiones" a los soviéticos, el restablecimiento de los consejos. En las empresas se manifiesta de diversas formas la solidaridad con los estudiantes: folletos, sirenas, envío de mociones, resoluciones sindicales, colectas de dinero e incluso paros breves de trabajo. En el congreso de la federación metalúrgica (900 000 miembros), los 1200 delegados ratifican un acuerdo alcanzado con el sindicato estudiantil.
Los consejos se multiplican: 19 en septiembre, 120 a fines de 1968, a pesar de la prudencia del gobierno que estima el 24 de octubre que no resulta útil continuar este experimento. En enero de 1969 en la fábrica Skoda en Pilsen, las delegaciones de 182 grandes empresas que representan a 890.000 empleados, o sea, más de una cuarta parte de los trabajadores de Checoslovaquia, se reúnen en un encuentro consultativo. Rudolf Slansky, hijo de uno de los condenados en los juicios de Praga de la década de 1950, propone establecer un comité asesor de los consejos. El movimiento continúa. El Congreso de Sindicatos se reúne del 4 al 7 de marzo de 1969 y pide la legalización de los consejos obreros, presionando a su vez al gobierno para que apruebe la ley referente a la empresa socialista, y para que condene la intervención del Pacto de Varsovia.
En junio de 1969, más de 300 consejos están en funcionamiento, en verano de 1969 hay más de 500 empresas y más de un millón de trabajadores involucrados.

De la cogestión a la autogestión.

Los estatutos reales de los consejos a menudo exceden las recomendaciones de los líderes del Estado y del partido. Se llevan a cabo encuestas sociológicas. Los representantes electos del personal de la empresa constituyen en general entre 2/3 y 4/5 de los miembros del consejo. A veces, incluso los miembros externos son elegidos por el conjunto del personal.
Los consejos se eligen por sufragio universal y por votación secreta. En según que casos, para ser elegido hay que cumplir ciertas condiciones de conocimiento de la empresa y de antigüedad, que varía de 2 a 5 años. El consejo debe estar compuesto por representantes de todas los sectores de actividad de la empresa. Lejos de tener solo atributos de asesoramiento, todos los estatutos reservan al poder integral del consejo: el nombramiento y el despido del director, el nombramiento de otros miembros de la dirección de la empresa. En algunos casos, el poder del consejo se extiende a otros asuntos relativos a la gestión. Muchos prevén un derecho de veto de los consejos respecto a numerosas cuestiones más allá de las grandes inversiones.
El 25% de los miembros electos tienen una educación general, el 50%, estudios secundarios (pero solo la mitad los han terminado) y el 25% proviene de la educación superior. La mayoría de los empleados electos son los técnicos (más de dos tercios), mientras que los obreros representan solo una cuarta parte de ellos, siendo principalmente obreros calificados. Esta sub-representación de los obreros podría interpretarse como una falta de confianza en sí mismos. Sin embargo, la presencia significativa de trabajadores cualificados, técnicos, era un argumento de "competencia" en contraposición a los adversarios de la autogestión que predecían grandes pérdidas y dificultades a causa del diletantismo, es decir, la supuesta irresponsabilidad de la masa de obreros sin educación, como si el nombramiento de directores por parte del aparato político, administrativo y económico del Estado hubiera sido una garantía de competencia.

Obstáculos y frenos

Según las encuestas, los asalariados del aparato sindical, especialmente los que ejercían sus funciones desde hacia más de diez años, son críticos respecto a los consejos obreros, lo que les distingue de los militantes y “jóvenes funcionarios” sindicales. Hay que recordar que el aparato sindical ha sufrido una profunda renovación. Al principio lenta, se acelera después de la intervención soviética. A finales de 1978, el 70-80% de los dirigentes sindicales habían sido reemplazados
En busca de un compromiso con los soviéticos, la dirección dubcekiana, frena. El comité central había confirmado en enero de 1969 el programa de acción de 1968, pero en febrero de 1969 el plan del gobierno condujo a una forma limitada de cogestión (solo un tercio de representantes electos obreros, derecho de veto otorgado al Estado y a los directores).
El 3 de abril se restablece la censura. El 17 de abril, Dubcek se ve obligado a abandonar el liderazgo del PCT, Husak le sucede. El 29 de abril de 1969, el Consejo Nacional Checo anuncia la postergación de la discusión del proyecto de ley a una fecha indefinida. El 31 de mayo Cernik, primer ministro, abandona la autogestión industrial. No habrá ley sobre consejos.
El sindicato estudiantil es disuelto en junio de 1969 y los comités sindicales sufren verdaderas purgas. En la fábrica Skoda, el consejo decide disolverse en noviembre de 1969. Durante el año 1970, 50,000 sindicalistas fueron cesados de sus funciones. En septiembre de 1970, el sindicato de escritores se disolvió. En el Partido Comunista, la purga llega a medio millón de miembros.
A fines de 1969, el comité central "normalizado" del PCT, estimando demasiado amplias las competencias de los consejos y demasiado elevado el número de trabajadores de las empresas en su seno, consideran que han debilitado el trabajo y la eficiencia de los directores de las empresas . Algunos consejos habrían seguido "tendencias extremistas y anarquistas" debilitando el papel del Partido. Ciertamente, la "abolición del Estado" y la autogestión siguen siendo los "objetivos", pero son "metas distantes". Como evoca Vercors en "El viaje en invierno", mientras tanto el partido se "sacrifica" para asumir las tareas ingratas. "La autogestión y sus grandes responsabilidades tomarían a los obreros demasiado tiempo y demasiada energía intelectual, privándolos del ocio que necesitan". Los consejos se extinguen de buen o -más frecuentemente- mal grado.
Temiendo una restauración del capitalismo en el Tercer Mundo, muchos partidos y gobiernos, como en Cuba, aprobaron la intervención soviética en nombre de su rechazo a debilitar el "campo socialista".
Un maoísta italiano, Marco Maccio, en Los Tiempos Modernos en abril de 1969, aún condenando la intervención, criticó las reformas de la primavera checoslovaca que la arriesgaban a reinsertarla , como Yugoslavia, en el mercado mundial.
En Occidente, y particularmente en Francia, se hablará poco de esta experiencia, exceptuando las corrientes intelectuales, políticas o sindicales ya partidarias de las tesis autogestionarias. En 1968, la revista El hombre y la sociedad, publica incluso un número que reagrupa varios textos de sociólogos checoslovacos, incluidos los de Richta. Yvon Bourdet, Pierre Naville, Victor Faye y otros militantes o próximos a la CFDT, al PSU, opositores del PCF o miembros de corrientes "marxistas revolucionarias" publican algunos artículos. La revista Autogestión le dedica contribuciones, luego un número especial. En la prensa militante, como Bajo la bandera del socialismo , la Internacional o Comuna (periódicos de la Alianza Marxista Revolucionaria, o de los Comités comunistas para la autogestión) se (re) publican en los años setenta y ochenta, a título de "documento" los estatutos del consejo de la empresa CKD- fábrica W Pieck, que también se publican en la revista Autogestión y en el libro Praga, la revolución de los consejos obreros, publicado en 1977. En el partido comunista francés y sus disidencias, Roger Garaudy, que había utilizado la expresión "primavera de Praga" en 1963, con ocasión del congreso de escritores, retoma ampliamente la experiencia checoeslovaca, a partir de la revolución científica y técnica y los textos de Richta, en El gran giro del socialismo, publicado en 1969. Pero todo esto permanece en círculos restringidos. Sin duda, la experiencia autogestionaria de 1968/1969 fue más "discreta" y se encontró "acallada" entre la gran duración del modelo Yugoslavia, por una parte, y las huelgas obreras y luego la formación de Solidarnosc y su programa de autogestión en la década de 1980.
En la misma Checoslovaquia, la experiencia alimenta reflexiones como las de Petr Uhl en El socialismo encarcelado. En 1977, un tercio de los mil firmantes de la “Carta 77” eran obreros. La caída del Muro de Berlín y la "revolución de terciopelo" han permitido la restauración de las libertades políticas. Pero la llegada de inversionistas extranjeros se ha visto acompañada de la liquidación de los viejos derechos de los asalariados y de sus representantes. De las ideas de la primavera del 68, la del mercado ha subsistido perfectamente, pero amputado de la propiedad social y de la autogestión, que eran entonces inseparables del mismo.

Robi Morder
Sin permiso

Bibliografía

Números especiales de revistas:

"Sociología y renovación checoslovaca del pensamiento marxista", L’Homme et la société , No. 9, julio - septiembre de 1968.
"Consejos obreros en Checoslovaquia", Nº especial Autogestion et socialisme Nº 11-12, marzo-junio de 1970.

Recopilación comentada de documentos:

Jiri Pelikan, Le congrès clandestin, protocole secret et documents du XIVe congrès extraordinaire du parti communiste tchécoslovaque , Le Seuil, Paris, 1970.
Pierre Broué, Ecrits à Prague sous la censure, août 1968 – juin 1969 , (cap V, « Conseils ouvriers et autogestion »), EDI, Paris, 1973.
Jean-Pierre Faye, Vladimir Claude Fisera, Prague, la révolution des conseils ouvriers, 1968-1969 , Seghers / Laffont, París, 1977.

Otras contribuciones

Milos Barta, "Los Consejos obreros como movimiento social", Autogestion , No. 9-10, septiembre-diciembre 1969.
Karel Bartosek, "reunión inesperada en Checoslovaquia (octubre de 1968 - junio de 1969)", en Fejtő François y Jacques Rupnik, Le printemps tchécoslovaque 1968 Ed. Complexe, Bruselas, 1999. (especialmente las contribuciones de Jaromir Veprek sobre la reforma económica y de Andre Gauron sobre la política de Ota Sik).
José y Vladimir Fišera, "Cogestión empresarial y la economía socialista, el experimento de Checoslovaquia, 1967-1970" Revue de l’Est , Vol 2, No. 1, CNRS, París, 1971.
Gilles Martinet, Les cinq communismes , Le Seuil, colección puntos, París, 1974.
Robi Morder, "Praga, una Primavera en invierno, Consejos obreros y autogestión en Checoslovaquia, 1968/1969", en Genevieve Dreyfus Armand (coord), Les années 68, un monde en mouvement , BCID, Syllepse 1968.
Jacques Rupnik, "La clase obrera checoslovaca", en "Estructuras sociales en Europa del Este (2. Transformación de la clase obrera)", Notes et études documentaires N ° 4.511 a 4.512, 10 de mayo de 1979, Documentation française, París , 1979
Radovan Richta, La civilisation au carrefour , Antrhopos, París, 1969 (reimpreso en Seuil, colección política, 1974)
Rudolf Slansky, "Los primeros pasos de la autogestión en Checoslovaquia", Autogestion , No. 7, diciembre 1968.
Petr Uhl, Le socialisme emprisonné , La Brèche, París, 1982Petr Uhl, "Reformar desde arriba o democracia desde abajo", L’homme et la société , No. 2-3, 1988 (nueva serie No. 88-89).